Putin, rumbo al cuarto de siglo al mando del Kremlin

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El presidente ruso, Vladimir Putin, busca este domingo la reelección que le permita asumir un cuarto mandato en la presidencia de su país y mantenerse en el poder de Rusia durante un cuarto de siglo.

La concurrencia a las urnas en las elecciones presidenciales es la más elevada que en los últimos comicios, en los que se da por seguro que el actual mandatario accederá a un nuevo mandato.

«A las 10 hora de Moscú, dos horas después de abrir las urnas en la capital, la participación en las presidenciales del año 2000 era del 6,36 %; en 2004 del 9,01 %; en 2008 del 8,94 %; y en 2012 del 6,53 %. En esta ocasión es del 16,55 %», dijo la presidenta del Comisión Electoral Central, Ella Panfílova.

Los datos oficiales también señalan que en la capital rusa, dos horas después de abrir los colegios había votado el 5,98 % de los electores, entre ellos el presidente ruso Putin, frente a un 3,7 % en las elecciones de 2012.

Putin emitió su voto en el colegio electoral abierto en la sede de la Academia de las Ciencias de Rusia, en la transitada Avenida Lenin de la capital rusa. «Tengo un par de reuniones de trabajo hoy», explicó al votar antes de las 10, cuando en anteriores ocasiones lo hizo por la tarde.

Al ser consultado sobre el resultado que le gustaría obtener de las urnas, Putin respondió se conformará con «cualquiera que otorgue el derecho a ser presidente».

La elevada concurrencia contrasta con las gélidas temperaturas que reinan hoy en Moscú, en torno a 10 grados centígrados bajo cero, algo inusual para un mes de marzo.

Según todas las encuentas, Putin recibirá el respaldo del 70 % de los electores, pero las autoridades buscan que haya la mayor participación posible para reforzar esa victoria. Para ello, en los lugares de votación se han organizado actividades festivas y todo tipo de atracciones para adultos y niños.

Cerca de 110 millones de rusos están convocados a las urnas en estas elecciones a las que concurren, además de Putin, otros siete candidatos sin ninguna posibilidad real de ganar.

Los primeros resultados oficiales de la jornada electoral se conocerán al cierre de los colegios en el enclave de Kaliningrado, a las 18.00 GMT, toda vez que a esa hora el recuento de los votos ya llevará varias horas en otras partes del país.

Cabe recordar que en agosto de 1999, tras un año como director del FSB (Servicio Federal de Seguridad), la agencia de inteligencia que sucedió a la KGB en la que revistó durante 16 años, Putin fue designado primer ministro por el entonces presidente Boris Yeltsin. Desde ese puesto, encabezó con mano dura la ofensiva rusa para sofocar el movimiento separatista checheno que tuvo su punto culminante con el asalto a Grozny.

El último día de aquel año, Yeltsin nombró a Putin presidente interino del país y le entregó uno de los mayores símbolos del poder, el maletín atómico, enlace portátil con el mando de las fuerzas estratégicas misilísticas. «Cuide de Rusia», le dijo Yeltsin a Putin antes de anunciar su renuncia por televisión.

En 2000, Putin asumió la presidencia tras ganar las elecciones con el 52,94% de los votos. Su primer mandato estuvo signado en lo económico por el alza global de los precios de las materias primas, que favoreció las cuentas rusas.

A tres meses de asumir, el hundimiento del submarino atómico Kursk en el Ártico, en el que perecieron 118 marineros, puso a prueba su liderazgo a nivel nacional.

Sin embargo, el perfil implacable de Putin que trascendería las fronteras rusas comenzó a fraguarse tras el cruento rescate de los rehenes tras el asalto al teatro Dubrovka de Moscú.

En octubre de 2002, luego de que un grupo separatista checheno tomara el edificio durante una función con 850 personas en la sala y amenazara con detonar explosivos, el Grupo Alfa del FSB filtró un gas por las rejillas de ventilación para abatir a los insurgentes. Ninguno de estos sobrevivió y tampoco más de un centenar de los rehenes.

En marzo de 2004, Putin se postuló a un segundo mandato y fue reelecto con el 71,3% de los votos.

Putin consolidó su poder interno mientras se agudizaba la tensión con Occidente. Principal muestra de esta escalada fue su discurso en la Conferencia de Seguridad de Munich en 2007, en la que condenó los intentos de Estados Unidos por construir un mundo unipolar y la ampliación de la OTAN al este de Europa.

A fines de ese mismo año, ante la imposibilidad de postularse por tercera vez consecutiva que impone la Constitución rusa, Putin anunció que apoyaría la candidatura a presidente de un hombre de su confianza, Dmitri Medvedev. Por su parte, el hasta entonces viceprimer ministro aseguró que, de ganar las elecciones, nombraría a Putin primer ministro.

Medvedev se impuso en los comicios con el 70,3% de los sufragios. Desde la jefatura del gobierno, Putin timoneó las consecuencias de la crisis financiera mundial en su país y la intervención militar en Georgia.

El 4 de marzo de 2012, cuando Putin ganó las elecciones con el 63,6% de votos para convertirse por tercera vez en presidente de Rusia, las reformas estructurales del sistema político que había impulsado en el Kremlin en los años previos habían llevado el mandato presidencial de cuatro a seis años.

Las protestas masivas denunciando fraude en los comicios legislativos de diciembre de 2011 continuaron durante meses y tiñeron su tercer periodo. Sin embargo, Putin consideró que su triunfo electoral, obteniendo 14 puntos más que los logrados por el partido gubernamental Rusia Unida en los comicios parlamentarios, fue «una prueba muy importante para comprobar el nivel de la madurez política e independencia» del pueblo ruso.

La anexión de la península de Crimea y la intervención militar rusa en la guerra de Siria, que inclinó la balanza contra la insurgencia siria en favor de su aliado, el presidente Bashar al Assad, signaron su tercer mandato.

La reducción de la pobreza (29% en 2000 al 13,4% en 2016), el crecimiento del gasto militar (3,55% del PBI al 5,4%) y los reclamos de la oposición por las restricciones a la libertad de expresión, han sido tres constantes de los 18 años de Putin en la cima del poder de Rusia.

En ese lapso, construyó un perfil global para rivalizar con Occidente y a la vez capitalizó el sentimiento de renacimiento nacional ruso, tras la debacle de la Unión Soviética.

A los 65 años, buscará en las urnas el respaldo que le permita seguir al frente del Kremlin por lo menos hasta 2024.

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