Así nació la Unidad Regional Nº 2 Banda

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Sentados de izquierda a derecha subcomisario Trejo, comisarioRamón Rodríguez, subcomisario Lucio Taboada y subcomisarioArturo Sisalli. Parado a la derecha está el encargadodel destacamento El Puestito, el señor Gallo.

A mediados del siglo XIX La Banda tuvo un notable aumento de población, tenía autoridades policiales y existía ya una vieja casona que servía de oficina y de guardia. Algunos comisarios de esa primitiva ciudad fueron

En 1854 – Pastor Reyes.
En marzo de 1864 – Eustaquio Robles.
En 1874 – José M . Sayago. Comisario de Trinidad.
En 1872 – Juan Juárez – Comisario de Palmitas.
En 1876 – Roque Diosquez.
En 1877 – José A. Fernández – Comisario de Palmares.
En 1874 – Sebastian Z. Torres.
En 1880 – Pedro S. Peralta.
En 1881 – Pedro S. Peralta – Comisario de Acosta.
En aquella época existía el cargo de Comandante, que era la autoridad superior del departamento. Algunos de ellos fueron:
En 1859 – José Camacho – Comandante del departarmanto Banda.
En 1860 – José Oscar Neirot – Comandante.
En 1874 – Benito Robles – Comandante.
En 1857 a 1877 – Manuel Ruiz – Comandante de los departamentos Banda y Robles.
En 1878 – Artemio Herrera – Sargento Mayor
Antonio Marcos – Comandante.
En 1880 – Adeodato Gerez – Capitán de la Guardia Nacional del departamento.
En 1882 – Gregorio Barrionuevo y Abraham Maguna – Sargentos Mayores de Caballería e Infantería del departamento.
En 1890 – Nicolás Juárez – Sargento Mayor.
En 1890 – Marcial Paz – Teniente del Batallón Banda.
En 1891 – Napoleón Rojas – Comandante del Departamento.
El 12 de febrero de 1881, la Jefatura de Policía dispone la unificación de las dos secciones que componían el Departamento Banda, nombrando como Jefe a don Salustriano Peralta con el cargo de comisario principal, en 1882 es reemplazado por Cipriano Carreras, quien renuncia y es nombrado interinamente el coronel de Guardias Nacionales Manuel Ruiz. En 1882 se desempeñaba como Comisario del Rincón Emilio Góngora. En agosto de 1888 fueron nombrados como comisarios de Acosta Pablo Rodríguez y Pascual Trejo.
El primer edificio de policía que tuvo La Banda, fue construido en la gobernación de Maximio Ruiz y estaba instalado en el mismo lugar. Una planta baja con zaguán de entrada por la avenida Belgrano, dos amplias salas y espaciosas ventanas a la calle y puertas al zaguán, una de estas salas hacía de despacho del Jefe y la otra de oficina de sumarios, depósito de armas y de otros menesteres. La pieza interior era sala de espera y descanso de los agentes. Una cuarta habitación con salida al patio sombreada por larga enramada, hacía de calabozo. Tras la cocina, venían los corrales de los caballos y el depósito de los forrajes. La vieja casa fue demolida en 1934 en la gobernación del Juan B. Castro, levantándose el edificio actual.
A fines del siglo XIX las construcciones férreas y la explotación forestal trajeron trabajadores a la estación Sunchales (nombre primitivo de la Estación Banda).
A propósito, no se conoce por qué se llamaba Sunchales la estación de Ferrocarril Argentino (hoy Mitre), nombre con que aún lo recuerdan muchos vecinos.
Otro tanto ocurre con la estación Rosario Central del Ferrocarril Mitre de Rosario de Santa Fé, a la que aún se la sigue nombrando por costumbre como Sunchales. El nombre de Sunchales se le daba a nuestra estación hasta principios de siglo XX, como puede comprobarse en el Decreto firmado por el gobernador Absalón Rojas en 1888 cuando se resuelve crear los comisarios de campamentos.
A principios del siglo XX, la ciudad ya se destacaba por su importancia comercial y agrícola, había diversos comercios, hoteles, hospedajes, talleres de artesanías, una modesta fábrica de fideos, dos molinos harineros de montaje primitivo. Esto atraía más trabajadores que se incorporaban al desarrollo de la ciudad, que por su aumento de población requería de refuerzos policiales, epor lo que se designan a partir de 1930 los primeros jefes políticos entre los que figuran Pedro Pereyra, Juan Achával, Andrés Rojas, Carmen Ábalos, Donato Lagar, Manuel Ruiz, Daniel Herrera, Moisés Suárez, Juan Gándara, entre otros.
