Hilda «Chiche» Duhalde: «Mi sueño es ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires»

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Para su último cumpleaños, hace una semana, Hilda «Chiche» Duhalde convocó a su familia a su casa. Ninguno de sus hijos vive a más de 7 cuadras pero todos llegaron cuando la mesa estaba puesta y las ensaladas listas. Ella misma se paró frente a la parrilla e hizo el asado porque su marido, el ex presidente Eduardo Duhalde, estaba en cama con dolor de cintura provocado por un malestar en la columna que pronto lo llevará al quirófano. Para este Día de la Madre el almuerzo lo organizó una de sus hijas. La ex diputada, ex senadora y ex primera dama no pudo con su genio y le preguntó: «¿Qué llevo?». «Ves como sos», la reprendió su marido. Ella se ríe. Acaba de volver a cambiar su imagen y usa sus rulos naturales sin brushing lo que, confiesa, la liberó de asiduas visitas a la peluquería. Lo que no cambia es su aversión al kirchnerismo. «No me pasa por acá», comenta y señala su sien.

«Lo siento acá y acá», describe mientras se toca el pecho y la panza y se excusa porque cree que «tal vez no debería ser así». Acepta hablar sin límites porque la entrevista es la última actividad que tiene en la oficina del Movimiento Productivo Argentino. Después se comerá un huevo duro con jugo de arándanos y volverá a Lomas de Zamora. «Ma, te necesito», la llamó una de sus hijas para que vaya a ayudarla con sus nietos y ella alterna así lo que parece un regreso más intenso a la política con el ejercicio de la abuelidad.

-¿Por qué está tratando de reactivar a las Manzaneras?

-Porque estamos en una situación muy grave sobretodo en emergencia alimentaria. Todo ha subido mucho, la inflación ha sido muy importante pero ha pegado mucho en el tema de salud y en el tema alimentario. Daban los números de que la inflación es 6,5% pero desagregado el alimento aumentó más de un 10%. Entonces hay que hacerlo por más que haya algunos programas sociales que atienden la emergencia alimentaria. Hoy la tarjeta de Nación es $ 300, no alcanza.

Aquella red que creó Hilda González, cuando Duhalde era gobernador, llegó a tener 35.000 mujeres en toda la provincia de Buenos Aires. «No cobraban» recuerda y repite la frase.

Eran mujeres elegidas a través de las organizaciones sociales, la Iglesia, asociaciones barriales, que trabajaban contra la desnutrición haciendo un seguimiento de las familias y su alimentación. «Sin darme cuenta siquiera empezaron a ocuparse de toda la problemática social del barrio», agrega. En los tiempos de mayor poder duhaldista ella sabía si una unidad sanitaria atendía o no, cómo funcionaba el comedor de una escuela y cada detalle de la red. Dos décadas después lamenta no haberse quedado con ningún registro por lo que sólo pudo reconstruir el 10% de los nombres que la integraron. Y, mientras su  marido reactiva contactos políticos con todos los sectores de la oposición ella les mandó una carta a aquellas mujeres y las citó a un encuentro en Lomas de Zamora hace un par de semanas.

«Todo eso se perdió», concluye después de enumerar cómo cada gobernador probó distintas estrategias. A Carlos Ruckauf lo nombra por el apellido, a Solá le dice Felipe y de Daniel Scioli sólo menciona «otras gestiones». Muchas de aquellas manzaneras son ‘facilitadoras’ y cobran $ 4500 por su tarea, cuenta mientras mira un detalle que lleva de la nueva información que reúne.

-La ministra Carolina Stanley tiene buen diálogo con movimientos sociales, ¿cómo la ve?

-Ellos se equivocaron en el comienzo. Podían haber modificado esta realidad. Algunos movimientos sociales trabajan bien y otros trabajan muy mal. Hay un porcentaje elevadísimo de instituciones que son solamente un sello pero que reciben plata. Cuando asumieron podrían haberles dicho ‘los vamos a ayudar pero vamos a saber en cada distrito cuáles son las familias, las vamos a conocer, a volcar en internet, ver qué programas reciben’. Pero cuando vos de arranque le das $ 30.000 millones, 10.000 millones por año, y no controlás pasa lo que pasa, siguen los cortes, siguen llevando a la gente con micros, con comida. Todo eso sale de todos nosotros.

