El espía, un supuesto doping y la lona verde de Passarella: los archivos desclasificados de Argentina en el Mundial 98

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El hincha argentino renovó las esperanzas con la Selección de la mano del equipo de Daniel Passarella. Luego de que le cortaran las piernas a Maradona en el 94, el Kaiser reconstruyó el plantel albiceleste con el sueño a cuestas de conquistar la Copa del Mundo en Francia 98.

En el medio obtuvo la clasificación a los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 siendo subcampeón de Brasil en el Preolímpico disputado en Mar del Plata y obtuvo la medalla de plata en Estados Unidos tras caer en la final contra Nigeria de manera agónica. La instancia de cuartos de final sería el gran karma de Argentina: en la Copa América 95 se despidió ante Brasil la noche de la recordada mano de Tulio; en la del 97 perdió contra Perú; y en el Mundial sufriría ante Holanda.

Muchas historias circularon en torno a este combinado nacional que fue de menor a mayor y estuvo cerca de dar el golpe entre los grandes favoritos que tenía la FIFA: Francia y Brasil. Los mitos y verdades fueron aclarados a Infobae por Eduardo Bongiovanni, jefe de prensa del seleccionado y confidente de Passarella en ese período.

Passarella le sugirió a Julio Grondona que Jorge Higuaín fuera el informante en Francia. Además de haber estado juntos en su última etapa como jugador de River y conocerse las familias personalmente, el Pipa había jugado en Francia y hablaba perfectamente el idioma.

Jorge Higuaín y Eduardo Bongiovanni en la noche francesa en la que Argentina eliminó a Inglaterra del Mundial 98 (Captura de pantalla)

Jorge Higuaín y Eduardo Bongiovanni en la noche francesa en la que Argentina eliminó a Inglaterra del Mundial 98 (Captura de pantalla)

La Selección disputó un amistoso ante Sudáfrica en cancha de River y viajó a concentrarse a Saint Etienne, donde hizo base a lo largo de la Copa del Mundo. Higuaín ya estaba dando vueltas por Europa con la lupa sobre los adversarios. “El Pipa empezó a moverse y hacer un seguimiento, mandar reportes y trabajar con los rivales de la fase de grupos: Japón, Jamaica y Croacia. Su trabajo no solamente era presentado con informes por escrito sino que también conseguía videos de los amistosos de los rivales de Argentina”, detalló Bongiovanni.

Pipa padre convivió con el resto del cuerpo técnico en la concentración, con habitación propia (los jugadores estaban distribuidos de a dos), y hasta contó con un lugar en el banco extra que la FIFA montaba al costado de los relevos: allí se sentaban los jefes de selecciones, seguridad y prensa, más un administrativo. En caso de precisarlo, Passarella lo tenía a mano para cualquier consulta durante los partidos. “Higuaín hizo un trabajo importantísimo en la previa”, concluyó.

2. LAS FAMOSAS LONAS VERDES

Era costumbre del cuerpo técnico integrado por Passarella, Gallego y Sabella (con la logística a cargo del Profe Pizzarotti) montar las concentraciones de sus equipos en un lugar poco accesible, alejado del ruido y los flashes. La metodología adoptada para los Panamericanos 95 y el Preolímpico del 96 en Villa Marista se repitió en Francia. Si se daba espacio para la prensa era porque así lo requerían las autoridades de turno y lo solicitaban periodistas del exterior.

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El gol de Javier Zanetti a Inglaterra en el 98

Las lonas verdes se colgaron sobre los alambrados de las canchas que la selección argentina usaba para entrenarse con el objetivo de impedir la visión a corta y larga distancia. Passarella estuvo en todo: se percató de que desde una lejana colina podían llegar a observarse los movimientos de su equipo y así evitó las lentes de las cámaras fotográficas y de video.

Gracias a las lonas Argentina sorprendió a Inglaterra con el gol de jugada preparada del Pupi Zanetti. En esos momentos se practicaban las pelotas paradas, tiros libres a favor y en contra. Antes de ejecutar contra los ingleses, los jugadores miraron al banco y recibieron el pulgar arriba para hacerla. Si los entrenamientos hubieran sido abiertos, jamás se podría haber hecho ese gol”, argumentó el coordinador de prensa y testigo de aquellas prácticas.

3. BATISTUTA Y CRESPO JUNTOS

Muchos le endilgaron a Marcelo Bielsa el hecho de no haber incluido (casi) nunca a Gabriel Batistuta y Hernán Crespo en el equipo. Sin embargo esta situación tenía un arrastre previo desde la conducción de Passarella.

El entrenador tenía la idea de jugar con un centrodelantero -como ellos- y un punta abierto, como en ese entonces el Piojo López. Y Ariel Ortega, con la 10 en la espalda, era una especie de tercera punta con ciertas libertades. Uno de los pocos ratos en los que tuvieron juntos Bati Valdanito fue por Eliminatorias ante Uruguay en Montevideo.