Acontecimientos de importancia
El 18 de octubre de 1882, estalla la revolución que derroca al gobernador Absalón Rojas. La Junta de Gobierno presidida por Pedro García, nombra comandante del departamento a Gregorio Barrionuevo, una vez normalizada la situación por las tropas nacionales, fueron designados como comisarios Gregorio Orellana, José Ruiz, Ramón Mendieta y Pedro Suárez.
En 1893 un connato de revolución secuestra al gobernador Gelasio Lagar, nombrándose comisario principal de La Banda a Benito Paz, sofocada la revuelta, fue designado como comisario Manuel Ruiz.
Una nueva revolución se produce el 24 de abril de 1908 que derroca al gobernador José Santillan. Un grupo de partidarios a la revolución asaltó la comisaría (hoy Unidad Regional II) produciéndose en el asalto varias víctimas.
Con tantos movimientos revolucionarios y con el fin de prevenir sorpresas, el 21 de noviembre de 1907, el Poder Ejecutivo decreta: “Anexar al personal de la Comisaría del Pueblo Banda, un subteniente con 120 pesos mensuales, 2 sargentos con 55 pesos mensuales cada uno y tres cabos con 50 pesos mensuales. Estos cargos tendrán la misión de instruir a los agentes de policía de la localidad”. Estos cargos fueron suprimidos por decreto el día 21 de agosto de 1908.
En ell equipo policial de entonces había un comisario que cobraba 100 pesos mensuales, un auxiliar o ayudante cobraba 75 pesos, un sargento 45, un cabo 40 y quince agentes con 35 pesos mensuales cada uno. Se destinaban 40 pesos por mes para forraje de caballos y 10 para gastos de oficina y luz.
Creacion de la jefatura de policía
El 14 de Agosto de 1952, la Cámara de Diputados, crea la Policía de la Provincia, que comenzó a funcionar omo una Institución organizada, fijándose la primera “Ley Orgánica Policial”.
Crecimiento institucional
En 1958 esta dependencia funcionaba como Comisaría Departamental, estaba a cargo del Comisario Inspector Hector Justo Catálfamo y en el plantel había un comisario, tres sub comisarios y unos 400 hombres entre oficiales subalternos, sub oficiales y tropa.
Había solamente tres comisarías, una en Cassaffousth y España, otra en Villa Juana y la restante en Clodomira.
Había destacamentos policiales el Matadero Viejo, local que hoy ocupan los Bomberos Voluntarios, en el matadero 17 de Octubre, en la Besares y canal Revestido y en El Cruce.
En el resto del departamento funcionaban destacamentos en San Ramón, Los Quiroga, Los Acosta, Los Soria, Chaupi Pozo. Ardiles, Huyamampa, Abra Grande, La Aurora, Negra Muerta. Palmares, Siete Arboles, Antajé, El Aibe, San Juan. Estación Simbolar, La Granja, El Alambrado, El Puestito Tramo 18, Cañada Escobar, Gran Porvenir, Los Ángeles, Colonia Gamara, Nuevo Líbano, Los Boba, Las Hermanas.
La habilitación de la radio.
La habilitación de la radio

En aquella época el personal policial solo portaba armas cuando cumplía funciones o paradas oficiales o pedidos judiciales. Cuando terminaba el servicio las armas quedaban en la Guardia donde se hacía constar su número y quién la portaba. El personal de los destacamentos tenía autorización para portar las armas en todo momento.

A raíz de los problemas con el servicio telefónico con Santiago, se consigue la instalación de la Primera Radio Policial en el año 1958.
El domingo 11 de Junio de 1961 se realizó un gran acto, por la inauguración del mástil en el frente del edificio de la “Jefatura Departamental” como comenzó a llamarse, asistieron autoridades del Poder Ejecutivo, legisladores nacionales y provinciales, autoridades militares y eclesiásticas. Habló el gobernador Eduardo Miguel y en el desfile participaron efectivos de la policía local, cadetes de la Escuela de Policía de Tucumán y sus secciones comunicaciones, Motorizada e Infantería y delegaciones de Catamarca y Salta. Finalizado el acto se agasajó a las autoridades con un vino de honor en el Cine Avenida.
Situación social de la época
En la década del 60 comenzó la construcción de la central hidroeléctrica de Los Quiroga, con lo que la provincia pasó a integrar el servicio de interconexiones del noroeste. Por ese entonces se instaló en La Banda la planta INDES deshidratadora de alfalfa y productos de alimentos balanceados para vacunos, porcinos y aves. En Fernández se instalaron Agro Industrial Santiagueña, SPAT envasadora de tomates y una fábrica de dulces de batata, membrillo, durazno y mermeladas. En la ruta 11 abrió Grafa con una planta de 15.300 metros cuatrados y unos años después Santiago del Estero Refrescos (Coca Cola, Fanta y Sprite).
