Imputan a un estudiante que producía aceite de cannabis

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La Cámara Federal de Apelaciones de Salta revocó un fallo de primera instancia que benefició a un estudiante de la Universidad Nacional de Jujuy acusado de cultivar plantas de marihuana y fabricar aceite de este vegetal con fines supuestamente medicinales y solidarios. El juez que instruyó la causa dictó la falta de mérito del joven Alejandro David Gareca, por considerar que su conducta no estuvo direccionada a promover, favorecer o facilitar el tráfico de estupefacientes.

A juicio del magistrado, con esta actividad el acusado habría buscado la provisión gratuita de aceite de cannabis a pacientes que no pueden recibir esta medicina pese a la sanción de la Ley 27.350 y a la obligación del Estado de proveerles, y en respeto al derecho constitucional a la salud.

La causa se inició el 8 de enero del año pasado, cuando en la Dirección General de Narcotráfico se recibió una denuncia de un vecino de barrio Comedero, en la capital jujeña, que alertó que en un terreno baldío se cultivaban plantas de marihuana. Días después los investigadores pudieron detectar que Gareca manipulaba las plantas en dicho terreno. Los pesquisas confirmaron que tenía en cultivo 41 plantas y en su poder hallaron 80 macetas vacías con la inscripción «Cannabis Medicinal Jujuy».

Gareca reconoció la propiedad de los cultivos y explicó que eran para producir aceite de cannabis medicinal para entregarlos a pacientes con diferentes discapacidades que había conocido en seminarios y cursos sobre la temática en su carácter de estudiante de ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Jujuy. Indicó que esos cultivos correspondían a una nueva cosecha, ya que en 2017 había logrado producir el aceite y que los distribuyó de manera gratuita entre pacientes con diversas patologías. Confesó que en un primer momento lo elaboraba en su casa y luego lo hizo en los laboratorios de la universidad, con autorización del decano de la Facultad de Ingeniería, Gustavo Lores, y el aval de la profesora Carmen Viturro.

El estudiante reconoció que «sabía que esta actividad era ilegal», pero que también «sabía de la urgencia de estas personas enfermas». Indicó que se arriesgaba por esos pacientes con el argumento de que «muchos de ellos no podían conseguir el aceite por su excesivo precio». Isabel Noemí Castillo, hija de una paciente con Parkinson y madre de un niño con síndrome de Down, manifestó que conoció a Gareca en cursos y seminarios que dictaban médicos y abogados sobre el uso medicinal del cannabis. Contó que el joven le propuso crear una fundación y que se comprometía a producir el aceite de forma gratuita. Precisó que «Cannabis Medicinal Jujuy» no es una ONG constituida legalmente, aunque tienen una página web en la que reciben consultas sobre el tema y organizan reuniones informativas con pacientes y familiares. También Claudia Alejandra Orillo, madre de una niña con epilepsia refractaria, sostuvo que conoció a Gareca en idénticas circunstancias y que aquel se comprometió a producir el aceite gratuitamente y ella debía colaborar con los materiales para tal fin.

Por su parte, la profesora Viturro confirmó que Gareca pidió autorización para utilizar el laboratorio de la universidad para producir extracto de cannabis para una niña que padecía epilepsia. Comentó que algunas madres de niños con diversas discapacidades fueron a esa casa de estudio a recibir sus botellas de aceite y afirmó que desconocía de dónde provenían las plantas, pero que tenía entendido que eran «Cannabis Medicinal Jujuy». En tanto el decano Lores sostuvo que aprobó la solicitud de Gareca para usar el laboratorio de la Facultad de Ingeniería con el fin de obtener extracto de cannabis y que el alumno especificó que el aceite era para aliviar las convulsiones de una nena de 7 años que sufre epilepsia

La defensa de Gareca ofreció como prueba constancias de programas y anuncios de los talleres efectuados por el nombrado en el marco de su capacitación en materia de uso medicinal del aceite de cannabis. En tanto la testigo Castillo acompañó un certificado de discapacidad de su hijo, quien recibió el aceite producido por Gareca. Tras el dictamen del juez, el estudiante jujeño quedó en libertad.

Revocaron la falta de mérito al acusado

Debido a que el fiscal recurrió el fallo, la causa llegó a la Cámara de Apelaciones de Salta. Los jueces revocaron la falta de mérito por considerar que la conducta desplegada por el estudiante Gareca se encuadra en el delito de siembra y cultivo previsto en la Ley 23.737, que establece: “Será reprimido con prisión de 4 a 15 años a quien siembre o cultive plantas o guarde semillas, precursores químicos o cualquier otra materia prima para producir o fabricar estupefacientes, o elementos destinados a tales fines”.

Refieren los magistrados que en este caso el dolo “se configuró con el conocimiento que tenía de que la plantación era prohibida y conciencia de que con ella podía obtener estupefacientes, sin importar si hubo una ultraintencionalidad de tráfico o comercialización, como se exige en otras figuras la citada ley”. Sostiene la cámara que a pesar de la alegada finalidad “altruista” con la que Gareca dijo que manipulaba las plantas de marihuana, con las pruebas reunidas consideró que existió “una lesión sobre el bien jurídico protegido” que la norma legal busca proteger.

Rubén Arenas/El Tribuno

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