Investigadores en Corea del Sur han desarrollado ventanas solares transparentes capaces de generar electricidad de forma continua, tanto de día como de noche. El equipo, liderado por Jun Yong-seok, profesor del Departamento de Ingeniería Energética Integrativa de la Universidad de Corea, presentó una tecnología que podría transformar la arquitectura y la eficiencia energética de los edificios.
La clave del avance reside en la combinación de un reflector de Bragg distribuido (DBR) con celdas solares bifaciales de silicio. El reflector óptico redirige selectivamente la luz infrarroja invisible hacia las celdas solares, mientras permite el paso de la luz visible. Así, el sistema convierte en energía aquellas longitudes de onda que generalmente se desperdician, sin afectar la claridad ni el color.

Jun Yong-seok explicó en un comunicado de prensa que la tecnología puede emplearse en sectores industriales como la construcción de edificios de energía cero y en ventanas para vehículos eléctricos. “Nuestros resultados demuestran que es posible utilizar los rayos infrarrojos invisibles y la iluminación interior como fuente energética, manteniendo la transparencia de la ventana”, afirmó el investigador.
Durante las pruebas, el módulo ofreció una generación de energía constante, independientemente de las condiciones meteorológicas o del horario. La propuesta representa una alternativa para los sistemas de integración fotovoltaica en edificios (BIPV, por sus siglas en inglés), ya que soluciona la dificultad de equilibrar eficiencia y visibilidad.
Recientes avances en energía solar
En paralelo a los desarrollos en ventanas solares, científicos presentaron un sistema que permite almacenar energía solar en forma líquida y liberarla posteriormente como hidrógeno. El método utiliza materiales comerciales y accesibles, como el nitruro de carbono grafítico y el metatungstato de amonio, para captar, almacenar y liberar energía solar sin depender de electricidad externa.
El proceso implica la captura de electrones generados por la exposición a la luz, que se almacenan en el compuesto líquido. Posteriormente, la energía puede transformarse en hidrógeno mediante la adición de un catalizador de platino, lo que permite convertir la energía solar en combustible de manera flexible y portátil.
Este avance podría facilitar el transporte de energía solar desde regiones muy soleadas hacia zonas con menor radiación, en formato líquido y sin la necesidad de infraestructuras complejas. Entre los retos pendientes figuran la dependencia del metanol y la necesidad de demostrar la estabilidad del almacenamiento en condiciones reales fuera del laboratorio.
Ambas tecnologías muestran caminos complementarios en la búsqueda de soluciones para la transición energética, aportando alternativas tanto en la generación directa de electricidad como en el almacenamiento y transporte de energía renovable.
Fuente Infobae