En la década del 70 se instaló Tío NicoY en el parque industrial abrieron Novasider, Porcelanas San Carlos, Metasa (viviendas rodantes), Tawe (premoldeados de hormigón), Rollandi (caños de hormigón), El Manantial (premoldeados rurales), Consorcio Minero Andino (premoldeados de yeso).
Una ley de 1971 las beneficiaba con la eximición de impuestos y les otorgaba créditos y asistencia técnica lo que provocó un gran desarrollo agro industrial y por consiguiente, un aumento de población.
Creación del gabinete dactiloscópico
En 1966 funcionaba en una amplia oficina (donde hoy es la alcaidía de varones), el gabinete dactiloscópico, en el que existían ficheros con las huellas dactilares de todos los ciudadanos bandeños además de aquellos que venían por cuestiones de trabajo o residían en forma transitoria. En la oficina había todos los elementos necesarios para el trabajo pericial, que era supervisado por el subcomisario Juan José Ocaranza, experto dactiloscópico, que descubrió una técnica para la extracción de muestras dactiloscópicas a cadáveres en avanzado estado de descomposición. El método fue conocido con el nombre de “Método Necro – fotodactiloscópico” y permitió a otras instituciones policiales aplicarlo en casos similares.
A través del gabinete dactiloscópico se aclararon muchos casos, sin su ayuda hubiese sido imposibles.
Comisarías existentes hasta 1970
Comisaría primera ubicada en esta misma base (en donde ahora funciona la División Judicial, la segunda estaba en un un local del frigorífico 17 de Octubre, la tercera en la Cooperativa Algodonera de 25 de Mayo prolongación, la cuarta en Cassaffoust entre España y Alem, la quinta estaba en en el edificio donde ahora funcionan los Bomberos Voluntarios y la sexta quedaba en Besares y Canal Revestido.
El gallo, símbolo de
la policía.
La Unidad Regional II
El lunes 16 de agosto de 1971, el entonces jefe de policía de la provincia Florencio Julio Montiel, dispone la creación de las unidades regionales, entre ellas la II, con sede en La Banda. El miércoles 18 a las 10 se hizo un acto en el que estuvo subjefe de policía, José Luis Vella. Fue designado jefe de unidad el inspector general Sergio Patricio Díaz y segundo jefe el comisario inspector Angel Gramajo.
Se le asignó como área de competencia los departamentos Pellegrini, Jiménez, Banda, Robles, San Martín, Sarmiento y parte de Figueroa.
Desde ése día comienza la vida institucional, reconociéndose como tal el día de su creación.
También se estructuran las seccionales trasladándose la 13 que funcionaba en la Unidad Regional a un local de la Sáenz Peña (frente al Sanatorio Banda), la seccional cuarta cambia su denominación por seccional 14 y se crea la seccional 15 en el mismo lugar en donde hoy tiene su asiento.
Jefes de la unidad regional
1971 Diaz Sergio Patricio
1972 Montenegro Aurelio
1973 Paz Santos Elpidio
1973 Berneche Mario Alfredo
1974 Alfano José
1976 Juárez Domingo
1977 Sisalli Arturo
1978 Gardella Luis
1981 Santillan Guido
1982 Carabajal Ramón Atilio
1984 Cerutti Raúl
1984 Sánchez Mateo
1985 Salto Guillermo
1987 Azuni Juan Vicente
1989 Sánchez José Roger
1990 Lescano Oscar Alejandro
1991 Suasnabar Modestino
1992 Abdala Armando Elpidio
1993 López Manuel Angel
1995 Espeche Antonio Humberto
1996 Robles Francisco Javier
2000 Sánchez Aldo Marcelo
2002 Bulacio Carlos Alejandro
2002 Sierra Guillermo Adrián
2002 Leiva José Bonifacio
2003 Villavicencio Edmundo
2004 Trejo Néstor
2004 Ledesma Juan Carlos
2004 Villavicencio Edmundo
2005 Rubén Cesar Mamondis
2006 Enrique Ligrestti Rossi
Wn la actualidad la Unidad Regional II tiene competencia policial en seis separtamentos, Banda, Figueroa, Pellegrini, Robles, Sarmiento y Jiménez, con 11 comisarías diseminadas por este territorio, de las cuales 4 están La Banda (seccionales 12, 13, 14 y 15).
El espacio territorial que debe ser atendido por el personal policial es de uinos 27.000 kilómetros cuadrados y una población de 280.000 habitantes, de lo que se desprende que un policía debe atender a 1000 personas aproximadamente (media 100 habitantes por policía) y recorrer 51 kilóemtros cuadrados aproximadamente.
La revolución de 1908 – qué sucedió en La Banda.
Este es el relato del Comisario Salustiano Cordero en oportunidad de la toma del edificio policial:
La Banda, Abril 25 de 1908.
