Andrea Rincón, a corazón abierto: «Era una resentida, pero volví a nacer y me amigué con la vida»

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Justo en el año en que llegó el tan ansiado reconocimiento profesional -gracias a su papel en La leona-, Andrea Rincón debió atravesar la tormenta personal más oscura. Y hoy se reencontró con el bienestar, cumpliendo al pie de la letra con su rehabilitación. «Estoy muy bien, haciendo terapia. No hay manera de fallar si uno hace las cosas bien», consideró en diálogo con Moskita Muerta en La Once Diez.

«Es como volver a nacer. Siento que viví toda mi vida enojada, y ya no lo estoy más. Era una resentida por un montón de cosas que pasé, pero me amigué con la vida», advirtió Andrea, quien estuvo más de un mes internado en un neuropsiquiátrico. Poco después de salir visitó a Susana Giménez en su programa, en una entrevista que tuvo una gran repercusión. «Pensé que me desmayaba (al aire)… (ríe). Pero me fui tranquila porque dije lo que tenía que decir, que me costaba tanto. Después me respetaron bastante. Muchos se disculparon con mi familia».

Ocurre que, según Rincón, en los medios se dijeron «muchas cosas que no eran ciertas, ni justas». ¿Cuál fue entonces la solución que encontró? «Me senté (con Susana) y dije la verdad, porque contra la verdad no hay nada. ‘¿Me querían desnuda? Acá me tienen'», explicó la actriz.

Además, sorprendió con una confesión inesperada: «El reconocimiento me encanta, la fama no. Porque soy demasiado sensible, y la fama es difícil. Hay cosas que me afectan mucho a nivel personal. A veces magnifico: ‘¡Ay mirá lo que están diciendo!’. Pero cuando no contestás se termina rápido. Lo que pasa es que soy cabrona, y tengo que estar huyendo para que no me agarren, porque meto la pata».

Pero, ¿y Gran Hermano? Porque así se hizo conocida. «¡No quería saber absolutamente nada con Gran Hermano! -aclara Andrea, quien participó de la edición 2007 del reality-. Pero fue una manera de estabilizarme a nivel económico. Después vi la veta, y empecé a seguir haciendo laburos que no me gustaban. Pero bueno, hay mucha gente que labura de lo que no me gusta».

Pero llegó un punto que tanta exposición terminó siendo insostenible. «Y me sobrepasó todo -reconoce-. No sabía cómo reaccionar. Realmente, yo soy así: si me das media vuelta, arranco. Y si estoy más tranquila es porque estoy con gente que me cuida, me protege, me saca». «Yo no me considero sucia. Nunca jodí a nadie. Si tenía que matar a alguien, me mataba a mí», afirmó.

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