Una multitud de fieles visitó a la Virgen del Rosario en San Nicolás

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Los fieles visitaron la imagen de la Virgen en su Santuario, participaron en una procesión por las calles aledañas y escucharon una homilía del obispo local, Héctor Cardelli.

Multitudes provenientes de distintos puntos de la Argentina y de países limítrofes, pertenecientes a distintos estratos sociales pero unidos en su fe cristina, adoraron este domingo a la Virgen María en el santuario, erigido cerca del río Paraná, en el norte de la ciudad.

«El valor supremo de la vida humana es hacer la voluntad de Dios», dijo en su homilía Cardelli, una vez que la peregrinación de la imagen de la Virgen por las calles del barrio del santuario culminó en el «campito» adyacente al templo, construido en los últimos años por el movimiento mariano.

«La experiencia de la grandeza de Dios en la pequeñez de su Hijo, a María le hace experimentar su propia pequeñez y la grandeza de lo que Dios realiza en Ella. En Ella, todo es adoración y amor», leyó el obispo Cardelli, con la imagen de la Virgen a su lado.

La celebración central del 28º aniversario de la aparición de María del Rosario ante una vecina nicoleña, Gladys Motta, que dio origen al templo construido en el lugar y al «campito» lindero, se inició la semana pasada con una peregrinación juvenil a pie desde Rosario a San Nicolás.

Continuó a lo largo de esta semana con misas diarias por diversas intenciones, como por los padres que no pueden tener hijos, por el obispo local, por la Iglesia y por los peregrinos que llegaron desde todo el país.

En el primer minuto de este domingo, día de la Virgen, un espectáculo de fuegos artificiales precedió a la misa oficiada por Cardelli, a la que asistieron unas 500.000 personas, según cálculos de los organizadores.

El ente turístico de esta ciudad, en tanto, calculó que por esta celebración pasaron el fin de semana por San Nicolás «más de un millón de personas», en una enorme y masiva demostración de fe.

Este domingo, a cada hora se oficiaron misas en el santuario, escenario de un constante peregrinar de personas de todas las edades, con predominancia de mujeres.

Los testimonios de los fieles se repitieron por miles en el predio que circunda al santuario, donde este año se inauguraron nuevas obras sanitarias.

Mujeres con rosarios en sus manos, jóvenes de rodillas orando, hileras interminables de feligreses aguardando ingresar al templo para tocar la imagen de la Virgen María del Rosario, fueron las postales más representativas de la celebración católica.

A las 15 en punto, flanqueada por cientos de fieles, salió del templo la imagen de la Madre de Jesús para comenzar la procesión por las calles del barrio. Fue recibida por una lluvia de pétalos florales y explosiones de papelitos de colores.

El ingreso de la Virgen al campito, que se produjo 50 minutos después, despertó la pasión de los fieles que comenzaron a vivarla y arrojarle flores, mientras un locutor exclamaba: «¡Viva María! Que se alcen los pañuelos para saludar a nuestra Madre».

«El pueblo le dice gracias a Dios por el regalo de María del Rosario de San Nicolás», agregó el animador, quien pidió a los presentes saludar a la Virgen «que viene al encuentro de sus hijos».

Los fieles correspondieron el pedido con sus pañuelos en alto, agitando banderas con los colores amarillo y blanco del Vaticano y carteles con la imagen de la Virgen.

El obispo concluyó su intervención, que cerró las celebraciones marianas, diciendo: «Aquí, María, quiero decirte con humildad, amor y una infinita confianza: `Madre, no te merezco, pero te necesito`».

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