-¿Usted dice que el Gobierno sigue siendo rehén de los movimientos sociales?

–Sigue siendo rehén porque no ha sabido cortar con eso. Eso lo cortás cuando tenés a toda la gente identificada. Ahí hay una enorme responsabilidad de los intendentes que no entienden que hoy ya no están para arreglar la lamparita o el bache. Tienen que saber, tienen que hacer el censo. No lo hacen.

-¿Tampoco los peronistas?

-No lo hacen. Ninguno.

-Algunos referentes sociales dicen que Stanley es la ministra buena. ¿Coincide?

-Tengo simpatía por ella. Me parece una buena mujer. Ahora, de ahí a entender cómo se trabaja lo social hay una enorme diferencia. Ellos vienen del sector empresario y el Estado no es una empresa. Hoy tienen dificultades económicas, es el momento de más crisis para las familias con cifras siderales de luz, gas, aumento del alimento… Tendrían que tener un diagnóstico, llevan tres años de gobierno…

-El presidente Mauricio Macri cuando hace anuncios que no son simpáticos dice que se angustia y que entiende el esfuerzo de los argentinos. ¿Cree que lo entiende?

-No. Evidentemente no lo entiende. Porque sino él tomaría dos o tres  o cinco temas como ejes de trabajo. No se pueden tomar 20 temas en tiempos de crisis. Para mí serían educación, emergencia alimentaria, salud, trabajo y seguridad. No más, lo demás tiene que esperar.

-¿La energía?

-La energía creo que es lo único que están haciendo más o menos bien.

-¿Con la suba de tarifas incluida?

-Los tarifazos no. La creación de energía a largo plazo puede ser buena. Si hay un conocimiento de la situación que está pasando la gente humilde tendrían que haberlo hecho de otra manera. En casi todos los países hay un porcentaje de subsidio. Acá la decisión es que tienen que terminar con todo eso y lo sufren los más vulnerables. Y la clase media que culturalmente se siente clase media, y que es muy difícil que deje de sentirse clase media, tiene que sacar a su chico de la escuela privada, usar menos el auto, si tiene dos vender uno… Están siendo muy afectados pero los pobres no pueden alcanzar el alimento. Las facilitadoras están yendo a los encuentros a comer. ¡Y son las facilitadoras! Esa realidad creo que no la quiere ver porque tiene una decisión tomada. Si la quiere ver se la puede ver, basta sentarse a hablar con la gente sin ningún fotógrafo, sin ningún timbreo… Andate a tomar unos mates y si te da asco tomar unos mates, tomate un café, sentate a hablar con la gente.

-¿Cree que los timbreos no son naturales?

-¡Nooooo! Mamita…. ¡qué van a ser naturales! ¡Por favor!

-¿Se arrepintió de haber votado a Mauricio Macri?

-Si me remonto a aquel momento hice lo que creo que tenía que hacer. Quería dejar atrás una etapa que para mí fue muy mala para la Argentina, mirándola en términos macroeconómicos. La gente más humilde de pronto te dice ‘yo estaba mejor’ pero sabíamos que el costo para los argentinos en términos generales iba a ser muy alto. Y había un grado de corrupción elevadísimo. Eso no lo quería y lo otro era una incógnita. Preferí votar la incógnita. Traído al día de hoy… lo hecho hecho está.

-Infiero que hoy no lo volvería a votar.

-Por supuesto que no. Tampoco votaría lo otro.

-¿Por qué no votó a Daniel Scioli?

-Porque hizo muy mala gestión en la provincia de Buenos Aires.

-¿Cree en las encuestas que señalan que Cristina Kirchner crece en intención de voto en el Conurbano?

