Padre Omar Díaz: «María abre caminos, abre corazones, abre las puertas para comunicarnos con nuestro Padre»

Las comunidades rurales de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes caminaron en peregrinación desde sus lugares de origen hacia la sede para celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.

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El agobiante calor no fue impedimento para que una multitud de peregrinos y devotos de la Virgen María dijeran presente en una manifestación de fe y amor que los reunió en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes.

Como cada año, las comunidades rurales caminaron en peregrinación desde sus lugares de origen a la sede parroquial para celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. «La fe de éstos hermanos nos invitan a permanecer de pie», señaló el párroco.

Minutos antes de las 20 las comunidades fueron llegando con las imágenes de María en sus diferentes advocaciones para unirse a la celebración eucarística que estuvo a cargo del padre Omar Díaz.

En su homilía el sacerdote destacó: «Estamos celebrando la Inmaculada Concepción de María y hay hermanos que vienen caminando desde ayer a la tarde desde Ardiles y todas las comunidades que se fueron sumando, ni los 47° que marcaba el termómetro los detuvo. Hay que tener fe realmente para hacer la peregrinación y ese es un motivo para alegrarse. La fe de éstos hermanos que nos invitan a permanecer de pie, a no claudicar, a seguir de pie aunque a veces las cosas se nos presenten difíciles; una fe que nos anima a seguir a Jesús, a reconocer a María nuestra Madre que nos acompaña y nos bendice».

También destacó: «María hoy reúne a los hijos, y una madre cuando reúne a sus hijos siempre se alegra y mejor si están unidos, no importa si hace mucho que no los ve o está con ellos todos los días; por eso esta peregrinación también es motivo para que el corazón de María pueda experimentar la alegría. Aquí estamos tus hijos para celebrar juntos lo que Dios hace en tí y a la vez aprender para que seamos dóciles y dejemos que Dios obre en nuestras vidas».

Más adelante destacó: «Ella es la Madre que nos enseña a amar con un amor que es capaz de desprenderse de los propios proyectos para abrazar la voluntad del Padre que tiene que ver con traer a Jesús el Salvador de todos. María también nos abre el camino de la reconciliación, hoy en nuestras sociedad necesitamos seguir el camino de la reconciliación que implica volver a unirnos, dejar de lado lo que nos diferencia, lo que nos distancia, romper las paredes y los muros y ser capaces de crear puentes de diálogo, comunicación, perdón, el trabajar al lado del otro».

«Una de las formas de honrar a María -continuó- es pensar ¿hay algo pendiente en mi vida? necesito reconciliarme, cortar distancias, perdonar, pedir perdón, volver a amigarme, confiar en el otro, hagámoslo ahora; pidámosle a María que nos allane el camino para que podamos vivir el auténtico amor. Nosotros somos la familia de la iglesia que trata de servir a quien más lo necesita, la que anuncia la buena noticia, la que experimenta el amor salvador que no podemos guardar porque queremos que muchos hermanos conozcan cuánto nos ama Dios».

Asimismo destacó que María siempre se anticipa, «ella abre caminos, abre corazones, pero por sobre todas las cosas abre las puertas para que podamos comunicarnos con nuestro Padre Dios que nos ama. María que ahora está reinando en cuerpo y alma junto a su hijo nos abre puertas, pidámosles por esos momentos difíciles que vivimos como sociedad, que abra puertas de diálogo para el encuentro, para la comprensión desde el respeto, reconociendo la dignidad de cada ser humano, que nos abra las puertas para que podamos bregar por un país mejor, donde desde nuestra fe seamos capaces de construir el reino trabajando por la justicia y por la verdad. Pero, esto empieza en el corazón de cada uno de nosotros, se fortalece con la oración y tomando decisiones, hay que empezar desde lo pequeño y desde allí ser multiplicadores».

Antes de finalizar la celebración eucarística, el padre Omar impartió su bendición a los presentes destacando el sacrificio de los peregrinos ante el amor a la Madre.

 

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