Destructores lanzamisiles de la Armada estadounidense entraron el lunes al Golfo Pérsico tras atravesar el estrecho de Ormuz como parte de la operación de escolta naval anunciada por el presidente Donald Trump, informó el Comando Central de Estados Unidos en un comunicado publicado en X. Los buques de guerra operan en el marco del denominado “Proyecto Libertad”, la iniciativa que busca reactivar el tráfico comercial paralizado por el bloqueo iraní desde el inicio de la guerra, hace más de dos meses.
El anuncio estuvo acompañado de inmediata tensión. Poco después de la confirmación del tránsito, las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos emitieron una alerta de emergencia por misiles, instando a los residentes a buscar refugio de inmediato —la primera desde que entró en vigor el alto el fuego a principios de abril—, aunque sin reportes iniciales de víctimas ni daños. Los EAU también acusaron a Irán de haber atacado con dos drones un petrolero vinculado a su principal compañía petrolera mientras cruzaba el estrecho.
Agencias de noticias iraníes, incluidas las semioficiales Fars e ILNA, habían afirmado previamente que Irán golpeó un buque estadounidense cerca de un puerto iraní al sureste del estrecho, acusándolo de “violar las normas de seguridad marítima”. El Comando Central desmintió categóricamente la versión: «Ningún buque de la Marina estadounidense ha sido alcanzado“, publicó en sus redes sociales.
Teherán calificó el “Proyecto Libertad” como parte del “delirio” de Trump y advirtió que no tolerará ninguna presencia militar extranjera en la zona. El mayor general Ali Abdollahi declaró a la televisora estatal IRIB que “cualquier fuerza militar extranjera —especialmente el agresivo ejército estadounidense— que pretenda acercarse o entrar en el estrecho de Ormuz será atacada“. El mando militar iraní exigió además que todos los buques en tránsito se coordinen previamente con sus propias autoridades.
El Centro Conjunto de Información Marítima liderado por Washington aconsejó a los marinos cruzar el estrecho por aguas del lado omaní, donde estableció una “zona de seguridad reforzada”, y les instó a coordinarse con las autoridades de Omán. Sin embargo, advirtió que navegar fuera de las rutas habituales “debe considerarse extremadamente peligroso debido a la presencia de minas que no han sido completamente inspeccionadas y neutralizadas».
El control iraní del estrecho —por donde transita una porción crítica del petróleo y gas mundial— ha demostrado ser su principal ventaja estratégica frente a Estados Unidos e Israel, permitiendo a Teherán infligir un daño severo a la economía global pese a estar en desventaja militar. Trump, que enfrenta elecciones de medio mandato este año y prometió bajar los precios de la gasolina, ha intensificado la presión económica sobre Irán mediante un bloqueo naval vigente desde el 13 de abril, que ha obligado a dar la vuelta a 49 buques comerciales y está llenando rápidamente los depósitos de almacenamiento de petróleo iraní.
Las negociaciones entre ambas partes permanecen empantanadas. Irán presentó una propuesta de 14 puntos para poner fin a la guerra —no solo extender el alto el fuego— que exige el levantamiento de sanciones, la retirada de fuerzas estadounidenses de la región y el cese de las operaciones israelíes en el Líbano. Trump dijo el sábado que estaba revisando la propuesta pero expresó dudas de que condujera a un acuerdo.
Fuente Infobae
