Este viernes, concluyó la 128 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, que contó con la participación del Carndel primado argentino, Vicente Bokalic CM y del obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago del Estero, monseñor Enrique Martínez Ossola.
Las actividades arrancaron, el pasado lunes con el intercambio pastoral con la palabra de los delegados regionales, quienes compartieron la situación de las distintas regiones del país, presentando las principales realidades, desafíos y signos de esperanza que viven las comunidades en cada diócesis.
En el segundo día, los obispos dedicaron toda la jornada a la memoria agradecida del Papa Francisco, al celebrarse en el marco de esta misma asamblea un nuevo aniversario de su fallecimiento. Durante la mañana, a través de una lectio divina, reflexionaron sobre el legado espiritual y pastoral del Santo Padre. Por la tarde, se celebró una Misa en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo.
En su homilía, monseñor Colombo expresó: “Francisco se jugó hasta el final de sus días por la sublime causa de la paz, especialmente en sus reiteradas apelaciones a la construcción de una sociedad más justa a través de la interacción comprometida de los distintos sectores y dirigencias. @episcopado.org | episcopado.argentino También insistió en el diálogo ecuménico e interreligioso como un instrumento al servicio de la fraternidad humana”.
La tercera jornada comenzó con la tradicional Misa en memoria de los obispos fallecidos, presidida por monseñor Andrés Stanovnik, arzobispo emérito de Corrientes, acompañado por monseñor Gustavo Help, obispo emérito de Venado Tuerto, y monseñor José María Rossi, obispo emérito de Concepción. Durante la mañana, los obispos aprobaron el resultado del presupuesto 2025 y el informe de ejecución presupuestaria correspondiente a marzo de 2026 de la Conferencia Episcopal Argentina.
En la tarde del miércoles, los obispos reflexionaron sobre la sinodalidad como camino de renovación de la Iglesia, en diálogo con la mesa chica del equipo nacional de animación sinodal. Participaron de este espacio Marcela Mazzini, Patricia Gambino y Carlos García, quienes forman parte del equipo que anima esta etapa.
A partir del trabajo realizado junto a los delegados diocesanos, se destacó que el camino sinodal en las regiones muestra un proceso vivo, diverso y en crecimiento, donde ya se han dado pasos significativos en la participación y el discernimiento. Al mismo tiempo, se señaló la necesidad de profundizar la conversión de las prácticas, las relaciones y las estructuras, especialmente en lo referente a la transparencia, la corresponsabilidad y la consolidación de procesos.
En la cuarta jornada, la Asamblea Plenaria contó con la presencia de colaboradores de las Comisiones Episcopales, quienes participaron durante todo el día del trabajo junto a los obispos. Laicos, laicas, sacerdotes y religiosas compartieron este espacio de reflexión y discernimiento.
El objetivo de la jornada fue realizar un trabajo sinodal de lectura de la realidad, elaborando una mirada compartida y aproximativa sobre los desafíos que enfrenta hoy la Iglesia en el contexto actual.
Este proceso fue entendido como un ejercicio de discernimiento, buscando reconocer los caminos a los que Dios invita a transitar. Asimismo, se llevó a cabo un panel que ofreció una mirada sobre la realidad social de la Argentina, aportando elementos para comprender mejor el contexto y los desafíos que se presentan para la misión de la Iglesia.
El mismo estuvo compuesto por el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, Agustín @episcopado.org | episcopado.argentino Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, y la periodista María Herminia Grande.
En la tarde del jueves, como es habitual, se reunieron las comisiones episcopales para continuar con su trabajo específico. La jornada culminó con la celebración de la Misa a las 20 hs., presidida por el arzobispo de San Juan y asesor nacional de la Acción Católica Argentina, monseñor Jorge Lozano.
En ese marco, junto a obispos y laicos, se celebraron los 95 años de vida de la Acción Católica Argentina. Durante la celebración, monseñor Lozano expresó: “En el contexto de nuestra Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, damos gracias a Dios por los 95 años de vida de la Acción Católica en nuestra Patria. Levantamos nuestra mirada y nuestro corazón al Señor, reconociendo su presencia fiel en la historia de nuestra asociación.
En este altar, celebramos la vida y los frutos que, por la gracia de Dios, hemos recibido y compartido en la Iglesia y la sociedad. Les pido disculpas por no ser ‘objetivo’. Amo a la Acción Católica porque en ella viví con pasión mi vocación laical, hasta que el Señor me llamó a servirlo por otros caminos. Gracias a ella conocí el Concilio Vaticano II y los Documentos de Medellín, y crecí en el amor a la Iglesia”.
Afirmó: “La Acción Católica nos invita a ser constructores de una sociedad más justa, inclusiva y solidaria. Nuestro compromiso se traduce en gestos concretos de fraternidad, en proyectos que dignifican, en el acompañamiento a quienes más lo necesitan, a quienes tienen la ‘vida rota’”.
Este viernes, jornada de cierre de la Asamblea Plenaria, los obispos enviaron una carta al Papa León XIV, en la que renovaron su comunión con su magisterio y, de modo particular, se unieron a su urgente llamado por la paz.
Compartieron con el Santo Padre que, como cuerpo episcopal, han vivido una celebración fervorosa y profundamente sentida en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, junto al Pueblo de Dios, en memoria agradecida del Papa Francisco.
