La Vela Puerca antes de sus shows en Buenos Aires: “El éxito y el fracaso son dos lugares incómodos”

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En un concierto de tantos de La Vela Puerca, el cantante Sebastián Teysera tuvo una revelación. Vio como ese grupo cercano a la valla, los más efusivos del público que saltaban, cantaban y sentían cada palabra, eran más jóvenes que la historia que estaba cantando. Fue un segundo de tomar distancia de lo que pasaba en el acto para proyectar hacia atrás y hacia adelante; ese primer concierto callejero en 1995, previo a la Navidad, que les permitió iniciar el camino que los hizo recorrer el mundo y seguir transmitiendo historias en forma de canción. “Siguen pasando las generaciones y eso me pone contento porque significa que no se va a terminar más”, afirma el Enano con su habitual decir reflexivo.

La Vela Puerca vuelve a Buenos Aires para presentar oficialmente Discopático, su octavo álbum de estudio, con dos conciertos el 6 y 7 de octubre en el Luna Park. Allí, la banda uruguaya asume una toma de posición estética y artística respecto a los tiempos que vivimos y una muestra de gratitud hacia el público que los acompaña hace casi tres décadas, una hermandad ensamblada con los que se fueron sumando de a ambos lados del charco.

Discopático es también es un manifiesto de honestidad con su manera de entender el arte, un respeto profundo por el ADN de su generación, pero de ninguna manera propone un trip exclusivamente nostálgico. Las canciones tienen un anclaje en aquellos 90s fértiles para el rock latino, engalanado con las presencias de Andrea Echeverri (Aterciopelados) y Tito Fuentes (Molotov) pero también con la antena encendida en lo que pasa en la calle, aquí y ahora en el fraseo rapeado del uruguayo Arquero. “Somos los románticos que seguimos editando y creyendo en la obra y en el mundo sonoro que genera un disco de vinilo hoy en día”, resume Sebastián Cebolla Cebreiro, la otra voz del grupo oriental.

El álbum surgió en tiempos del encierro y se sigue descubriendo en cada escucha. “Queríamos desafiarnos a hacer algo diferente y que no nazcan las canciones de la melodía, del fogón como en los otros discos ”, explica el Enano. El punto de partida fue el bajo, el esqueleto sobre el que vistieron entre todos cada una de las canciones, proponiendo esa impronta velera pero con otro groove. A mover un poco más la patita, pero sin perder nunca el eje.

La Vela Puerca y Andrea Echeverri: Tormenta

La Vela Puerca y Andrea Echeverri (Aterciopelados): Tormenta, tema incluido en Discopático
Hace dos años que La Vela Puerca ensaya y produce en La semilla, su sala propia y el elemento que terminó de moldear la ingeniería de Discopático. Con los shows en vivo en un plano incierto, el grupo se refugió en la quietud e hizo de la pausa una virtud. Si antes componían producían y grababan en los huecos entre giras, ahora disponían de otro tiempo y otro lugar. Y eso también suponía un desafío. “Justo tocaba grabar, renovar el show y renovarnos las personas que componemos la banda, así que este parate en cierto aspecto le vino bien”, admite el Cebolla.

—¿En qué momento aparecen las letras en este trabajo artesanal?

Enano:— Las letras siempre aparecen al final. Algunos colegas me dicen que es extraño eso, pero una vez que está la canción armada, me alquilo una casa solo y hago esa especie de catarsis, lo que llamo la batalla de la hoja en blanco y empiezo a escribir. Los primeros días cuesta, me sale humo de la cabeza y soy bastante enfermo de la métrica melódica. Para mí, la melodía es la canción, es eso que te vas tarareando en la cabeza y puedo estar hasta una semana buscando la palabra que entre en esa estructura.

Cebolla: —Yo también escribo a lo último y bajo presión, siempre tengo algo rondando en la cabeza y cuando me siento a escribir, tiro esa piola y me sale una gran bajada. Esa melodía por lo general trae algo implícito sobre lo que va a hablar la canción: si va a ser algo melancólico, algo guerrero, algo más sangriento. El sonido de la banda influye mucho en lo que vamos a decir. Y algo que nos ha pasado, mágicamente o azarosamente en todos los discos, es que después de que nos mostramos las letras con Seba, tenemos muchas palabras en común que son fuertes en la canción y no es que nos llamamos a ver qué estamos escribiendo.

