Brasil logró esta semana un hito tecnológico al entregar el primer lote de misiles antitanque fabricados localmente, según detalló el analista internacional Andrei Serbin Pont, en pleno escenario de alerta militar por la frontera con Venezuela.
Brasil invierte en defensa ante la amenaza de Venezuela
“El ejército estaba convencido de que había chances de que Venezuela decidiera anexar ese territorio guyanés y lo hiciera a través de territorio brasileño”, explicó Serbin Pont. Esa hipótesis aceleró una movilización inédita de recursos militares hacia una región sin conexión terrestre, dominada por ríos y selva.

La necesidad de “tener algo con qué combatir al ejército venezolano, que sí contaba con muchos tanques y artillería”, impulsó a las fuerzas armadas a buscar opciones tecnológicas y acelerar el desarrollo local de misiles.
Serbin Pont subrayó: “Necesitábamos misiles antitanque y salimos a evaluar un montón de opciones, incluso internacionales, como los Spike. Pero el desarrollo propio llevaba ya treinta años”.
La larga marcha industrial: de OTO Melara a SIATT
Serbin Pont reconstruyó la genealogía del proyecto: “Esto nace de un proyecto que se da ya por los años noventa, proyecto italiano que no tuvo éxito, desarrollado por la gran OTO Melara. Eventualmente busca socios internacionales y se encuentra con Engesa, que fabricaba vehículos blindados en Brasil para tratar de desarrollar este misil antitanques”.
El recorrido incluyó una década de retrasos: “En 1996 recién logran conseguir un contrato por cuarenta prototipos y en 2004 se termina probando el prototipo. Los modelos preserie se entregan en 2013-2014”.
Pero la crisis y la corrupción truncaron el avance, forzando la transferencia a SIATT en 2017. “Esa empresa asume el proyecto, pero todavía muy complicada la situación. Recién, unos años después, lograrían avanzar porque llegan capitales extranjeros y logran empezar la producción”, sintetizó.
La relevancia geopolítica fue clave: “Las condiciones geopolíticas obligaron a Brasil a tomar medidas para proteger su frontera ante una posible conflictividad y a partir de ahí terminar de consolidar lo que fueron 30 años tratando de desarrollar esta tecnología”.
Argentina y Brasil: el espejo industrial de la defensa regional
El analista aprovechó el caso brasileño para analizar los desafíos compartidos en la región. “Estos son los desafíos que tenemos cuando hablamos de la industria nacional. A veces los proyectos caen y esos ingenieros terminan yendo a empresas en el exterior. No solo perdés la empresa, perdés sobre todo el recurso humano capacitado”, sostuvo.
Comparó el presente con el pasado de la industria argentina: “Hace 50 años Brasil miraba la industria de defensa argentina y decía: ‘Ojalá tuviésemos ese nivel de industria y pudiésemos desarrollarnos de esa manera’. Ahora nosotros los miramos a ellos y decimos: ‘Che, ¿qué hicimos mal?’”.
También ponderó el rol de las empresas de exportación: “Embraer se consolida a nivel internacional y le permite abarcar proyectos de una magnitud que antes quizás no le eran factibles. Son dos cosas que van de la mano, la industria civil y la de defensa”.
El caso brasileño, concluyó, demuestra que “ese motor de inversión en el ámbito de la defensa es lo que permite que se desarrolle esta industria, finalmente logrando consolidarse porque las condiciones geopolíticas lo obligaron a tomar medidas”.
Fuente Infobae