-Cristina tiene un núcleo duro en el Conurbano, fundamentalmente en la Tercera Sección, producto de que a la gente humilde con el tema de los subsidios le rendía un poco más la plata. También tiene que ver con que no aparece nada que enamore. Todavía hoy tenemos por un lado a Macri con todos sus desaciertos y por otro lado a Cristina y se retroalimentan mutuamente. Tiene que ser una tercera fuerza que para mí tiene que ser una fuerza que nuclee no solamente al peronismo sino a todas las fuerzas nacionales, de origen popular, que entiendan que la salida es todos juntos.

-A usted la enamora alguien…

-Sí, me enamora alguien que es Roberto Lavagna. Creo que puede cerrar la grieta. No sé qué decisión final tomará él. Lo veo como un hombre que fue Secretario de Industria del radicalismo, estuvo en la mejor etapa del kirchnerismo hasta que se tiene que ir porque lo van (sic) producto de que denuncia la cartelización de la obra pública. Fue el que junto con mi marido sacó al país de una crisis muy importante y es un hombre moderado, equilibrado, que de economía sabe un montón.

-¿Le cree cuando manda a decir que no va a ser candidato, que es una etapa para los más jóvenes?

-Yo creo que él está pensándolo. Creo es un momento de hacer un sacrificio patriótico.

-¿Y cómo ve a Juan Manuel Urtubey?

-Con mucho futuro. Urtubey es un muchacho muy joven.

-Así dicho futuro suena a post 2019.

-El puede ser vicepresidente. Tiene un gran conocimiento del Congreso. (Miguel) Pichetto también es un hombre muy interesante en ese aspecto.

-¿Sergio Massa?

-Más o menos. No lo veo. Creo que ha cometido muchos errores. Habiendo tenido un caudal electoral muy importante en el 2013 creo que después se equivocó mucho. No tuvo capacidad para ir sosteniendo gente muy valiosa a su alrededor, fue perdiéndola en el camino.

-¿Y Felipe Solá?

-No. A Felipe no lo veo como candidato a Presidente a pesar de que fue un buen gobernador. Fue un tipo honesto y es un tipo honesto. De todas estas personas a quien veo con más cualidades es a Roberto Lavagna. Pero no veo la salida desde el peronismo solo, tendría que estar el socialismo, el radicalismo no PRO, todos juntos pensando en una salida de la Argentina y construyendo las leyes que necesitamos porque para cualquiera que gane será difícil construir mayoría parlamentaria. Sería una transición.

-¿Podemos estar otra vez en la situación del 2001 como dijo hace poco Eduardo Duhalde?

-Estamos en una situación muy grave, no sé si tan grave como la del 2001, pero con un elemento que la hace peor que es que no hay liderazgos políticos. En aquel momento Raúl Alfonsín, que era un líder político, fue un hombre muy importante para la salida y se pudieron construir mayorías parlamentarias.

-¿Y a Duhalde lo ve o ya pasó su tiempo?

-No, no, no. No es lo que yo pienso, ahí es lo que piensa él. El cree que puede ayudar y de hecho está ayudando e inclusive intentando transmitirle ideas al Gobierno. Siempre estuvo preocupado por el tema alimentos y recién ahora están entendiendo la necesidad de los mercados en el barrio, la relación entre el productor y el comprador… Siempre trata de aportar ideas, no para ocupar cargos sino para ayudar.

–Y si a usted la convocaran Macri o María Eugenia Vidal para ayudar, ¿iría?

-En este momento no. El 26 de diciembre del 2015 fui a ver a María Eugenia Vidal. Yo le había pedido una entrevista y le dije ‘no quiero cargo, no quiero plata, no quiero nada, quiero transmitirte mi experiencia’. Me dijo ‘te hago una reunión con los ministros de Salud y Desarrollo’. Le pedí que incorporara Educación y el 17 de febrero me reuní con ellos. Les conté lo que yo creía que había que hacer en materia social en los sectores más humildes porque el kirchnerismo había dejado una situación muy grave. Les pareció muy bueno pero no me llamaron nunca más. Evidentemente a este gobierno no le interesa la ayuda. Tienen un criterio, le dan para adelante y así les va…

-Dijo que Macri no ve. ¿Y Vidal?

