Marina Calabró renunció al programa de Jorge Lanata

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Este martes, Ángel de Brito contó que la periodista Marina Calabró confirmó su renuncia al programa Lanata Sin Filtro, por Radio Mitre. Minutos antes de que terminara el ciclo “#AngelResponde”, el conductor dio la primicia que sorprendió a la audiencia. “La renuncia estaba planteada desde el 19 de marzo, le pidieron que no se fuera porque es una persona fundamental de ese medio de comunicación”, comenzó diciendo el periodista acerca de la reciente noticia. “Nada tiene que ver (Rolando) Barbano. El único motivo es la reducción de su espacio: pasó de tener una participación de una hora, a tener de 15 a 5 minutos de tiempo para su columna”, continuó el conductor de LAM (América).

Acto seguido, se refirió a cómo se encuentra Calabró en este momento. “Marina se siente decepcionada por esta decisión de la radio de acortar su columna. Ese segmento estaba muy bien auspiciado, tenía muy buen rating, pero cuando Radio Mitre redujo la cantidad de horas del programa por la salud de Jorge Lanata (de cuatro a tres) ahí Marina pasó de tener 60 minutos a tener 15, con suerte, y compartidos con otros columnistas. El peso que tuvo siempre se esfumó. Se lo pincharon. Igual ya recibió muchas propuestas de radio, tele y streaming”, afirmó.

Minutos después de la primicia de De Brito, en diálogo con Teleshow, Marina confirmó que la decisión la venía “masticando” desde hace tres meses. “Lo venía hablando desde que se nos comunicó el acortamiento del programa. Mi columna era la más larga y, bueno, por lógica iba a ser la que más se iba a resentir en tiempo. El 19 de marzo lo hablé con (Jorge) Lanata, él me entendió, fue reamoroso conmigo. Me dijo: ‘Bueno, la vida nos va a volver a cruzar y laburaremos otros 9 años más juntos’. Fue lindo escuchar eso”, contó la periodista a este medio.

“Lo cierto es que fue una decisión que estaba masticando desde el 19 de marzo. Después vino el Martín Fierro y no quería afectar mis chances de pelearla. Entonces se fue dilatando un poco, pero era una decisión que veníamos hablando con Andrea Rodríguez y con Jorge Lanata desde marzo. Finalmente, llegó el momento de la partida, pero es estrictamente profesional. No hay ninguna razón oculta ni nada”, cerró contundente.

La renuncia de Marina Calabró se produjo en medio de un gran momento profesional de la comunicadora, ya que acaba de ganar un premio Martin Fierro por su labor periodística en radio, el pasado domingo 16 de junio.

Al recibir su estatuilla como mejor columnista de espectáculos, Marina dio un sentido discurso. “Se lo quiero dedicar a mi viejo, perdón que fue competencia desleal, porque este fue el Cala desde arriba”, dijo, en el recuerdo eterno de Juan Carlos. “A mi vieja, antes de que me escriba Ángel de Brito y me diga que ‘te olvidaste de Coca’. A Iliana, que está pendiente de esto, a veces te quiero matar, pero te quiero. A Mía, que sufre mis cuatro laburos y que está incondicionalmente para sostenerme, aunque la madre soy yo. Gracias APTRA”. Y cuando todo parecía quedar ahí, largó la estocada final: “Se lo quiero compartir a mi amor. Sí, a vos, Rolando. Gracias”.

Esta situación provocó un sinfín de comentarios en las redes sociales durante varios días, tras el desaire de su compañero y expareja, quien al momento de recibir su premio Martin Fierro omitió nombrarla. “Se lo quiero dedicar especialmente a Jorge Lanata, estamos esperando que esté con nosotros rápido, lo queremos, lo amamos. Estoy agradecido con él por mostrar mi trabajo y siempre estaré agradecido”, comenzó. Luego, pasó por el equipo, pero evitó hacer nombres propios. “Este premio me hace feliz porque es un premio al periodista de judicial. Nosotros lo que hacemos es contar historias humanas, tratamos de estar cerca de las víctimas y lejos del poder, que siempre seduce y siempre busca la obsecuencia”.

Luego sí llegaron algunos nombres, y la expectativa fue en aumento. “Para mí es importante recibir este premio, recibirlo con mi hijo Rocco a quien se lo dedico, se lo dedico a mi hija Nina, que está en casa, a mi viejo querido, a mi mamá, a mi hermana, a mis amigos, y a la gente de la 271″.

Y ahí terminó, sin lo que el público quería escuchar. Ni “Marina”, ni “mi amor”, ni “mi novia”. Y recibió los abucheos de los presentes cuando terminó de dar su discurso. Desde entonces, convivieron con esa tensión que a veces se percibe en el cotidiano del programa. Miradas incómodas. Y los ojos vidriosos de Marina, con el inocultable semblante de quien siente que su amor no fue correspondido.

Fuente: infobae

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