Croacia juega para que la Argentina se preocupe

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Ahí anda Croacia, con la pelota. Juega a jugar bajo el cielo de Kaliningrado, frente a Nigeria, por la primera fecha del Grupo D. A tener la pelota, a hacer valer las capacidades técnicas de su mediocampo. Pero no cuenta sólo con esa búsqueda, también ofrece un plan B. Cuando lo apuran, cuando se siente complicado, sabe retroceder. Y lucha sin vueltas. Lo volvió a demostrar esta vez, en el contexto de su debut, en este partido que tanta relevancia tenía para el seleccionado de Zlatko Dalić, nacido en tiempos de la ex Yugoslavia.

La victoria del equipo que juega con esa particular remera que suele agradar a televidentes y ajenos (ese tablero de ajedrez en rojo y en blanco) es también una complicación para la Argentina. Jorge Sampaoli lo sabe: el jueves en Nizhny Novgorod no habrá lugar para tropiezos. Hay algo más: el escollo resulta una complejidad por donde se lo observe.

Justo después del sorteo del primer día de diciembre, en el Kremlin, Jorge Valdano -agudo observador del fútbol universal, hombre con llegada a los vestuarios del Real Madrid- lo dijo sin vueltas: «Modric es el mejor mediocampista del mundo». No se trataba de una exageración sino de un convencimiento. Queda una impresión cada vez que juega: el mediocampista del Real Madrid tricampeón de la Champions hace todo bien. Volvió a suceder en esta ocasión frente a Nigeria. Tiene la pelota en su poder. Es el dueño de la precisión y de los espacios. Parece un impecable obrero al servicio de una construcción colectiva. Juega de frac o de overol según las circunstancias. Y ahí, en el centro de la escena, decide a qué juega Croacia. No hubo casualidad: ante Nigeria, la FIFA lo eligió como el Jugador del Partido.

Tiene un socio impecable. Rival frecuente en la Liga de España y en las grandes competiciones de Europa, Iván Rakitic -mediocampista del Barcelona de Lionel Messi- lo secunda en ese doble cinco que, quizá, sea el mejor del mundo. Allí nace y se recrea esta Croacia. Hacia atrás se hace fuerte desde lo físico; hacia adelante se hace valiosa a partir de la velocidad y de la versatilidad.

Entre esas opciones de ataque aparece Mario Mandzukic, otra de las figuras, quien también puede jugar como mediocampista, tal como se ofrece en la Juventus. Pero en el seleccionado croata aparece como delantero. Como frente a las Súper Aguilas.

Cuenta con otras virtudes añadidas: su capacidad aérea y su buen vínculo con las situaciones de pelota parada. Sus goles en el encuentro inaugural de su participación en Rusia dan cuenta al respecto. El primero fue en contra (de Etebo), forzado por el poderío sus cabeceadores; el segundo surgió de una infracción en un corner. Penal y gol de Modric.

Quedó claro más allá del resultado. Croacia, sin brillar, sabe a qué juega. Tiene una idea, la sostiene, la ejecuta. Con errores, pero siempre con convicción. Así le ganó al gigante africano; así irá tras los pasos de la Argentina.

Quizá hay un detalle del pasado reciente que le puede permitir cierto entusiasmo al cuerpo técnico argentino. A modo de apunte:The Blazers -como le dicen al seleccionado; Vatreni en idioma croata- es un equipo que vive preso de su irregularidad.

El año pasado ofreció su mejor versión en los partidos decisivos(en la última fecha de su grupo frente a Ucrania, en Kiev; y en el Repechaje ante Grecia), pero tuvo tropiezos casi absurdos: llegó a perder un amistoso contra Estonia (3-0), sufrió para ganarle como local a Kosovo y quedó relegado al segundo puesto de las Eliminatorias de la UEFA por Islandia, ahora competidor directo en este Grupo D en el que todo parece posible. ¿Incluso que la Argentina se quede afuera? Se verá…

Fuente: Clarín

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