–Vidal es más política que Macri. Tiene carisma, buena imagen, pero muy mala gestión. Lo que pasa que la gestión de la Provincia de Buenos Aires no sale en los medios. Salud anda mal, Educación, Desarrollo Humano, el trabajo de las pymes, la agricultura familiar, todo anda mal.

-La escucho hablar y la imagino candidata.

-¡Qué hermoso!

-¿Está en sus planes?

-No me imagino yo. Pero si me decís ¿mi sueño? Mi sueño es ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Pero es una fantasía mía. A veces cuando me pongo a delirar pienso si fuera gobernadora de Buenos Aires haría las cosas tan diferentes… trabajaría con la gente. Por eso me emociono cuando me encuentro con las Manzaneras.

-¿Por qué es una fantasía?

-Porque hoy es muy difícil hacer política, tenés que tener recursos, una gran estructura, hoy nuestro partido está atomizado. Pero es un sueño. Y además… ya estoy grande.

-¿Qué sintió cuando se conoció el resultado de la derrota de Cristina Kirchner en la Provincia el año pasado?

-Yo no quería que ganara. Creo que el kirchnerismo le hizo mucho daño al país y al peronismo ni hablar. El objetivo de ellos de una tercera vía fue destruyendo al partido, lo dividió en pedacitos. Nos desunió, nos dividió, nos sacó de nuestro eje que debería haber sido ocuparnos de la gente. Y en materia social no es dar, es dar lo que se necesita y controlar, es ayudar a la gente a que se eleve un escalón en su posición social, no someterlos a que siempre sean pobres.

-¿Y cuando pidieron la detención de la ex presidenta?

-Me parece que hay elementos pero eso es un tema de la Justicia. No soy abogada, creo que hay causas muy graves… La Justicia sabrá por qué la tiene que detener o por qué no la detiene. La Justicia es uno de los grandes problemas de la Argentina.

-¿No sintió una sensación de revancha? ¿No pensó ‘yo les avisé’?

-No. Yo no avisé, simplemente siempre, desde el comienzo del kirchnerismo, estuve en contra del kirchnerismo.

-Pero ustedes ayudaron a que llegaran al poder…

-No. No hables de mí.

-Eduardo Duhalde entonces.

-En el 2005 cuando ví que ella iba por el Frente para la Victoria, no por el peronismo, el partido que les dio todos los cargos que ocuparon, yo me presenté como candidata a senadora por el Justicialismo. Quedé sola como loca mala porque los dirigentes tardaron dos minutos en partir hacia el kirchnerismo.

-¿Alguna vez le reprochó a su marido por la llegada de Kirchner a la Presidencia?

-Noooooo. En aquel momento cuando Kirchner llega al poder llega porque los que tenían que ser no aceptaron. Tampoco Eduardo imaginaba lo que vino después. Uno no puede mirar las cosas fuera del contexto.

-¿Le tiene miedo a este mes de diciembre?

-Yo espero que no. Deseo que no. La gente ya vivió experiencias muy tristes. Siempre hay algún loquito suelto pero espero que no sea importante.

-La última pregunta. Usted sorprendió al expresarse a favor pero ¿sintió alivio cuando no se aprobó la ley del aborto?

–No. Creo que la ley del aborto tiene que salir pero con determinadas condiciones. Hay que trabajarla mucho más y a lo mejor en la elección que viene sacarla con plebiscito. No alcanza con decir ¡tenemos la ley del aborto! Hace falta mucha educación sexual y mucha tarea en reparto de anticonceptivos y un equipo interdisciplinario en los hospitales donde se atienda a la mujer como lo hacen en Uruguay muy bien. Llega la mujer decidida a hacerse un aborto, la atiende un equipo y le dan una semana para que lo repiense. Y si vuelve convencida se lo hacen. Es importante repensarlo, porque es un estigma, ninguna mujer quiere pasar por esa situación. Con ley o sin ley, si no se trabaja interdisciplinariamente vamos a seguir teniendo los mismos abortos clandestinos.

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