Hugo Diaz

Si una palabra sirviera para definir la trayectoria artística del
armonicista Hugo Díaz seria: “Insuperable”.
Su vida dentro de la música transito en los mejores escenarios del
mundo, interpretando la armónica, ese instrumento de viento que soplaba o
aspiraba, extrayéndole las mejores notas musicales.
Víctor Hugo Díaz nació en la ciudad de Santiago del Estero un 10 de
agosto del año 1925 y murió un 23 de octubre de 1977. Fue un músico
autodidacta, intuitivo, con un talento natural superlativo, logrando que la
armónica, solo condicionada a juegos de niños, llegase a ocupar un lugar
importante dentro del mundo de la música.
La primera vez que llego a sus manos la armónica, fue un regalo de su
padre cuando estuvo internado siendo niño, por haber perdido la visión. Allí solo
sus manos y dedos y luego sus labios comenzaron a conocer el secreto del
instrumento que con los años le dio fama y prestigio mundial, convirtiéndolo en
una figura fundamental de la música argentina.
A partir del regalo de su padre y luego de esa historia desgraciada
en su infancia, el y la armónica firmaron un pacto de no separarse jamás. El
niño Hugo, jugaba a la pelota con sus amigos del barrio, pero luego se sentaba a
un costado del potrero, sacaba su armónica del bolsillo del pantalón corto y
tocaba la música que escuchaba en la radio.
Su inicio fue en la Orquesta de Educación Infantil dirigida por el
maestro Leopoldo Bonell. Su debut profesional como músico fue en el año 1936,
en el salón auditorio de la vieja L V 11 Radio del Norte mostrando su talento
juvenil con la armónica. Mas tarde y luego de un tiempo de diversas actuaciones
en nuestra provincia, emprende el viaje a Buenos Aires para exponer ante la
gran ciudad sus dotes de músico.
Ya en Buenos Aires, en el año 1949 formo su primer conjunto
integrado por su esposa, Victoria Cura, su cuñado Domingo Cura, José Jerez,
Julio Carrizo y Nelson Murua. Debuto en Radio Splendid y solo un par de
actuaciones sirvieron para que los porteños admiraran a nuestro

comprovinciano. A partir de entonces Hugo Díaz consiguió el triunfo, pero su
talento era tan grande que su meta no tuvo límites. La culminación llego cuando
se convirtió en un virtuoso del instrumento.
Fue un grande de verdad. No solo se quedo en el género musical que
lo vio nacer, el folclore, sino que expandió su arte por otros géneros como el
tango, el jazz, la música clásica. Por sus conjuntos pasaron músicos
prestigiosos como: Mariano Tito en vibráfono, Kelo Palacios y Rodolfo “Zurdo”
Ovejero en guitarras, Eduardo Lagos y Osvaldo Berlingieri en piano, Oscar
Alem en bajo, Eduardo Ávila en quena y los bailarines Carlos Saavedra y Adela
Gutierrez.
La apertura musical de Hugo Díaz permitió que recorriera el mundo
y que actuara en los mejores escenarios de Japón, Francia, Alemania, España,
Grecia, Dinamarca y muchos países europeos. En su primera visita a Alemania
conto con el apoyo de los fabricantes de armónicas Honher, los mas
importantes a nivel mundial.
Realizo una serie de grabaciones junto a Duke Ellington y Ella
Fitzgerald en Bruselas, con Louis Armstrong durante una gira por Alemania y
Francia y con Sarah Vaughan en EEUU (1953) y a Renata Tebaldi y Mario del
Mónaco en la Scala de Milán (1955).
Hugo Diaz fue uno de los grandes intuitivos, músico, compositor,
virtuoso de la armonica, dueño de una trayectoria artística insuperable, un
artista inolvidable que los santiagueños siempre debemos recordar porque fue
un embajador de nuestra música, de nuestra cultura, porque mas alla de los
caminos del mundo que tanto recorrió, nunca olvido su tierra con la que siempre
tuvo una relación infinita y eterna.

Miguel Coria

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