Batistuta-Crespo, la dupla que siempre esperó ser potenciada (Foto: Shutterstock)

Batistuta-Crespo, la dupla que siempre esperó ser potenciada (Foto: Shutterstock)

Verón era el encargado de generar juego y empezar la presión bien arriba. En posición ofensiva, abajo quedaban tres e incluso dos, con Ayala y alguno de los marcadores de punta. Zanetti y Chamot podían ser laterales-volantes. Y el Piojo, pese a ser zurdo, podía recostarse sobre la banda derecha para generar la sorpresa de Ortega en otro lugar de la cancha.

“Por su estilo, tanto con Bielsa como con Passarella fue muy poco lo que pudieron jugar. Ellos hubieran querido jugar juntos. Passarella siempre consideró a Batistuta o a Crespo con alguien por afuera, sus equipos base siempre fueron así”.

4. LAS EXCLUSIONES DE REDONDO Y CANIGGIA

Caniggia había sido citado para el primer partido por Eliminatorias ante Bolivia de local. Venía con un nivel superlativo en Boca, todo el periodismo opinaba que Passarella debía incluirlo y así fue. Tuvo buenas apariciones, pero tras su partida de Boca se produjo un quiebre. El DT entendió que había encontrado el equipo y fue imposible para el Pájaro meterse nuevamente en las convocatorias previas al Mundial de Francia.

El caso de Fernando Redondo fue distinto. En septiembre del 95 se disputó un amistoso en Madrid entre España y Argentina y el zurdo fue citado. Passarella quiso tener un testigo (como hacía Bilardo) y viajó a encontrarse con el jugador en el hotel donde se concentraba el Real Madrid. Mientras le ponía algo de azúcar al café, el Kaiser le compartió su idea de incluirlo en el once actuando como una especie de 5 adelantado, casi enganche. Pero Redondo fue tajante: quería jugar como único mediocampista central. Agradeció la convocatoria pero dijo “no”.

En diciembre del 96, durante la concentración previa a un amistoso con Yugoslavia que se disputó en Mar del Plata, Passarella le encomendó a Bongiovanni que ubicara a Redondo: lo quería para los siguientes duelos por Eliminatorias ante Uruguay en Montevideo y Colombia en Barranquilla. El jefe de prensa insistió hasta el hartazgo, pero nadie contestó del otro lado de la línea hasta que una tarde lo llamó Ricardo Luri, representante de Redondo. Corrió para dar con el DT en su habitación del edificio viejo del predio de la AFA y ahí charlaron.

“Se dijo que Passarella no lo quería porque no se cortaba el pelo, pero ahí fue cuando Redondo le hizo saber que no iba a venir”, detalló Bongiovanni, que no omite lamentar el hecho de no haber dispuesto de un jugador de su calidad. Esa misma tarde había que confirmar la lista, Passarella informó que Redondo no quería participar con la Selección e inmediatamente se convocó a Juan Sebastián Verón, quien se convertiría en pieza clave.

5. EL SUPUESTO DOPING

“Doping no pudo haber porque no se había jugado ningún partido. Si hubiera sido después del amistoso con Sudáfrica era otra cosa. Passarella mandó a hacer estudios a los jugadores como si se tratara de un análisis de la FIFA en el Mundial”. Los resultados fueron enviados a la Facultad de Medicina, donde trabajaba la esposa del periodista Claudio Federovsky, quien difundió la información de que se habían encontrado metabolitos de cocaína y éxtasis en el análisis de Verón.

Juan Sebastián Verón se convirtió en pieza clave del equipo de Passarella tras la negativa de Fernando Redondo en la Selección (Shutterstock)

Juan Sebastián Verón se convirtió en pieza clave del equipo de Passarella tras la negativa de Fernando Redondo en la Selección (Shutterstock)

A Grondona le llegó la información pero, dedicado al 100% en los preparativos para el Mundial, le restó importancia al asunto y dejó que se filtrara en la prensa: “Ma’ sí, que publiquen lo que quieran”.

Bongiovanni fue claro: “Hubo controles internos y de eso se ocupaba permanentemente el cuerpo técnico de la Selección, pero jamás hubo nada que pudiera traerle problemas al equipo a excepción de algún resultado o algún tema físico, técnico o médico. No hubo nada”.

6. ROTURA DE RELACIÓN CON LA PRENSA

El perfil de Passarella, el supuesto doping de Verón, las versiones sobre la exclusión de Redondo y la lonas verdes fueron un combo perfecto para que la relación entre la Selección y la prensa implosionara. Con un dólar accesible, al Mundial de Francia viajaron hasta reporteros de programas de espectáculos desde Argentina y se transmitían en vivo las 24 horas.