A U.S. al señor Jefe Político D. Carmen Abalos
S/D
Comunico a U.S. que ayer a las 10,30 a.m. mientras me encontraba en la Estación F.C. presenciando las llegadas y salidas de los trenes locales a Santiago y Clodomira, a la hora arriba indicada, sentí el estampido de una bomba sin precisar el rumbo y contemporáneamente nutridas descargas de revólver. Con tal motivo salí corriendo al echar la mirada a la Comisaría vi un grupo de individuos que asaltaban y asesinaban mis gentes de guardia, en cuyo momento caían dos de ellos en las puertas de la misma y que el grupo de asaltantes penetraba y que otros salían ya armados a Remigton, por lo que di media vuelta, refugiándome en la oficina del Telégrafo, hice un telegrama a su E. el Señor Gobernador de la Provincia y otro a U.S. dando cuenta y pidiendo auxilio; apenas había concluido esto fui sorprendido en las puertas por cinco individuos entre los cuales dos desconocidos Jose Luis Castillo, Moisés Barrionuevo, Gelacio García.
Uno de los desconocidos me intimó rendición, el que venía armado de revólver y dos, Castillo y García armados de revólver y remigton, contesté a la intimación que deseaba saber quién era, y por que me intimaba rendición, a lo que contestó que era el jefe Revolucionario y que estaba tomada ya la Comisaría, entonces contesté que estoy rendido y que para marchar preso, preciso me garante la vida y por lo que me prometió no me sucedería nada, que el es Jefe Revolucionario y que lo que él ordene se cumple; en esta circunstancia Gelacio García y José Luis Castillo, decían lo matemos, pero el titulado Jefe dice yo no permito matar los hombres rendidos para mayor garantía le voy a dar una orden la que hace redactar con el encargado de encomienda Luciano Pizarro empleado del F.C.
Una orden para el Capitán a fin de que se trate bien, en cuya forma fui conducido a la Comisaría, se me hizo pasar al patio, me dieron una silla y desde allí, veía a mi Sargento Torres tendido con la cabeza en uno de los umbrales de la puerta; el Sargento Videla colocado en una cama sin movimiento, el Agente Manuel Jugo herido en la cabeza; Javier Villareal, con un balazo en la cabeza, revolcándose por el suelo y Manuel Ibañez también herido sobre su catre. Hable con el soldado Jugo si sabía alguno más contéstome que el Cabo Absalón Avila debe estar muerto, también observé los que agitaban el movimiento en aquel momento, y eran como siete desconocidos entre los que mas agitaban después de estos era Navor García y el hijo de este Gelacio García, Carlos Gramajo, Moisés Barrionuevo; éste ultimo me decía yo no he tenido conocimiento de esto he sido inocente ofrecíame, toda clase de atención. Transcurrió como un cuarto de hora, me ofrecieron si quería pasar a mi pieza para estar más cómodo, lo que acepte en seguida; como esta queda a la calle, observé todo el movimiento externo. Apenas había pasado, lo vi llegar a Toribio Valdivia, quien habló con Navor García y el jefe de la zona Cardozo. Armándose en seguida a carabina salió en comisión: luego llegó el Sr. Carlos Ramos, quien también hablo con Navor y después con el Jefe; este llegó armado al parecer con una arma de guerra el que también salió en comisión a recolectar gente, después de estos llegó Caciano Santillan (hijo), también salió en comisión armado todos estos a caballo; Carlos Gramajo, Justino Juárez a pié; transcurriendo como una hora regresó Carlos Ramos con vario hombres que no conozco pero todos de estos alrededores; lo mismo Toribio y Caciano y los demás haciéndolo pasar a dentro y organizando comisiones en todas direcciones; como a la una p.m. más o menos, llegó un grupo encabezado por Gregorio Barrionuevo, todos ha caballos y desarmados. Como a las tres p.m. más o menos llegó un destacamento de veinticinco soldados del Batallón 19, encabezado por el Teniente Patalomo, quien en el acto hízose cargo de las existencia de la Comisaría, y más luego se apersonó a mi y me comunicó verbalmente que venía con ordenes de su Jefe, a tomar las armas que se encontraban en poder de los asaltantes asesinos y hacerse cargo de la Comisaría; y por consiguiente quedaba yo en libertad, por lo que podía salir a donde quisiera irme, a lo que yo pregunté si cuando me dejaba en posición.
Me contestó que las instrucciones que tenía se limitaba en la forma que procedía quedando así hasta las once de la noche más o menos a cuya hora me llamó el Teniente Patalomo quien me leyó un telegrama en el que le ordenaba al jefe de ponerme en posición y como también en poner la fuerza a mis ordenes para cooperar al arresto de los asesinos; inmediatamente procedía a dar capturas y arresto a los siguientes autores Navor García y Gelacio García hijo del 1°, Carlos S. Gramajo e hijo, Toribio Valdivia, Carlos Ramos, Justino Juárez, Crisóstomo González, José Luis Castillo y José Castillo.
