Este domingo en coincidencia con la celebración de la Ascensión del Señor, Santiago del Estero vivió la fiesta mayor del Señor de los Milagros de Mailín, Miles de personas provenientes de cada rincón de esta provincia y de otros puntos del país, se congregaron en la Villa Mailín y participar de esta enorme manifestación de fe.
En la oportunidad el Cardenal primado de Argentina y Arzobispo de Santiago de Estero, Vicente Bokalic CM afirmó, «el Señor nos envía a evangelizar con la vida. Nos envía a construir una sociedad más humana y solidaria. Nos envía a defender la vida y toda vida, cultura del encuentro frente a la cultura del descarte. Nos envía a ser esperanza en medio de la crisis».
Cabe indicar que de la celebración central participaron todos los sacerdotes de la Arquidiócesis de Santiago, el obispo auxiliar Enrique Martínez Ossola; el obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral SVD; y autoridades gubernamentales.

«Hoy nos reunimos alrededor de la Cruz del Señor Forastero, esta cruz bendita que no es signo de derrota, sino de amor entregado, de vida ofrecida, de esperanza para los pobres y los sencillos. Junto al Señor nos acompaña hoy su Madre: la Virgen de Huachana, bien santiagueña y patrona del monte santiagueño. Madre, Señora y Reina de la diocesis hermana de Añatuya», acotó.
Bokalic indicó, «el evangelio que hemos escuchado en el día de la Ascensión, nos muestra a Jesús resucitado que había convocado a sus discípulos y los envíam “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos… y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Estas palabras resuenan en Mailén de un modo profundo. Porque este santuario no es solamente un lugar al que se llega; es un lugar desde donde el Señor nos envía».
El primado argentino sostuvo, «el Señor nos conduce siempre al encuentro con los hermanos. La fe de nuestro pueblo santiagueño tiene algo muy hermoso: sabe caminar. Nuestro pueblo peregrino. Y la peregrinación es imagen de la vida misma. Nadie camina solo. Nadie se salva solo. Caminamos juntos. Caminamos con otros que también llevan cruces: la enfermedad, el desempleo, la soledad, el cansancio, el dolor de no poder alimentar a los hijos, la angustia de los ancianos olvidados, la incertidumbre de los jóvenes, la lucha cotidiana de tantos trabajadores, de tantos campesinos».
«Mientras caminamos, no vamos abandonados. El Señor camina con nosotros. El Señor Forastero se hace compañero de ruta. Él carga con nosotros la cruz del sufrimiento humano. Jesús está con nosotros, en las horas más difíciles, en las horas de las tinieblas que a veces son tan prolongadas», expresó.
En otra parte de su mensaje, el pastor de la Iglesia santiagueña apuntó, «el Evangelio nos llama a dejar atrás la lógica del individualismo, esa voz del mundo y de una cierta política que dice: “que cada uno se arregle solo”, “que sobreviva el más fuerte”, “que el pobre se las arregle como pueda”. Esa no es la lógica de Cristo. Esa no es la lógica del Evangelio que debemos anunciar».
Sobre este punto amplió, «para la Iglesia no se trata sólo de predicar el Evangelio en zonas geográficas cada vez más vastas o poblaciones cada vez más numerosas, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación que evangelizar significa llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y transformar desde dentro la vida de las personas y de la sociedad.”
«La evangelización no consiste solamente en “mirar al cielo”; consiste también en vivir como hermanos, en construir justicia, en defender la dignidad humana, en compartir el pan y la esperanza», añadió.
En esa línea discursiva expuso, «por eso delante del Señor de los Milagros, no podemos callar frente al sufrimiento de tantos hermanos. No podemos acostumbrarnos a una sociedad donde muchos quedan descartados. No podemos aceptar como normal que haya ancianos y jubilados sin atención, enfermos sin acceso a remedios o a atención médica, personas con discapacidad olvidados o considerados un peso, familias sin trabajo digno y jóvenes sin educación».
Sobre este aspecto Bokalic mostró su preocupación ya que, «casi el 50% de los adolescentes no terminan la escuela secundaria, y de esto no se habla, jóvenes sin oportunidades y a la merced de los marcaderes de la muerte».
«No podemos cerrar los ojos a esta realidad, de esto no se habla, es la realidad dura a la que nos enfrentamos. Sabemos que los jóvenes que no terminan sus estudios, es cortarles su horizonte, sus posibilidades de integración, jóvenes sin oportunidades, ciertamente a la merced de los mercaderes de la muerte», reiteró.
A la vez subrayó, «la droga, las adicciones siguen entre nosotros. Ha crecido, con ello la muerte. Adicción al juego, es una malaria tremenda que hace imposibile el ascenso de nuestras comunidades».
En otro oe de cosas recordó, «el Papa Francisco nos recordó con fuerza que “nadie se salva solo” y denunció con claridad una economía que busca solo el lucro y con poco sentido social y un Estado que descartan y posterga a lo últimos con el solo afán de que “cierren los números” cuando colocan el dinero por encima de la dignidad de la persona humana; cuando pretenden medir el bienestar de una sociedad únicamente a partir de estadísticas y números fríos, sin considerar la realidad concreta y el sufrimiento cotidiano de la gente. Atención: la Iglesia no anuncia ideologías; anuncia el Evangelio de Jesucristo. Y el Evangelio siempre se pone del lado de la dignidad de los pobres, de los pequeños y de los que sufren».
«El Papa León XIV sigue insistiendo en que la Iglesia debe ser signo de comunión, puente de fraternidad y presencia de esperanza en medio de un mundo fragmentado y herido. La misión de la Iglesia no es encerrarse, sino salir al encuentro, sanar heridas y acompañar al pueblo. Por ello el Evangelio que hemos escuchado nos marca claramente el rumbo: si hemos recibido gratuitamente los dones de la salvación debemos salir a compartirlos con todos, en especial a los alejados, discriminados y olvidados de la sociedad. Es todo un desafío para nosotros que participamos de comunidades eclesiales», manifestó.
En este sentido acotó, «muchas veces nos quedamos en el lugar de confort, de seguridad, encerrados por temor, por falta de audacia o parresia misionera. Nos convertimos e comunidades aisladas de la realidad que es dura y desafiante, con muchísimos heridos y agobiados que buscan una mano amiga y fraterna, que sepa hacer caminos de inserción y autentica evangelización: promoviendo la dignidad de los más castigados y que no participan de le “fiesta de la vida”. Corremos el riesgo de perder el sentido de fraternidad y solidaridad».
Bokalic recordó a los fieles, «el Señor nos envía a evangelizar con la vida. Nos envía a construir una sociedad más humana y solidaria. Nos envía a defender la vida y toda vida, cultura del encuentro frente a la cultura del descarte. Nos envía a ser esperanza en medio de la crisis. Porque seguir a Cristo no es desentenderse del hermano. El que abraza la cruz del Señor aprende también a cargar la cruz de los demás».
«Que el Señor de los Milagros de Mailin y la Virgen de Huachana nos bendigan pues somos pueblo peregrino necesitados del amor del Señor y de una Madre. Que fortalezca a los que están cansados. Que consuele a los que sufren. Que dé pan al hambriento, trabajo al que no lo tiene, dignidad al olvidado y esperanza a nuestro pueblo», concluyó.
