Cumbre Macri-Lorenzetti por fallos previsionales

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La reunión había sido coordinada el viernes pasado, vía WhatsApp, con una invitación directa del presidente Mauricio Macri al titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. El encuentro se tradujo en un almuerzo que se extendió por una hora y media, donde la coyuntura política y económica fueron temas que atravesaron la charla, cara a cara. La intención del Gobierno fue ratificar un tema que lo desvela: necesita asegurar el resultado en el combo de casos judiciales referidos al sistema previsional argentino que el máximo Tribunal tiene también entre sus prioridades. Los tópicos son variados y van desde pisos y topes en el cálculo de haberes, la aplicación del Impuesto a las Ganancias a las jubilaciones y la catarata de sentencias apeladas por la ANSES por la fórmula de movilidad basada en la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) que la Justicia de la Seguridad Social considera ilegal. Son, al menos, 100 mil casos, pero continúan acumulándose. Para otro capítulo quedará la validación de la reforma previsional de diciembre de 2017, cuya definición -promesa mediante de un trámite «slow motion»- podrá extenderse a 2019.

Como adelantó Ámbito Financiero el 11 de junio, la dinámica que adquieran esas resoluciones que la Corte tiene en carpeta puede descomprimir la caja del Estado o comprometer, de manera irremediable, las metas de reducción del déficit prometidas al Fondo Monetario Internacional (FMI), transformando el acuerdo en letra muerta. La Casa Rosada pretende que el «esfuerzo» requerido a la ciudadanía, en el caso de la cabeza del Poder Judicial, se transforme en un compromiso de gobernabilidad, similar a lo que fue en su momento el aval a la pesificación asimétrica, que evitó un colapso económico. El punto central es el antecedente que generaron las tres salas de la Cámara de la Seguridad Social, considerando ilegal el índice de ajuste que aplica ANSES para los juicios vigentes por reajuste, basado en la RIPTE. Lo reemplazan por el ISBIC (Índice de Salarios Básicos de la Industria y Construcción) que supera ampliamente porcentaje de movilidad y retroactivo a calcular, por lo que ANSES forzó que todo ese millonario paquete de eventuales recomposiciones termine en la Corte. La consecuencia de los fallos que están en «la cocina» de la Corte puede alterar el escenario para todo el sistema previsional argentino tal como está actualmente concebido. Para el Gobierno, esa prioridad de «caja» desplaza en importancia a cualquier asunto que emane desde el otro polo de poder que conforma Comodoro Py. Lorenzetti tiene injerencia en ambos frentes.

El interlocutor para el cuarto piso del Palacio de Tribunales también fue definido: Marcos Peña profundizará las reuniones periódicas de monitoreo de casos con la Corte, que ya inauguró dos encuentros atrás con todos los jueces supremos. El Gobierno cree que así evitará «ruidos» en la comunicación (y en los pronósticos). En el frugal almuerzo se abordaron otros «temas institucionales» y de «repaso de agenda», en materia de política judicial, aunque el asunto previsional estuvo a la cabeza. La anunciada reforma judicial y la presentación en sociedad del nuevo Código Penal (cuyo envío al Congreso previsto en un acto el 25 de junio se pospuso sin fecha por la nueva jura ministerial) sobrevolaron la conversación.

El Presidente hizo un análisis de la actual coyuntura y recibió las impresiones de Lorenzetti que retornó (al menos ayer) al lugar de consulta que institucionalmente prevé su rol. Y que lo dejó un peldaño más arriba en la batalla con su incansable enemiga, Elisa Carrió. La diputada debió tragar veneno con el «vis a vis», al tanto también de las necesidades que atraviesa el Gobierno que integra y aplacado el berrinche de la votación por el aborto.

Reelección y Farmacity

Desde ambos entornos negaron que el asunto del recambio de autoridades en la Corte, previsto para fin de año, hubiese sido un tópico de la reunión. Sin embargo, el tema rebotó como una esquirla minutos después de que el titular del máximo Tribunal abandonara la explanada de Casa Rosada. Trascendió -con malicia- que había anunciado a Macri su intención de no participar en la contienda para un nuevo mandato que estire los 12 años que lleva presidiendo al Poder Judicial. La lógica del funcionamiento del poder en el cuarto piso de Tribunales impide acompañar ese razonamiento. Hoy el Gobierno oscila entre auspiciar una continuidad, que puede incluir simulada prescindencia, o inclinarse por levantar el brazo de Elena Highton de Nolasco o de Carlos Rosenkrantz, único en el que confían. Carrió (y un sector del Poder Ejecutivo) creen que Lorenzetti pondrá como garantía su permanencia al frente de la Corte para construir una mayoría que satisfaga las necesidades oficiales.

Pero un escándalo de proporciones se escondió detrás del rumor de renunciamiento: el expediente por el desembarco de Farmacity en suelo bonaerense (y sobre el que el máximo Tribunal debe expedirse) mantiene activo el interés de Mario Quintana que encontró una buena sociedad en Carrió. Ese caso sólo lo pueden resolver Lorenzetti, Highton y Juan Carlos Maqueda ya que el resto de sus pares se excusaron.

Precisamente, la preparación de una serie de medidas que ya circularon por las vocalías sobre el asunto que implica un negocio millonario, saldrán a la luz en los próximos días. Ese movimiento de la Corte sobre el caso Farmacity, alimentó el nerviosismo de un ala del Gobierno.

Gabriel Morini/Ámbito

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