De qué hablaron el canciller de Bolsonaro, Carlos Franco França y Felipe Solá

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Tanto Argentina como Brasil atraviesan momentos sumamente complejos porque la pandemia de coronavirus golpea con dureza sus economías y la salud de la población. Los 30 años de la creación del Mercosur se conmemoraron el pasado 26 de marzo en ese complicado contexto. Además, hubo una reestructuración fuerte en el gabinete del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que incluyó la remoción de seis de sus ministros. Uno de los que abandonó el cargo fue su canciller, Ernesto Araújo, que fue reemplazado por Carlos Alberto Franco França, un diplomático de carrera de línea conservadora.

Ayer sábado se produjo el primer contacto vía telefónica entre el nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Bolsonaro y su par argentino, Felipe Solá. Para el jueves 22 de abril está prevista en Buenos Aires la Cumbre de Cancilleres del Mercosur de la que también participarán el uruguayo Francisco Bustillo y el paraguayo Euclides Acevedo.

Según informaron desde la Cancillería argentina, en este primer diálogo hubo coincidencias en profundizar y diversificar el vínculo bilateral. Además acordaron reforzar la cooperación para garantizar los flujos comerciales en el contexto de la pandemia.

Franco França, que asumió al frente del Palacio de Itamaraty el martes 6 de abril, tiene un perfil muy diferente al de su antecesor Araújo, quien recibió múltiples cuestionamientos por el manejo de la política exterior brasileña que terminaron acelerando su alejamiento. Araújo tuvo cruces virulentos primero con varios senadores de su país, y luego con el embajador chino en Brasilia; en este último caso, por la provisión de vacunas desde el gigante asiático.

El flamante canciller del Brasil llamó a Solá para saludarlo y para manifestar su apertura para abordar todos los temas de la agenda entre ambas naciones en su gestión al frente de la diplomacia brasileña. De acuerdo al comunicado que difundió la Cancillería argentina, França resaltó la importancia que tiene para Brasil la relación con nuestro país.

Durante la conversación, los dos cancilleres repasaron además la agenda regional, las vínculos entre los países miembros del Mercosur y el relacionamiento externo del bloque regional. Desde Brasil y desde los otros dos países miembros plenos del Mercosur, Uruguay y Paraguay, presionan al gobierno de Alberto Fernández para que se habilite una mayor apertura comercial como quedó evidenciado en el encuentro virtual que los cuatro presidentes mantuvieron el 26 de marzo.

El nuevo jefe de la diplomacia brasileña, Carlos Alberto Franco França (ItamaratyGovBr)
Fue allí donde se produjo un duro intercambio verbal porque el presidente uruguayo Lacalle Pou definió al Mercosur como “un lastre” para las posibilidades de su Nación y Fernández le respondió que si lo veían de ese modo, tomaran “otro barco”.

Ambos cancilleres, Solá y Franco França, acordaron cooperar en temas fronterizos en el contexto de la pandemia, para garantizar los flujos comerciales, y se comprometieron a responder con agilidad ante los inconvenientes que pudieran surgir con el transporte terrestre de mercaderías en las fronteras. En la última semana, Argentina endureció el control fronterizo ante el creciente aumento de contagios de Covid-19.

Franco França, de 56 años, quien desde hace 30 años cumple tareas diplomáticas, admitió el día de su asunción cuando juró junto a otros cinco funcionarios del gabinete, que Brasil enfrenta una “urgencia en el campo de la salud, en la economía y en el desarrollo sustentable“, así como en el cuidado del medioambiente.

“La primera urgencia debe ser el combate a la pandemia”, indicó. También se comprometió a mantener “crecientes consultas con Gobiernos y farmacéuticas” para conseguir un mayor acceso del país a vacunas y “los remedios necesarios para el tratamiento de los pacientes más graves”, que escasean en Brasil.

“Estaremos cada vez más comprometidos con una verdadera diplomacia de la salud” a fin de que la política exterior “se traduzca en resultados para la vida de los brasileños”, afirmó Franco França, un diplomático conservador pero distante de la carga ideológica que le imprimió al cargo el ultraderechista Araújo.

Remarcó la “urgencia económica” y se mostró favorable a una política exterior que “ayude a crear empleos”, mediante una mayor inserción del país en las cadenas productivas globales y con una creciente “apertura comercial” y la búsqueda de nuevos acuerdos que abran más puertas para las exportaciones brasileñas.

“No hay modernización sin una apertura al mundo y, por esa razón, nuestra política exterior tiene un sentido universalista, siempre guiada por la protección de nuestros legítimos intereses”, dijo.

Finalmente se refirió a la “urgencia climática y ambiental”, lo que representó un mensaje diametralmente opuesto al que usaba Araújo, quien negaba el fenómeno del calentamiento global y se lo atribuía a “invenciones” del “marxismo cultural”.

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