Desde el establecimiento del cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, los buques relacionados con Teherán constituyen la mayoría de las embarcaciones que transitan por el Estrecho de Ormuz, lo que refleja la limitada reactivación del flujo comercial general.
A pesar del alto el fuego, Irán mantiene el control sobre esta vía marítima crucial, por la que circula una cuarta parte del petróleo transportado por mar a nivel mundial. Actualmente, cerca de 900 buques de carga permanecen retenidos en el Golfo Pérsico, a la espera de detalles adicionales sobre los términos del acuerdo y las garantías para un paso seguro.
Phillip Belcher, director marino de Intertanko, la asociación que agrupa a propietarios independientes de buques tanque, expresó su insatisfacción ante la falta de reapertura para el comercio habitual. Belcher urgió al restablecimiento del tránsito regular en beneficio del comercio global y de los aproximadamente 20.000 marinos que continúan varados a bordo de embarcaciones en el Golfo.

Tras el acuerdo de cese de hostilidades, Teherán anunció que el Estrecho de Ormuz se encontraba “abierto” a toda navegación comercial, aunque recomendó a los operadores contactar con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica antes de cruzar el paso. Un mapa, cuya autoría se atribuye a la Guardia Revolucionaria, circula entre navieros y corredores, señalando rutas de entrada y salida, aunque su autenticidad aún no ha sido confirmada.
La Unión de Exportadores de Energía de Irán informó al Financial Times que el gobierno de Teherán aspira a cobrar un peaje de hasta 2 millones de dólares (USD) por cada petrolero que cruce el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, varias fuentes consultadas por el diario aseguraron que no todos los buques han pagado la tasa, y que aquellos considerados “amigos” de Irán —en particular, embarcaciones vinculadas a India y Japón— han transitado sin abonar el canon.
Una persona con conocimiento de los movimientos indicó que la exigencia de peaje es “una declaración general” sobre el derecho iraní a imponer tarifas, anticipando futuras medidas. El portavoz del Ministerio de Exteriores de la India, Randhir Jaiswal, negó cualquier pago a Irán por el paso seguro de embarcaciones de bandera india y afirmó que no ha habido discusiones al respecto.
El grupo japonés Mitsui OSK Lines logró cruzar el estrecho la semana pasada con un buque de gas natural licuado copropiedad de una firma omaní. Dos embarcaciones bajo bandera india, dedicadas al transporte de gas licuado de petróleo —un recurso esencial para la cocina en India— también han transitado el paso estratégico.
La relación de estos buques con Omán e India fue determinante para asegurar su paso, según fuentes consultadas por Financial Times. Por su parte, tres petroleros chinos —Cospearl Lake, He Rong Hai y Yuan Hua Hu China— permanecían anclados cerca de la boca del estrecho el viernes, señalando tener “propiedad y tripulación chinas”.
El cruce del Estrecho de Ormuz ha estado marcado por la presencia de la llamada “flota en la sombra”, conformada por buques sancionados por Estados Unidos. Entre ellos, el Mab 5, operado por la empresa india Vega Star Ship Management, y el Aqua Spirit, ambos sancionados recientemente, han realizado movimientos en la zona. El Aqua Spirit, que encendió su transpondedor brevemente cerca de la isla iraní de Larak, fue identificado por la empresa Kpler como carguero de butano y propano procedente de Irán, pese a transmitir una posición de salida desde Kuwait.
