El gobierno de la mandataria laborista confinó a los más de cinco millones de habitantes de todo el país el 17 de agosto pasado tras detectarse un caso de transmisión comunitaria y, dos semanas después, decretó el relajamiento de esta medida, con excepción de Auckland, la ciudad más poblada.
En este sentido, la primera ministra señaló que el confinamiento nacional impuesto el 17 de agosto siguió en vigor hasta el pasado 31 de agosto.
Desde entonces, se registraron 782 casos a nivel nacional, precisó la agencia de noticias AFP, y las restricciones se redujeron ligeramente en casi todo el país excepto en la ciudad de Auckland, que concentra casi todos los casos, y la vecina región de Northland.
Además, el último balance da cuenta de solo 20 nuevos casos positivos, lejos del pico de 84 contagios del pasado fin de semana.
El país neozelandés, que es uno de los países desarrollados con la tasa de vacunación más lenta, es mundialmente reconocido por su efectiva gestión de la pandemia que consistió en cerrar sus fronteras y efectuar confinamientos duros y tempranos.
Desde el comienzo de la pandemia, el país oceánico registra 3.392 casos y 27 muertes por covid-19.
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