Un estudio reciente ha revelado que realizar pausas breves para caminar durante el día puede tener un impacto significativo en los niveles de azúcar en sangre, especialmente después de las comidas. Según informó un artículo especializado de Eating Well, caminar entre dos y cinco minutos luego de comer no solo mejora la sensibilidad a la insulina, sino que también ayuda a reducir los picos de glucosa en el organismo. Este hábito, que no requiere grandes esfuerzos ni largas sesiones de ejercicio, podría ser clave para prevenir y controlar enfermedades como la diabetes tipo 2.
La ciencia detrás de caminar luego de comer

Estrategias para incorporar diariamente más movimiento
La dietista Raksha Shah también recomendó actividades simples como pasar la aspiradora o realizar estiramientos mientras se ve televisión. Según Shah, lo importante es evitar estar sentado durante largos períodos y activar los músculos grandes del cuerpo. Incluso tareas domésticas o movimientos ligeros pueden marcar una diferencia significativa en la salud metabólica.
Más allá del ejercicio: otros factores claves para controlar el azúcar en sangre

Aunque la actividad física es fundamental, existen otras estrategias igualmente importantes para mantener niveles saludables de azúcar en sangre. Una de ellas es seguir una dieta equilibrada. Shah sugirió que los platos deben incluir una combinación de verduras ricas en fibra, proteínas magras o de origen vegetal, carbohidratos de calidad como cereales integrales o legumbres, y grasas saludables provenientes de alimentos como el aguacate o los frutos secos. Este enfoque ayuda a prevenir picos de glucosa y promueve un bienestar general.
El sueño también juega un papel crucial. Según el medio especializado, estudios han demostrado que la falta de sueño o un descanso de mala calidad pueden elevar los niveles de azúcar en sangre al día siguiente. Establecer una rutina de sueño regular y buscar formas de relajarse antes de acostarse, como la meditación o la lectura, pueden mejorar significativamente la calidad del descanso.
El estrés es otro factor que no debe pasarse por alto. Shah explicó que el estrés crónico eleva los niveles de cortisol, una hormona que puede causar fluctuaciones en el azúcar en sangre. Para contrarrestar este efecto, se recomienda practicar actividades relajantes como el yoga, la meditación o simplemente tomarse un tiempo para desconectar y descansar.
Un cambio pequeño con grandes beneficios
Incorporar pausas breves para caminar en la rutina diaria puede ser una estrategia sencilla pero poderosa para mejorar la salud metabólica. Este hábito no solo ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, sino que también contribuye a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2. Además, no es necesario realizar cambios drásticos en el estilo de vida; basta con encontrar formas creativas de mantenerse activo a lo largo del día.
Ya sea caminando después de las comidas, bailando al ritmo de una canción favorita o realizando tareas domésticas, cualquier actividad que active los músculos grandes del cuerpo puede marcar una diferencia significativa. Según los expertos citados, la clave está en la constancia y en evitar largos períodos de inactividad.
Fuente Infobae