El plantel conducido por Passarella decidió romper relaciones con la prensa luego de algunas noticias falsas en la Copa del Mundo

El plantel conducido por Passarella decidió romper relaciones con la prensa luego de algunas noticias falsas en la Copa del Mundo

Según afirmó Bongiovanni, la necesidad de rellenar espacios motivó a la invención de noticias en Saint Etienne. La gota que rebalsó el vaso fue cuando se informó que el Mono Burgos le había pegado a Leonardo Astrada. Algunos familiares de los futbolistas estaban en Europa, la noticia llegó a oídos del padre de Astrada y en ese momento los referentes del plantel se reunieron con Passarella y el Profe Pizzarotti para comunicar un mensaje: no habría más atención personalizada.

“Le pedí permiso a Passarella para hablar con los jugadores y les advertí que si no hablaban con la prensa, así salieran campeones del mundo, nunca iban a poder revertir su imagen. Dicho está que se hizo un excelente Mundial, pero se habla hasta hoy de las lonas verdes y de la pelea de los jugadores con la prensa”, aportó.

7. ¿SE TRATÓ DE EVITAR LA PELIGROSA LLAVE EN LA SEGUNDA RONDA?

Después de derrotar a Japón y Jamaica, Argentina había asegurado su clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo. Quedaba dirimir el primer lugar con Croacia y ambos sabían que quien terminara como líder se las vería con Inglaterra, segundo del Grupo G. Pero además caería en un cuadro complicado, con la chance de cruzar a Holanda en cuartos y Brasil en semis.

Argentina ganó los tres partidos en la fase de grupos y se midió con Inglaterra en octavos de final (Shutterstock)

Argentina ganó los tres partidos en la fase de grupos y se midió con Inglaterra en octavos de final (Shutterstock)

Passarella mantuvo una base para el tercer cotejo pero hizo descansar a varios titulares y probó a Mauricio Pineda, Pablo Paz y Marcelo Gallardo como iniciales. “Ojalá hubiera tocado el otro lado del cuadro, porque Croacia jugó con Rumania y después le ganó 3-0 a Alemania”. Bongiovanni admitió que se respiraba cierta tranquilidad por el pase de ronda sellado pero que los jugadores nunca dejaron de apretar los dientes.

El técnico había aprendido una lección en la Copa América 95, cuando ya clasificado a cuartos paró en cancha un equipo completamente suplente en el tercer compromiso de la zona y cayó 3-0 con Estados Unidos, resultado que lo relegó al segundo puesto de la zona y lo cruzó con Brasil en la fase siguiente.

8. EL VESTUARIO TRAS LA ELIMINACIÓN

“La noche de los penales con Inglaterra yo no me podía dormir, no me quiero imaginar cómo estaban los jugadores. El simple hecho de ver de afuera un alargue y tanda de penales genera un estrés total. Con Holanda jugamos a temperatura elevada y a pesar de eso se hizo un partidazo. Fue una pena no haber llegado a estar entre los 4 primeros”. El lamento del jefe de prensa albiceleste es la idéntica versión de cada integrante de ese plantel.

Justo antes del gol agónico de Dennis Bergkamp, Ariel Ortega se hizo expulsar de forma infantil. Pero Passarella tenía debilidad por el Burrito: “No hubo reto ni con Ortega ni con ninguno. Siempre tuvo un trato paternal con él”. En el instante en el que el jujeño cayó dentro del área todos en el banco argentino gritaron “¡penal!” aunque estaban del otro lado del campo y no distinguieron con claridad qué había ocurrido.

El cabezazo de Ortega a Van der Saar antes de la eliminación de Argentina frente a Holanda (AP)

El cabezazo de Ortega a Van der Saar antes de la eliminación de Argentina frente a Holanda (AP)

“De 100 jugadas así le cobraban 110 penales, pero ahí no. Lo raro es cómo Ariel entró en el juego del arquero. No lo tocó, si Van der Saar mide dos metros. Hizo una argentineada. Si lo tocaba, le rompía la mandíbula. Creo que hubiera estado bien una amarilla y nada más”, opinó Bongiovanni.

Al igual que al término de cada competencia bajo la tutela de Passarella jugadores, cuerpo técnico, médico y utileros se juntaron a solas para sacar conclusiones, despedirse y decirse a la cara todo lo que había quedado pendiente. El DT tomó la palabra y primero elogió a los cuatro futbolistas que no habían sumado minutos (Germán Burgos, Pablo Cavallero, Leonardo Astrada y Marcelo Delgado) por su apoyo y colaboración desinteresada. Con apenas 22 años, uno de los primeros jugadores que habló fue Marcelo Gallardo, quien se refirió a cuestiones tácticas durante su ingreso en el duelo ante Inglaterra. La muestra de personalidad del Muñeco fue una de las últimas sensaciones que se llevó el cuerpo técnico.

Fuente: Infobae

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