Como también los correntinos Manuel R. Cardozo, herido en la mano izquierda, Martiniano Lugo Payba, Ciriaco Gómez, Alberto Molina, Aquilino de los Santos, Juan Pérez y José Romero.
Debo hacer presente que José Castillo es soldado de esa Comisaría quien durante las horas que dominaban los asaltantes prestó la más activa cooperación, como cabo de guardia de los asesinos y el que presumo suministraba toda clase de datos a los sitiados; es todo cuanto he hecho en la fecha con el motivo citado.
Dios guarde a U.S.
Salustiano Cordero
Comisario
De la revista “Circulo Representantes de la Prensa”.
El crimen de Sunchales
Un conmovedor y sangriento episodio delictivo protagonizado por tres súbditos rusos -por lo menos por tales se les tenía– de nombre Nicolás Denochosky, Samuel Corochewey y Pedro Andrés Irineo, ocurrido hace cerca de cien años, mantuvo sobresaltada por mucho tiempo a la población.
Según crónicas y versions de los diarios El Liberal y El Siglo y versions de viejos vecinos los tres delincuentes trabajaron durante corto tiempo en La Banda, como peones en la cuadrilla firme del Ferrocarril en donde al parecer planearon el asalto a la boletería de la estación de Tucumán. Resuelto el asalto, los delincuentes emprenden viaje a fines de marzo de 1911 a Tucumán. Una vez allí se hospedan en una fonda cercana, merodean por la estación y plataforma y el primero de abril deciden dar el golpe. Esperan la salida del tren de las 19.30 a Buenos Aires y librada la estación de público, asaltan la boletería, asesinando de un balazo al boletero Juan Scaroni e hiriendo en la cabeza al auxiliar un señor Reina que estaba en su compañía, consumado el atraco buscan ansiosos el dinero de la recaudación de boletos, encontrando solo 18 pesos. Los 32.000 pesos restantes, importe de la venta de boletos habían sido entregados minutos antes a la Jefatura de la Estación. Los ladrones con la irrisoria suma que alcanzaron a robar se dieron a la fuga deslizándose por el andén hasta llegar al cruce con el ferrocarril Norte, logrando internarse en los cañaverales por los que avanzaban siempre de noche hasta llegar a Tacanas muertos de hambre y sin recursos -según declaración del llamado Nicolás Denochosky al Juez de Santiago- en donde pidieron trabajar medio día en la cuadrilla firme tramando otro acto criminal. Escondieron con cautela una barreta de mano y después de comer se deslizaron silenciosamente por los caminos cercanos a las vías hasta llegar a un bosquecillo entre Gramilla y Ardiles donde esperaron pacientemente la pasada del tren Mixto, para intentar el descarrilamiento del tren rápido que debía pasar después y desvalijar a los pasajeros. El intento se malogró -según declararon los criminals- por no contar con tiempo suficiente para aflojar la vía en el espacio transcurrido entre la pasada de los dos trenes.
Desesperados por el fracaso siguieron vía adelante hasta trepar en un tren de carga del que bajaron en Beltrán. Después de merodear por los alrededores del pueblo se refugiaron en un monte cercano esperando la noche para entrar en acción. Cuando ya la noche avanzaba los forajidos abandonaron la guardia, encaminándose a la población buscando almacenes dispuestos a hurtar alimentos. El llamado Pedro acertó al pasar por una casa de las afueras que encontró abierta a la que penetró sin vacilación. En una de las piezas dormía un hombre en un catre, a su lado sobre una silla halló las prendas de vestir de las que sustrajo un reloj de oro, dos pesos, y algunas monedas. El durmiente era el comisario del pueblo. Desde el amanecer del día siguiente se inicia la pesquisa para descubrir al o los rateros de la casa del comisario sin descartar la sospecha de que los delincuentes podrían tener relación con el crimen de Tucumán cuya repercusión se había desperdigado por todas partes.
