Lidia Grana de Manfredi: «Nadie ama lo que no conoce»

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En el marco del homenaje a los inmigrantes, efectuado por los alumnos del Instituto Bernardino Rivadavia, la profesora Lidia Grana de Manfredi -quien fue especialmente invitada- brindó una charla a los estudiantes. En la oportunidad contó anécdotas y dejó un mensaje a los jóvenes.

La docente y escritora, en primer lugar, realizó una síntesis de la historia de la Cuna de Poetas y Cantores. Luego, y a los fines de que la charla fuera dinámica pidió a los estudiantes que pregunten, «digan que quiere saber, qué cosas les interesa conocer», expuso.

En ese contexto los adolescentes efectuaron algunas preguntas como por ejemplo cuando se fundó la ciudad, entre otras. La profesora Manfredi dejó bien en claro que la ciudad no, «cuenta con una acta fundacional, sino que la Cámara de Diputados la declaró ciudad el 16 de Septiembre de 1912. Aunque claro está que La Banda tiene la misma cantidad de años que Santiago».

También contó el origen de algunos barrios como por ejemplo Los Lagos y de Villa Inés; explicó porque la Curva de Trujillo lleva ese nombre.

A lo largo de su disertación «Nené» resaltó el trabajo de los inmigrantes quienes ayudaron al crecimiento y desarrollo de la ciudad. En ese contexto destacó que muchos clubes e instituciones que en la actualidad funcionan en La Banda fueron por iniciativa de, «las familias que vinieron a quedarse en este bendito suelo».

Uno de los temas que llamó la atención, a los estudiantes, fue cuando Manfredi se refirió a la masonería en la ciudad. «En La Banda existió la masonería y que la fundó fue Bernardo Irurzun. Si ustedes concurren al cementerio de la ciudad, observarán en su tumba símbolos de la masonería».

Sobre el final de su alocución dejó un mensaje a los estudiantes, «nadie ama lo que no conoce. Chicos, es importante que ustedes conozcan la historia de la ciudad así la puedan amar con todas sus fuerzas. Yo no estoy en contra de la presentación de las camperas, pero por qué ensucian la ciudad; por qué destrozan los bancos de la plaza, pintan las paredes de la ciudad. Esa alegría que sienten ustedes cada vez que presentan sus indumentarias lo pueden demostrar de otra forma, cantando, bailando, pero deben cuidar su ciudad».

Por último manifestó, «ustedes deben respetar a sus profesores, deben agradecer de tener estos docentes que entregan lo mejor de sí. Les habla una abuela que tiene varios nietos y todos profesionales; ojalá que todos ustedes sigan estudiando, se reciban y tengan su título. Para sus profesores será un orgullo verlos trabajar en lo que se formaron, y seguramente dirán ese médico, ingeniero o bioquímico fue mi alumno».

 

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