Plan de fuga. Más allá de estas diferencias estructurales respecto a sus trabajos anteriores, Discopático mantiene la esencia de La Vela Puerca, ese sello que supieron construir en más de 25 años. Canciones que invitan a pensar y a pulsar sin que plantee ninguna contradicción. Un viaje que empieza a capella. -“Para seguir hay que parar y resolver”, se despereza el Enano- y se va vistiendo con la urgencia de estos tiempos. “La muerte tomó un protagonismo, te hace replantear y repreguntar. Va un poco por ahí, hacer un disco bailable, que movés la patita pero escuchás algo que te hace pensar, planteos, preguntas, incertidumbres, la parte fea y linda del ser humano”, sintetiza Teysera.

El nuevo trabajo es inevitablemente pandémico y esencialmente esperanzador. Con una poética que se permite reflexionar sobre las canciones que duelen. Y que se propone dar batalla en la letrina social, ese entramado en el que se resisten a hacerse virales a cualquier precio. “El éxito y el fracaso son dos lugares incómodos. No queremos que eso influya en lo que tenemos para decir”, sentencian.

—¿Están atentos a lo que se dice de ustedes?

Cebolla:— No tenemos redes sociales, y no nos seduce ver lo que dicen los nuevos valientes cobardes, esa gente que está escondida atrás de una computadora . Sí me seduce encontrarme con alguien por la calle e intercambiar ideas, eso lo hace más natural. Pero estamos lejos de ese manoseo de que te endiosan como si fueras Martin Luther King o te dejan en el fango como si fueras Hitler, eso no suma.
La Vela Puerca y Arquero: La pastilla

La Vela Puerca y Arquero: La pastilla
—¿Qué mirada tienen del fenómeno de la música urbana?

Enano: —He escuchado cosas muy sinceras y hasta punkis en ese palo, es muy interesante lo que está sucediendo en la juventud. Lo nuestro también fue música urbana, viene de la misma esencia, y hasta me parece divertido mezclar los mundos y las generaciones, enriquece muchísimo eso tanto en la obra artística como en lo personal. Dieguito Arquero es un amigo de la casa, ya había colaborado con él y “La pastilla” pedía rapearla de alguna manera.

El paraíso. Desde que el grupo activó los conciertos a mediados del año pasado, ya se agenció algunos de esos hitos que se guardan en el corazón. El concierto en el Estadio Centenario de Montevideo en marzo pasado, es acaso el símbolo de este regreso en el itinerario de una banda siempre activa. “Es donde más aprieta el zapato, donde más nerviosos nos ponemos”, resume el Enano sobre la actuación en el templo del fúbol mundial. Después de girar por Europa y por el interior del país, la doble cita en el Luna Park promete un reencuentro con el formato tradicional del concierto velero, una cita que los fanáticos no se quieren perder, al punto de tener que agregar una segunda función. “La gente ahora está ávida de eso, porque se lo perdió dos años, lo valoró, y estamos todos como locos adolescentes saliendo a tocar y ver shows y recuperar el tiempo perdido”, dice el Enano.

“En los momentos de crisis el arte toma una relevancia tremenda, es eso intangible que no se puede comprar. Podés prescindir de tener un pantalón nuevo, pero no de escuchar eso que te levanta el ánimo”, agrega el Cebolla y se remonta veinte años en el tiempo, a otro contexto de crisis en la región y cómo la música fue terapéutica y esperanzadora. “La gente nos iba a ver en plena crisis, nos decían ‘no tengo trabajo pero estoy acá’. Y ahora lo estamos viviendo de nuevo. A veces no valoramos las cosas hasta que las perdemos”.

—¿Siente que en Argentina rinden examen también? ¿Cuánto aprieta el zapato antes de salir a tocar?

Enano:— Acá la gente de repente es más pasional y te manifiesta mucho lo que te valora, pero yo creo que es una actitud que toma la banda. Sabés que hay gente que te viene a ver de toda la vida y hay gente que te ve por primera vez, pero nosotros siempre hacemos de cuenta que es un momento único.

Cebolla:— Nosotros contamos historias, somos cantores, no cantantes. Usamos nuestra voz como un medio para decir cosas, y por eso es importante decirlo como si lo acabaras de escribir en el altillo de tu casa. Eso se nota. Eso toma trascendencia. Jugártela por el tipo que te está viendo por primera vez creo que eso parte de la esencia de intentar decir algo y que eso llegue a destino.

Fuente: infobae

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