Aquella idea redoblaba el empeño por descubrir el robo. Cerca del mediodía, guiados por el humo que se filtraba por entre la copa de los árboles la comisión policial sorprendió a los dos delincuentes llamados Pablo y Samuel que estaban cuereando un cabrito. Al ser sorprendidos descargaron a boca de jarro sus armas contra sus perseguidores matando al agente Francisco Ibolo e hiriendo a uno de los rastreadores que acompañaba a la policía, huyendo por la espesura del monte. Nicolás Denochosky que estaba a poca distancia cuidando los bártulos, al oir las detonaciones abandonó el refugio y los enseres entre ellos una valija en la que se hallo un retrato del apellidado Irineo que sirvió a la policía para identificar a los malhechores. Después de la hazaña de Beltran los malhechores se dividieron, Samuel Corochewey -herido en la refriega- y Pedro Andrés Irineo huyeron rumbo sur y Nicolás Denochosky cruzando montes se refugió en la playa ferroviaria de La Banda ocultándose en un vagón vacío. Al ser descubierto por el sereno don Manuel Lami, el bandolero lo asesinó cobardemente de un balazo. Era el 9 de marzo de 1911. Cometido el alevoso crimen el asesino huyó en dirección al rió ocultándose en La Isla entre monte y malezas. La policía siguiendo sus huellas llegó al lugar donde se ocultaba, al que intimaron para que se entregue, el malviviente contestó haciendo fuego, matando al cabo Estanislao Coria e hiriendo a Ramón Lugones, después de una lucha peligrosa la comisión policial logró apresarlo el 14 de mayo. Los otros dos delincuentes después de algunas correrías por el Chaco fueron a Rosario de Santa Fé donde fueron detenidos el 27 de mayo.
El 7 de junio, el Gobierno de la Provincia acordó donar 50 pesos a la viuda del cabo Coria, muerto según reza el decreto por las heridas recibidas en el choque con el Jefe de los bandoleros rusos en La Isla.
Identificacion de un cadáver
El 17 de octubre de 1969, fue encontrado en las aguas del canal Revestido, el cuerpo sin vida de un hombre, trasladándose personal policial al lugar no pudo determinar la existencia de familiares del occiso, como tampoco persona conocida que aportara datos sobre su identidad, el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, el médico forense cortó todos sus dedos y fueron remitidos al gabinete dactiloscópico que funcionaba en esta dependencia, en donde luego de aplicarle una nueva técnica descubierta por el Comisario Juan José Ocaranza, se determine que era Juan Jovino Herrera, quien había llegado a la ciudad desde Tucumán en busca de trabajo y accidentalmente cayó al Canal Revestido en donde se ahogó.
Robo a “Casa Neme”
En 1969 otro caso fue aclarado desde el gabinete dactiloscópico. Habían hurtado una gran cantidad de mercaderías de la casa comercial Neme ubicada en Laprida casi Pellegrini y no se tenían pistas de los ladrones. Personal del Gabinete fue al lugar y levantó unas huellas dactilares de las banderolas de la puerta de acceso. En el gabinete fueron comparadas y se encontraron coincidencias con dos jóvenes bandeños. Al ser interrogados confesaron su autoría y se secuestró parte de la mercadería que fuera sustraída.
El caso de las niñas estudiantes
En 1970 la brigada de investigaciones hizo comparecer a tres jóvenes que tenían entre 14 y 15 años, estaban en la estación, vestían uniformes escolares que no concordaban con los uniformes de los estudiantes de esta ciudad. Cuando las interrogaron dijeron que venían de la provincia de Buenos Aires, presentando cada una su Libreta Cívica, pero al compararse las huellas dactilares se establecío que las tres niñas portaban documentos falsos. Inmediatamente se le comunicó la novedad al juez, que dispuso la demora de las menores y el envío a Buenos Aires de las huellas. Al día siguiente desde Buenos Aires se recibió la comunicación de que las jóvenes eran buscadas por haberse fugado de sus hogares en La Plata y que ya había partido una comisión policial para llevarlas de regreso.
Homicidio de los hermanos Salomón
Una tarde de agosto de 1973, en un galpón con mercaderías de Bolivia y Alem, los empleados ya habían cerrado un portón que daba a la Bolivia, solo había quedado abierta una pequeña puerta de la Alem, que por un pasillo comunicaba con el escritorio de la firma comercial. Imprevistamente ingresaron dos individuos armados, uno de ellos con una pistola calibre 22 corto y otro con un revolver 38 largo, uno era más alto y se se lo notaba sereno, mientras el otro muy nervioso apuntaba a los empleados, de repente se le escapó un disparo que por suerte no dio a ninguno de los presentes. El otro los amenazaba y les pedía el dinero, los hermanos Salomon eran dos hombres corpulentos y muy altos, y al notar la distracción de uno de los maleantes, trataron de acercarse para quitarle el arma, uno lo hizo por delante y el otro de los hermanos por atrás. El delincuente viendo esta situación primero le disparó al de adelante y haciendo una maniobra con su cuerpo giró y le disparó al de atrás, dándose a la fuga inmediatamente por el portón que daba a la Bolivia. Uno de los hermanos recibió un balazo en la cabeza y el otro en el pecho, dando el proyectil en la aorta, ambos murieron en forma instantánea. Una camioneta que pasaba por el lugar notó lo que sucedía, su chofer retrocedió por la Alem con el vehículo, para dirigirse a la seccional 14 que funcionaba en la Cassaffousth, inmediatamente un grupo de policías salió en busca de los asesinos, pero fue en vano, ya que el caso nunca pudo ser aclarado. Trabajaron tres comisiones policiales, se recibieron más de 600 declaraciones testimoniales y no pudo nunca saberse quienes fueron los autores de este luctuoso asesinato. Pasaron los años y apareció un joven del barrio Pacará de la Capital que se adjudicó el hecho, pero su declaración quedó descartada cuando se realizó la reconstrucción, ya que ni siquiera conocía el lugar donde había ocurrido el delito.
