
En los últimos días, la policía de Múnich, en Alemania, investigó un caso inusual: más de 1.000 pegatinas con códigos QR aparecieron adheridas a lápidas y cruces de madera en tres cementerios de la ciudad sin una explicación aparente.

Al escanear el código QR impreso en ellas, se desplegaba en la pantalla del teléfono móvil el nombre del fallecido y la ubicación exacta de la tumba dentro del cementerio.
“Aún no hemos encontrado ningún patrón detrás de esto”, declaró en su momento Christian Drexler, portavoz de la policía de Múnich, a la agencia de noticias The Associated Press.
La confesión del responsable
Cerca de un día después de que el caso se hiciera público, el misterio se resolvió. Un empresario de jardinería, Alfred Zanker, propietario de una compañía en la localidad de Gauting, se presentó ante la policía y admitió haber colocado las pegatinas.
En declaraciones al diario alemán Süddeutsche Zeitung, Zanker explicó que su empresa gestiona más de 1.000 tumbas y que los códigos QR eran parte de un sistema de organización interna diseñado para facilitar la administración de citas y facturación. “Todo tiene que hacerse de manera ordenada”, afirmó.
Sin embargo, al ser interrogado sobre si obtuvo el consentimiento de los propietarios de las tumbas antes de colocar las pegatinas, Zanker no pudo dar una respuesta clara.
Además, la empresa había negado rotundamente cualquier implicación cuando la policía la inspeccionó en los días previos.

Fue solo después de que el caso atrajera la atención de los medios de comunicación de Múnich que el empresario decidió confesar. “La presión mediática se hizo demasiado grande”, señaló un portavoz de la policía al mismo medio del país europeo.
Daños materiales y posibles consecuencias legales
Más allá de la controversia sobre el uso de los códigos QR, las pegatinas causaron daños materiales en las tumbas.
Al ser retiradas, el adhesivo térmico dejó manchas sobre las lápidas, lo que obligará a realizar reparaciones complejas que incluyen desmontar la piedra, transportarla, lijar la superficie dañada y reinstalarla en su lugar, explicó Süddeutsche Zeitung.
Según las primeras estimaciones de la policía, el costo total de estos trabajos podría ascender a 500.000 euros. Sin embargo, el monto podría verse afectado durante la resolución legal del problema.
Como los cementerios no habían autorizado la colocación de las pegatinas, la empresa de Zanker podría enfrentarse a reclamaciones civiles por parte de los propietarios de las tumbas afectadas.
Sin embargo, si se demuestra que los familiares de los fallecidos dieron su consentimiento para el uso de los códigos QR, las consecuencias legales podrían reducirse significativamente.
Por el momento, la policía continúa investigando cuántos propietarios fueron consultados antes de la instalación de las pegatinas y si estas fueron colocadas en otros cementerios de la región.
Fuente Infobae