“El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que sigue siendo uno de los mayores problemas para la salud pública mundial, se ha cobrado 40,4 (de 32,9 a 51,3) millones de vidas”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este contexto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) destacaron el rol clave que tienen las comunidades y la sociedad civil de América Latina y el Caribe en la provisión de información y de servicios de pruebas, prevención y tratamiento del VIH.
“Estamos en la última milla para llegar a la meta de poner fin al SIDA como un desafío de salud pública, y este trecho por recorrer sólo es posible empoderando a las comunidades más afectadas y que se están quedando atrás”, aseveró la Directora Regional de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, Luisa Cabal.
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Y agregó: “El liderazgo de las comunidades es esencial en todos los planes y programas para el VIH y para ello deben contar con financiamiento y normas protectoras para su funcionamiento”.
Con el fin de apoyar la expansión de los servicios de VIH a las poblaciones clave y personas con VIH, la OPS y ONUSIDA llevan adelante la iniciativa “Soy Clave” en 11 países de América latina. La iniciativa ha permitido fortalecer alianzas que apoyan respuestas aceleradas con participación de las comunidades y de la sociedad civil impulsando así modelos de servicios centrados en las personas.
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De este modo, es esencial que las comunidades estén empoderadas para que puedan desarrollar sus propias estrategias y llegar a quienes más lo necesitan con información, autopruebas de VIH, antirretrovirales como método de prevención (lo que se conoce como PrEP), y tratamiento para lograr una carga viral indetectable y cortar la cadena de transmisión.
Además, al ser espacios libres de estigma y discriminación, los servicios liderados por grupos de la comunidad aumentan la aceptación y la retención en la atención de hombres gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, personas que ejercen el trabajo sexual, personas trans, y usuarios de drogas, poblaciones consideradas clave en la respuesta al VIH y entre quienes se reporta la mayor cantidad de nuevas infecciones.
Expandir la PrEP para prevenir nuevos casos de VIH
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Los avances en medicina y salud pública han permitido tener un diagnóstico rápido, métodos para una prevención combinada y un tratamiento eficaz contra el virus. Una persona infectada que adhiere al tratamiento ya no transmite el virus, mientras que una persona sana que toma PrEP tiene un 99% de protección frente al VIH.
La región ha hecho grandes esfuerzos por avanzar en la implementación de la PrEP, lo que se refleja en un aumento en el número de países con políticas de salud pública sobre la PrEP y su mayor disponibilidad. Sin embargo, es necesario aumentar rápidamente el número de personas que la reciben para prevenir nuevas infecciones.
La difusión de la información a las comunidades puede apoyar el aumento de la demanda de la PrEP, especialmente de quienes se encuentran en mayor riesgo de exposición. Además, a través del Fondo Estratégico de la OPS, los países de las Américas pueden adquirir la PrEP a precios asequibles, un apoyo fundamental frente a los limitados recursos de algunos ministerios de salud.
Fuente infobae