La ultraderecha alemana humilló a su líder y apunta a un giro aún más radical

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Manifestantes contra el avance de la ultraderecha
a jornada de apertura del congreso del partido, rodeada de un imponente operativo de seguridad en Colonia, reflejó la distancia entre las bases y Petry, quien ni logró que se incluyera a debate su moción destinada a preparar el partido para el futuro, que según ella debe encaminarse hacia una vía «realista».

No hay que ceder el espacio a las «minorías más ruidosas» de la AfD, dijo en su discurso, que fue recibido entre ovaciones, pero a lo que siguieron varios reveses, como el rechazo a esa moción.

Petry tuvo que ver cómo se aclamaba a su copresidente, Jörg Meuthen, quien llamó a combatir la «extranjerización» de Alemania y defendió que con la «voluntad de integración» no basta y que quien aspira a vivir en el país debe «asimilar» su cultura directriz.
Fue una dura jornada para Petry, quien por momentos abandonó las sesiones -embarazada de nueve meses y acompañada de su esposo y líder del partido en el «Land» (Estado federado) de Renania del Norte-Westfalia, Marcus Pretzell-, para regresar luego algo recuperada.

Tras meses de confrontación con el ala más radical -representada por el vicepresidente Alexander Gauland y el líder de Turingia, Björn Höcke-, Petry anunció tres días antes del congreso que no encabezará su lista en las generales del próximo 24 de septiembre.

Todo apunta a que será el ala más radical la que dirigirá la lucha por acceder al Bundestag (Cámara baja), algo que hasta ahora nunca logró ninguna formación de la ultraderecha alemana.

Petry había funcionado hasta ahora como elemento «captador» de electorado fuera del espectro más estrictamente ultraderechista -el llamado voto de protesta- y con ella la AfD fue entrando progresivamente en 11 de las 16 cámaras regionales del país.

Los disensos le han hecho perder impulso en los sondeos, que hace unos meses le pronosticaban entre un 11% y un 13% en las generales -con rango de tercera fuerza tras los conservadores de Angela Merkel y los socialdemócratas de Martin Schulz-, y que ahora bajaron a un 8%, por detrás de La Izquierda.

La demolición de Petry como líder era la imagen interna del congreso de Colonia, mientras que en la calle decenas de miles de manifestantes se movilizaron contra el congreso de la ultraderecha.

«Primero pasean sus consignas derechistas; después sacan el cuchillo», clamó su alcaldesa, Henriette Reker, ante los concentrados en la plaza vecina al hotel donde la AfD celebraba su congreso.

Con esa frase Reker recordó la que en su día pronunció la Premio Nobel de Literatura Herta Müller, tras el ataque sufrido por esta política independiente, la víspera de su elección como alcaldesa en 2015, cuando un ultraderechista se lanzó sobre ella a cuchilladas y la dejó malherida.

«Estamos aquí para plantar cara a las provocaciones de una formación xenófoba que busca la ruptura social», apuntó la jefa del gobierno de Renania del Norte-Westfalia, la socialdemócrata Hannelore Kraft, presente en el acto junto al líder de Los Verdes, el turcoalemán Cem Özdemir, y representantes de La Izquierda.

Fue un acto eminentemente pacífico, a cien metros del hotel donde mañana se cerrará el congreso de la AfD, al que siguió otra marcha cívica de signo carnavalesco, a tono con la tradición de Colonia.

La jornada se abrió con brotes de violencia en otros puntos de la ciudad, protagonizados por radicales de izquierdas, que trataron de bloquear el acceso al congreso de los delegados de la AfD.

Hubo amagues de ataque contra los congresistas y dos policías resultaron heridos al tratar de protegerlos, reportó la agencia de noticias alemana DPA.

Las autoridades desplegarono un operativo de 4.000 agentes para evitar encontronazos, en una jornada en que se habían convocado hasta ocho manifestaciones de diverso signo contra la ultraderecha.

Fuente Telam

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