«Vuelve, Israel, al Señor, tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer»

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Por Facundo Gallego. Especial para LA BANDA DIARIO 

1. Oración inicial

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Padre Eterno, te doy gracias porque nos fortaleces en nuestras dificultades y te haces siempre presente en medio de tu Pueblo. Bendito seas por tu amor eterno, que nos mantiene firmes y nos ayuda en nuestro día a día. Te amamos, Señor. No nos abandones
nunca, perdona nuestros pecados y danos tu paz. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2. Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10)

Vuelve, Israel, al Señor, tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen unas palabras y vuelvan al Señor. Díganle: «Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión».

Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano. Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él.

Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto. ¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

Palabra de Dios

3. Meditación

Este hermoso fragmento de la profecía de Oseas es un llamado también para nosotros: ¡volvamos al Señor, nuestro Dios!, pues nuestras faltas nos han hecho caer.

Todos nosotros hemos cometido pecados, hemos hecho algo malo a los ojos de Dios. Pero él, como Padre Misericordioso que es, no quiere vernos manchados de miserias. Quiere limpiarnos, lavarnos, purificarnos, darnos vida en abundancia. Por eso, hagamos como nos dice el profeta: “Preparemos unas palabras y volvamos al Señor”. Algo así como cuando ofendemos a una persona y pensamos en la mejor manera de pedirle perdón. Y meditamos cada palabra para que sea justa, prudente, cariñosa, arrepentida… Hagamos así también con el Señor: “Señor, he pecado mucho, he despreciado tu amor, pero estoy arrepentido. ¡Perdón, Señor! Te amo y quisiera poder amarte cada día más.”

Así, iremos disponiendo mejor nuestro corazón para, un día, poder volver a la Iglesia cuando termine la cuarentena, y recibir el sacramento de la confesión y la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

4. Oración de petición

Padre bueno, te pido humildemente que mires con agrado mi arrepentimiento, que me ayudes a despreciar mis pecados y a no cometerlos más, para que pueda ser cada
día más agradable a Vos.

Bendice a tu Iglesia y todo el mundo, perdona nuestros pecados, purifica nuestros corazones, y que esta Cuaresma que vivimos nos ayude a mirarte con mayor esperanza y amor.

5. Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te alabo desde el abismo de mi nada, y deseo ardientemente poder recibirte dentro de mí. Pero, ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a
mi corazón.

Como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno en todo a ti. Señor, no permitas que me aparte de ti. Amén.

6. Oración final
Señor, gracias por este momento de meditación de tu Palabra. No permitas que
nuestros pecados nos abrumen, no desvíes tu mirada ni nos prives de tu amor.
Bendícenos con tu paz, danos el perdón para que podamos experimentar tu misericordia.
Ayuda y auxilia a todo el mundo, para que pueda frenar el avance del coronavirus, y
para que pronto podamos volver a nuestras ocupaciones cotidianas. No nos desampares
en este momento de dificultad e incertidumbre, y permítenos pronto regresar a nuestros
templos para recibirte en la Santa Misa. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas, por los
siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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