La tensión en las pistas de aterrizaje alcanzó su punto crítico. Tras el vencimiento de la conciliación obligatoria y la ausencia de una propuesta que satisfaga las demandas de los trabajadores, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) se prepara para una medida de fuerza que promete paralizar el cielo argentino.
Marcelo Belelli, coordinador de ATE-ANAC y referente del sector, fue tajante al explicar los motivos que llevan al gremio a plegarse al paro nacional convocado por la Asociación de Trabajadores del Estado. Según el dirigente, el organismo que tiene la responsabilidad de fiscalizar y regular todo el sistema aéreo ha quedado relegado en la carrera contra la inflación.
El organismo que controla, pero no cobra
Uno de los puntos centrales del reclamo de Belelli es la desigualdad salarial que se ha profundizado en los últimos meses. El coordinador señaló que, mientras otros sectores vinculados al transporte aéreo —como el personal de Aerolíneas Argentinas— lograron cerrar acuerdos e incrementos, la ANAC sigue sin recibir una recomposición que equipare su situación.
«La ANAC, quien fiscaliza, regula y controla el funcionamiento de todos esos sectores, no ha tenido incrementos que equiparen esa situación», subrayó Belelli, marcando la contradicción de que quienes garantizan la seguridad y el funcionamiento del sistema sean los más castigados económicamente.
Sin límites para la protesta
La fecha marcada en el calendario es el 21 de abril. Con la conciliación obligatoria ya agotada, los trabajadores se encuentran en lo que denominan «libertad de acción».
«No hay ninguna cuestión que limite nuestra acción gremial», advirtió el referente. Esta frase resuena como una advertencia para los pasajeros y las empresas prestadoras: sin avances en la mesa de negociación, la fiscalización de los vuelos se detendrá, lo que pone en jaque la operatividad de los aeropuertos en todo el país.
El conflicto entra ahora en una fase de cuenta regresiva. Los trabajadores exigen que su rol como autoridad de control sea valorado con la misma vara que el resto de la industria, en un escenario donde la paciencia, al igual que los aviones el próximo 21, parece haberse quedado en tierra.
