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Historia de La Salamanca

El festival de La Salamanca nació con dos objetivos: difundir el arte y la música de esta tierra y ayudar a diferentes sectores de la comunidad. En 1991, cuando la familia Carabajal decide trasladar el festival de “La Chacarera” a la ciudad Capital, desde el municipio de La Banda se comenzó a gestar un encuentro cultural de similares características pensando que la “Cuna de Poetas y Cantores” merecía tener su propia fiesta.
El primer festival  se había programado para enero de 1992 pero por un temporal que se desató los organizadores decidieron suspenderlo para febrero y desde entonces el “Fuego Salamanquero” se enciende en el segundo mes del año.
En el primer encuentro, formaron parte de la organización el Atelier Cultural; el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Banda ; las cooperadoras de los hospitales “Francisco Viano”, “Antenor Álvarez” y la maternidad “Faustino Herrera”.También los clubes Olímpico; Tiro Federal; Sarmiento; Central Argentino; San Carlos; Argentinos del Norte; Villa Raquel. En los primeros años las ganancias eran divididas en partes iguales a fin de que cada institución pudiera invertir en sus propias necesidades.
Una escenografía mágica
Por aquellos años no se contaba con un escenario fijo, entonces los artistas plásticos Ángel “Lito” Garay y José “Joshela” Scrimini fueron los encargados de diseñar la primera escenografía.
Como ya se había acordado que el escenario se denominaría “Jacinto Piedra”, a modo de homenaje pintaron la figura del recordado músico con la idea de que se eleve, desde el escenario, con la ayuda de globos con aire comprimido.
La figura resultó tan pesada que se debieron utilizar al rededor de 100 globos. Esa noche al realizarse la apertura del festival se puso en práctica  lo previsto pero la pintura  quedó suspendida en medio del escenario por varios minutos ante el asombro del público que comenzó a murmurar que se trataba del espíritu de Jacinto Piedra.
Es así, que todos aceptaron que esa noche el músico era un espectador más del festival de los bandeños.

CLIDE VILLAVICENCIO MAQUILLANDO A UNO DE LOS INTEGRANTES DEL «ATELIER»
Foto Jorge Emir LLugdar

Marcar la diferencia
*El nombre “Salamanca” surge de una iniciativa de Eduardo Carabajal y Carlos Miguel Fuentes puesto que la leyenda lo describe como el lugar en los más oculto e impenetrable del monte donde concurren quienes pretenden aprender de manera rápida la ejecución de instrumentos, realizar conquistas, gozar de los placeres y para ello firmarán un pacto con Zupay (diablo).
*Los organizadores no dejaron nada al azar, ya que buscaban que sea un festival único, por eso se pensó que en materia de gastronomía se debía innovar. Por ello concurrieron a Perchil (localidad cercana a La Banda) y hablaron con un grupo de personas que encabezados por el “Pibe” Suárez aceptó colocar un stand  para vender pescados asados  y el famoso chupín de bagre que se convirtió en la atracción de quienes participaban de esta fiesta.
*En los primeros años se otorgó el premio revelación “Guillermo Ocón” (en homenaje a uno de los grandes músicos locales). Los consagrados fueron Los del Río; Grupo La Cima; Ciro Acuña; Fabián Lizárraga; Los Mishquis; entre otros. Y por única vez se otorgó el “Salamanca de Oro”  galardón que le correspondió al Dúo Coplanacu quienes tienen asistencia perfecta en La Salamanca.

Foto Jorge Emir Llugdar

 


Lo que quedó en la memoria Salamanquera
*Los cambios climáticos son importantes en el desarrollo de un espectáculo al aire libre y la lluvia siempre fue protagonista en el Festival de La Salamanca. En los primeros años el refugio de artistas, músicos, sonidistas, periodistas radiales y locutores fue debajo del escenario. Hoy, existen confortables camarines para albergarlos.
*Los primeros responsables de la conducción de La Salamanca fueron “Coco” Coronel Montes y Jorge Cabrera de Sumampa, los libretos estaban a cargo del poeta Felipe Rojas y la puesta en escena era de Carlos Miguel Fuentes.
*Las aperturas estaban a cargo de tenores que debían interpretar el “Vals Ciudad de La Banda” a capella y los primeros en hacerlo fueron Ceferino Ledesma y Roxana Carabajal.
*Con el correr de los años se instituyó el Pre Salamanca (hoy Taky Mosoj), donde los nuevos valores del folclore encontraban su espacio para darse a conocer y los seleccionados conseguían el máximo galardón: actuar en el escenario mayor.

Foto Jorge Emir LLugdar

 

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