Primer procedimiento sobre drogas
El 5 de diciembre de 1984, fue el primer procedimiento sobre drogas en La Banda, cuando policías de la brigada de investigaciones, a cargo de Francisco Javier Robles e Isaac Yanucci, incautó un cargamento de cuatro kilos de cocaína que era transportada en una camioneta desde Yacuiba (Bolivia) a la provincia de Buenos Aires, pasando por nuestra ciudad. Fueron detenidas dos personas, Ruben Azar (conductor) con domicilio en la provincia de Córdoba y a Miguel Laudo Iraola o Nelson Saldía, español. La carga official eran vinos finos y la droga estaba en la rueda de auxilio, su valor fue estimado en la suma de 350.000 dólares.
Robo de azúcar
El 22 de noviembre de 1986 la brigada de investigaciones aclaró el robo de 600 bolsas de azúcar y más de 2200 bolsines. El procedimiento se realize en el depósito de Pedro Brandán (hasta hoy está desaparecido), de la avenida Belgrano del barrio San Martín. También fueron secuestrados tres camiones que se utilizaron para trasladar la mercadería. Las bolsas de azúcar fueron retiradas de la estación del ferrocarril Mitre y pertenecían a la firma Cruz Alta de Tucumán.
Crimen en la estacion de servicios
El 31 de mayo de 1987, se produjo el asalto a mano armada de una estación de servicios de República de Líbano y Pasaje Misiones. Uno de los delincuentes mató al empleado. Osvaldo Luna, padre de dos niños pequeños. Luego de cometer el delito, los malvivientes se refugiaron en una casa cercana, pero fueron fueron detenidos. Pablo Omar Ibañez y Mario Baleri, confesaron ser autores de este delito y de otros robos a mano armada.
EL ESTALLIDO SOCIAL (lo que pasó en La Banda)
El 16 de diciembre de 1993, un gran estallido social se produjo en la capital, dejando como saldo una gran cantidad de edificios públicos incendiados, lo que obligó a la Nación a intervenir a la provincia.
En La Banda el estallido recién sucedió al día siguiente o sea el 17. Todo comenzó cuando un grupo de manifestantes de dirigió a la casa del diputado provincial Bernardo Rey Bravo, pero nadie se animó a avanzar porque estaba figilada por sus seguidores que se apostaron en los techos. Al ver truncado su objetivo la turba se dirigió a la casa del diputado Manuel Bellido, a quien responsabilizaron de la situación que se vivía y cargaron contra los policías que se encontraban apostados, los que solo contaban con unos cuantos bastones y ningún otro elemento para disuadir a la multitude. Entraron a la casa saquearon y quemaron lo que hallaron a su pasa. Participaron hombres, mujeres y hasta niños, era imposible que los efectivos apostados pudieran arremeter contra los manifestantes, que una vez consumado el hecho se dirigieron a la calle Julio Argentino Gerez- Debían pasar por la casa del concejal Camacho, que tenía poco tiempo en la política, pero como pertenecía a una clase dirigente desprestigiada. también fue víctima de la devastación, que comenzó por la casa familiar, para luego seguir por la panadería y el almacén. Finalmente se dirigieron a un depósito en calle Romualdo Gauna (daba con los fondos de la casa de Camacho), en donde ingresaron y se apoderaron de colchones y mercadería que según decían era destinada para planes de ayuda social. En estos sucesos fueron identificados muchos individuos que aprovechando la situación se apoderaron de heladeras, freezers, acondicionadores de aire, centros musicales y otros elementos que restaron legitimidad a la reacción de una población que había sido marginada por una clase política privilegiada.
Caso Maria Virginia Iturriaga
Ocurrió el día viernes 1 de octubre de 1997.
A la tarde su padrastro. Aldo Cesar Juárez, la retiró del colegio Mater Dei, para trasladarla hasta su casa paterna en Sarmiento al 400 de La Banda. Luego de maltratarla y abusar sexualmente de ella, la mató y enterró en un pozo que cavó en el fondo de la casa. El delito fue descubierto al día siguiente al mediodía cuando personal policial encontró el cuerpo de la niña, confesando luego Juárez el horrendo crimen cometido contra la niña de 9 años, hija de María Elisa Anastacía, una joven de 28 años que convivía con el asesino. Juárez además confesó haber dado muerte a otra joven, Claudia Gerez, con quien habría tenido relaciones sentimentales en Buenos Aires y a quien luego de engaños la trajo a esta ciudad para matarla de dos tiros y enterrarla en María Luisa, el 4 de mayo de 1993, crimen que había quedado sin aclarar desde esa fecha. Actualmente Juárez está alojado en el Penal de Varones luego de que fuera condenado a reclusión perpetua por estos delitos.
