«Los mercaderes de la fatalidad proliferan y se apropian de la voluntad de nuestros jóvenes»

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Por Marcelo Arambuena, de Proyecto Padres especial para LA BANDA DIARIO

La cultura de la diversión se va contaminando. Estamos en una instancia en que la diversión es una constante que roza los límites de la peligrosidad, donde se expone la vida a tal punto que se convive con la propia muerte como un hecho corriente y fascinante ,y donde esa adrenalina les provoca placer y regocijo.

Los flagelos de destrucción están minando el sentido común , conviertiéndolos en los protagonistas de esos desafíos que los lleva a delinquir, matar o matarse, y buscar en el mejor de los casos, las situaciones límites donde tomar una moto o un auto, luego de la ingesta, que es una gran proeza, les permite adquirir el protagonismo para liderar la banda, hasta el próximo encuentro.

Ya no podemos esperar, porque los tiempos son limitados y estos con quienes lucran de tal manera que son los dueños de sus destinos.

¿Cuántas muertes y vidas truncadas llevan sus sellos? ¿ Qué hacemos con esta realidad que golpea nuestras puertas?, el interrogante nos involucra y nos responsabiliza activa o pasivamente, porque la sociedad es el lugar donde convivimos y ellos están instalados en nuestras familias, en el trabajo, en la escuela y en la calle en una relación directa que nos vincula de tal manera que nos compete a todos como actores sociales y adultos responsables.

Es el momento de concientizarnos y concientizar a la sociedad de esta pandemia que va arrasando con todo y a todos.

El derecho a la vida como premisa…

La vida, un derecho inalienable. No puede cederse o transmitirse de un individuo a otro. Cada ser es único e irrepetible, por lo tanto el apego debe fomentarse tomando medidas de prevención en el caso de nuestros jóvenes, considerados los más vulnerables, ya que son presas fáciles para los inescrupulosos que lucran apropiándose de su voluntad, con el fin de acrecentar su acervo económico; maltratando y exponiendo su integridad psicológica y física, vinculándolos con esos flagelos que a partir de su ingesta, les provocan desenlaces destructivos y en muchas ocasiones fatales cuando están lejos de la mirada y el cuidado de sus progenitores y de nuestra entidad, que vela por su protección y seguridad con el propósito de asegurarles un crecimiento saludable, brindándoles alternativas válidas que se ajusten a sus necesidades e intereses.

Desde nuestro estudio empírico, hemos desarrollado prácticas y proyectos destinados a las nuevas culturas juveniles, al alcance de todos, y que resultan positivas para nuestra sociedad que va en evolución.

Cabe mencionar al Código Civil que asegura la responsabilidad parental como el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo, para su protección, desarrollo y formación integral. Lo cual los faculta en los casos de abusos a buscar el amparo pertinente en la justicia para resguardarlos, preservarlos y darles seguridad.

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