La justicia ordenó poner en libertad a la escritora Asli Erdogan

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Foto Web

El juzgado decretó la liberación de ambas acusadas durante la primera sesión del juicio, que se celebró hoy en Estambul contra las dos escritoras y otras siete personas, también acusados de «ser miembros de una organización terrorista», en referencia al proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda de Turquía.

Erdogan, quien no tiene lazos familiares con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, y Alpay fueron detenidas el 16 de agosto pasado durante una redada policial contra el diario izquierdista Özgür Gündem, que fue cerrado ese día por orden judicial y definitivamente clausurado por un decreto gubernamental en octubre, junto a una docena de otros medios, en su mayoría dedicados al conflicto kurdo.

También los otros siete acusados, entre ellos el prestigioso editor Ragip Zarakolu y la abogada Eren Keskin, defensora de derechos humanos de larga trayectoria, estaban acusados por sus vínculos con este diario.

Durante el juicio, al que asistieron varios diputados de la oposición y varios cónsules europeos, la defensa afirmó hoy que el único indicio delictivo es figurar en el consejo editorial de este diario, que era una publicación legal cuando los acusados acordaron prestarle sus nombres.

Se trataba de un acto de apoyo a la libertad de expresión para un diario bajo acoso, pero las acusadas no realizaron una actividad real periodística en la publicación, señaló Necmiye Alpay.

Asli Erdogan recordó que en 26 años publicó ocho libros y cientos de artículos, de los que ninguno suscitó problemas legales.
Nacida en Estambul hace 49 años, Asli Erdogan trabajó de 1991 a 1993 como física nuclear en el Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) y desde 1994 publicó ocho libros, entre novelas y colecciones de relatos, algunos de ellos traducidos al alemán, inglés, francés y este año al español.

El caso atrajo atención internacional y, el miércoles, la organización internacional Human Rights Watch (HRW) denunció que «abusar del código penal a costa de la libertad de expresión no contribuye en nada a la lucha contra el terrorismo en Turquía», consignó la agencia de noticias EFE.

La asociación de escritores PEN International consideró su arresto en agosto una «opresión que intenta silenciar su voz» y «un ataque contra la libertad de pensamiento».

Fuente: Telam

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