Obama elude al Congreso y toma medidas para el control de armas

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Después de hacer las paces con Cuba y de cerrar un acuerdo con Irán que limita su programa nuclear, dos grandes legados de su presidencia, Barack Obama va por otro pez gordo: el control de las armas de fuego en Estados Unidos, donde en 2015 hubo casi tantos tiroteos en lugares públicos como días del año.

En una reunión que mantuvo ayer en la Casa Blanca con la fiscal general del país, Loretta Lynch, y el director del FBI, James Comey, Obama evaluó un paquete de medidas ejecutivas para tratar de reducir la violencia causada por las armas de fuego y eludir así la tenaz oposición republicana a cualquier cambio en el Congreso.

Las medidas se conocerán en las próximas horas. Pero trascendió que entre las novedades se exigirá a muchos pequeños comerciantes la obtención de la licencia federal de venta de armas, con lo cual deberán exigir a su vez a sus compradores que se sometan a una revisión de antecedentes.

Muchos de estos comerciantes trabajan sin licencia, como si fueran particulares, a quienes no se exige la revisión de los antecedentes criminales y de salud mental del comprador, por lo que un gran volumen de adquisiciones escapan al control de las autoridades. Varias de estas ventas tienen lugar en ferias de armas, por Internet o en otras situaciones informales.

Las nuevas medidas también buscan mejorar los reportes de armas perdidas y robadas y fortalecer las inspecciones de vendedores con licencia.

«Las decisiones sobre el control de armas que me apresto a tomar entran plenamente en el marco de mis poderes, son coherentes y están en línea con la segunda enmienda, sobre la libertad de portar armas, de la Constitución», declaró ayer Obama. Y agregó que son también las iniciativas «que apoya la abrumadora mayoría del pueblo estadounidense, incluso los propietarios de armas».

Dos masacres cometidas en 2012 -la de un cine de la localidad de Aurora, en Colorado, y la matanza de la escuela Sandy Hook, en Connecticut- llevaron a Obama a tratar de sacar adelante normas para endurecer la venta de armas.

El presidente propuso entonces reformas a la legislación que rige ese comercio, pero el Congreso ni siquiera aprobó la que generaba más consenso: una mejora del sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas lleguen a los criminales o las personas con problemas mentales.

Frustración
Según ha dicho el propio Obama, su mayor frustración como presidente es el fracaso de sus esfuerzos por un mayor control de la venta y posesión de armas en el país. Lanzó propuestas, impulsó negociaciones y le habló al país por televisión después de las masacres. Pero no logró torcer el brazo de la oposición republicana ni del poderoso lobby liderado por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), que defiende el derecho constitucional a tener armas de fuego, que considera inalienable.

Tras una ola de tiroteos masivos y con su segundo gobierno cerca del fin, sin embargo, Obama parece dispuesto a presionar más de lo que lo hizo hasta ahora.

También en las espinosas relaciones con Cuba avanzó sin aval de los republicanos. Y junto con otras cinco potencias cerró un trabajoso acuerdo con Irán para limitar su controvertido programa nuclear, del cual se sospechaba que tenía fines militares, otro logro a espaldas de las objeciones republicanas.

Milicianos atrincherados
Varias decenas de hombres armados mantenían ocupado ayer un parque natural federal del estado de Oregon, nordeste de EE.UU., en protesta por el encarcelamiento de dos ganaderos. La milicia tomó control de ese espacio el sábado por la tarde y advirtió que sus hombres se defenderían si la policía o el FBI asaltara el lugar.

Agencias AP, EFE y Reuters

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