Crimen de Wenselao Díaz
El 8 de diciembre de 1994, se descubre otro hecho que conmovió la sociedad. Se trata del crimen de Wenselao Matías Díaz, quien fuera ultimado por su esposa Silvia Alcira Díaz, de dos balazos y un golpe en la cabeza con una maza. El delito se había consumado en 1987 aproximadamente. Luego de matarlo, la mujer enterró parte del cuerpo de su marido en el fondo de la casa de Yrigoyen y Deán Funes, y otra parte en La Dársena.
La mujer confesó la autoría del hecho, manifestando que era constantemente agredida por su esposo. Apenas desapareció el marido manifesto a ssus conocidos que su esposo se había «fugado» con otra mujer a Buenos Aires y la había abandonado con sus dos hijos, quienes eran conocedores de este hecho. Fue absuelta en un polemico fallo por sus manifestaciones acerca de las agresiones de su marido, a pesar de que se probó que nunca denunció los golpes que supuestamente le daban.
Asesinato de un taxista
El 26 de diciembre de 1996, en Mili, departamento Robles, en tax, apareió una persona con un disparo de arma de fuego en su cabeza, el que fue identificado como José María Rodríguez, que vivía la capital. No había pistas sobre quien podría haber sido el autor del crimen. Con el paso del tiempo de una casa de Mili se secuestró una carta redactada por el autor del delito a su novia. Allí le comentaba los pormenores del caso. Policías de civil se trasladaron a Mendoza para detener al hombre, con lo que quedó aclarado el delito. Lo curioso es que cuando los policías de civil estaban en Mendoza, apresaron además al “Rengo” Ojeda, con pedido de captura acusado del homicidio en perjuicio de Pedro Brandán, y nombrado en el caso de robo de azúcar.
Anciana asesinada por su hija
El 19 de agosto del 2001, en El Bobadal, departamento Jiménez, se produjo asesinato. Todo comenzó cuando en una vivienda se encontró el cuerpo de Nicolina Micariello viuda de Pranso de 79 años, en una de las habitaciones, al ser revisado el cuerpo por el médico policial, constató que le habían acertado siete puñaladas, al ser interrogada la hija, Eleanora Pranso de 49 años, luego de evasivas confesó ser la autora del crimen. Manifestó haber tomado tal decisión porque estaba cansada de los reproches de su madre, también fue detenido el esposo Eleonora y fue secuestrado el cuchillo con el que se cometió el crimen.
Recapturan al “Rey de la fuga”
El 17 de julio del 2005, policías de la Unidad Regional, recibieron un llamado telefónico indicándoles que el “Rey de La Fuga” estaba Terminal de Ómnibus, por lo que se trasladan hasta allí y lograron recapturar a Luis Clamente Nadotti, más conocido como el “Rey de la Fuga”, uno de los delincuentes tucumanos más peligrosos, con pedido de capturas de Buenos Aires por un doble homicidio en Pergamino, también buscado en San Juan, Catamarca y por varios asaltos a oficinas del correo de Santiago, La Banda y Las Termas. En Tucumán protagonizó fugas memorables de distintas cárceles, disfrazado de anciano o de mujer y también por el ventiluz de una celda. El procedimiento fue concretado por los policías Walter Hurdiales y Rubén Cejas, que cuando metieron en un vehículo a Nadotti, se dieron con que el detenido extrajo una pistola Bersa 9 milímetros con la que intentó agredirlos. Fue reducido y trasladado a la alcaidía de varones, más tarde trasladado a la sede de un grupo especial de rescate, por razones de seguridad.
Tomado de un informe de José Roque Gallego, subcomisario de la Unidad Regional II.
Fuentes consultadas
Entrevistas a Policías retirados.
Libro «La Banda y su pasado» de Lázaro Criado.
Archivo del Diario El Liberal.
Revista 90 años de El Liberal.
Publicación del «Estallido Social» del Diario El Liberal.
Unidad Museológica La Banda.
Sinopsis sumariales.
Resoluciones Internas.

3 Comentarios

  1. Hola soy hijo del ex jefe de policia Armando Elpidio Abdala y te felicito muy buena publicacion . Justo habia encontrado una caja con imagenes donde mi papá captura al famoso Malevo Ferreyra si quieres hacer una publicacion sobre eso te puedo pasar material si te interesa.

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