Casas de nylon: cómo es vivir en bolsas de consorcio en Santiago del Estero

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Azucena ya vivió la mitad de su vida. Volvió después de unos años a uno de los barrios más pobres de Santiago del Estero: Santa Rosa de Lima. Anduvo por Buenos Aires y eligió su provincia natal. No tiene agua corriente. No tiene gas. En el barrio donde viven más de 300 familias tampoco hay cloacas.

Su casa no es de ella. No porque tenga que pagar un alquiler. No es propietaria porque una amiga le prestó los palos que sostienen sus paredes de plástico y las chapas de su techo endeble. Pero ahora tiene que devolverle todo. Se queda sin nada. Por eso pidió ayuda al Ministerio de Desarrollo Social provincial. Le hicieron llenar un formulario y a esperar.

Ella sabe que en su provincia entregan plástico. Un rollo de 7 metros de polietileno negro por familia. Una gran bolsa de consorcio como las que usan los encargados de edificios de Buenos Aires para tirar la basura. Pero ella cree que eso solo no le va a tocar. Necesita mucho más que eso.

Con lo que lleva gastado el Ministerio de Desarrollo provincial en plástico se podrían construir 20 casas de un plan de viviendas. Con paredes dignas y una construcción sólida y decente. Pero el gobierno de Santiago del Estero prefiere invertir en rollos de polietileno y repartirlo.

UN RECORRIDO POR EL BARRIO DE NYLON

Ni de ladrillo, ni de chapa. Los barrios de los alrededores de Santiago del Estero están construidos con palos y nylon negro. Así es la ayuda del Gobierno pronvicial para los que menos tienen. Para conseguir los «materiales de construccion», los vecinos tienen que hacer un trámite y llenar planillas. El resultado: rollos de plástico negro – como el de las bolsas de consorcio – para construir las casillas donde viven. Darío Lopreite recorrió el barrio Santa Rosa de Lima.

Telenoche

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