Jorge Rojas hizo vibrar al público de Cosquín

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“Enorme es el dolor del hombre cuando la fuerza de la naturaleza lo deja desamparado”, lanzó Jorge Rojas a poco de comenzada su celebrada actuación en una llenísima séptima luna (por la convocatoria y la que nos iluminaba desde el cielo) de este Cosquín 2013.  Con esas sentidas palabras, el ex nochero hacía referencia, de entrada nomás, a la delicada situación que vive parte de su familia en el chaco salteño por el flagelo de la inundaciones. Acto seguido entonó la alusiva Río hermano, anticipando lo que vendría: un show bien sensible y emotivo del cantor salteño.

Aunque si de emociones hablamos, las que se vivieron en los albores de la velada son imposibles de pasar por alto. Primero, con Los Visconti y el encuentro de papá Abelito con su hijo Daniel.

Todavía más profundo fue lo que provocó Juan Falú con su guitarra. El músico tucumano volvió a refrendar que es una figura imprescindible para el festival y tiene merecidísimo un horario central. Rescató a un autor fundamental como Fernando Portal, para luego estremecer con su interpretación de Tristeza, una tonada de los hermanos Núñez que Mercedes Sosa le cantaba a su hijo Fabián cuando lo extrañaba. En este caso, Falú realizó una reinterpretación del tema y se lo dedicó a Marita Verón, o mejor dicho “a todas las Marita Verón que hay en el país». La plaza agradeció y acompañó el gesto con un aplauso cerradísimo. Como devolución de gentilezas, el músico regaló una chacarera (El bien perdido) desde su guitarra que el público acompañó con palmas, demostrando que cuando son merecidas no hace falta pedirlas.

Antes y después de Rojas pasaron, entre otros, el aerofonista Julio Palacios, Ángela Irene evocando a Jacinto Piedra (Un pájaro canta de Raly Barrionuevo), el excelso pianista Juan Carlos Camba, el decidor Jorge Marziali, la Delegación de Salta con Daniel Toro invitado y homenajeado y la consagrada promesa que es Juan Iñaki, quien ya había delitado a espectadores más atentos en la Peña de la Pao Bernal.

Pero volvamos a la figura convocante de la noche, quien tuvo su merecido lugar en el “prime time” al igual que había ocurrido con Abel Pintos (Jorge incluso un poco más temprano, pocos minutos antes de la una) y en definitiva los terminarán siendo los dos más convocantes de la presente edición del festival, aunque todavía queden dos prometedoras lunas.

Por cómo se veían los pasillos (en ambos casos las gradas lucieron repletas), la noche del cantante bonaerense resultó algo más concurrida, pero esto poco les importó a las fanáticas de Rojas que contemplaron la puesta escénica imponente (se lució en Uno mismo/El secreto de tu vida), deliraron cuando su ídolo se puso a zapatear (bloque de malambo), suspiraron con las canciones más románticas (Mía/Canción del adiós o De esas que te hacen llorar) y bailaron con las más fiesteras (Otra pena/Sayera/Vuelvo). A pesar de los bises, para las chicas (y no tanto) parece que nunca es suficiente y querían a Jorge toda la noche para ellas.

La Voz

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