El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, aseguró este martes que su país ya logró imponerse en la guerra contra Irán, aunque dejó claro que la ofensiva militar continuará.
El funcionario explicó que, pese a esa evaluación, las operaciones no se detendrán de inmediato.
“Hay que tener paciencia”, agregó.
En ese marco, las fuerzas israelíes han llevado a cabo bombardeos sobre lanzadores de misiles balísticos, instalaciones de almacenamiento y centros de producción de armamento. También han atacado objetivos vinculados al programa nuclear iraní y a las fuerzas de seguridad del país.
Saar también abordó la posibilidad de un cambio político en Irán, una de las cuestiones que han surgido en el contexto de la guerra. El canciller reconoció que una eventual caída del régimen iraní no dependerá de la acción militar externa.
“El régimen solo puede ser derrocado por el pueblo iraní”, afirmó.
Israel no solo enfrenta a Irán, sino también a grupos aliados de Teherán, como Hezbollah en Líbano. A su vez, Irán ha ampliado su respuesta con ataques dirigidos a países del Golfo, aumentando el riesgo de una escalada regional más amplia.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. Irán ha bloqueado el paso en ese corredor marítimo, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo. Saar calificó esta acción como “piratería moderna” y advirtió que se trata de un problema de alcance global.
En paralelo, el gobierno israelí informó sobre operaciones dirigidas contra altos mandos iraníes. El ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que las fuerzas armadas eliminaron a Ali Larijani, una figura clave dentro del aparato de seguridad iraní.
El primer ministro Benjamin Netanyahu también se refirió al impacto de estas acciones y señaló que debilitar la estructura de mando iraní forma parte de la estrategia militar en curso. Según indicó, la presión sostenida podría generar condiciones para cambios internos en el país.
Por su parte, Estados Unidos ha enviado señales mixtas sobre la duración de la campaña militar, mientras que Israel no ha establecido un calendario para el final de las operaciones. De acuerdo con autoridades militares, existen planes que contemplan la continuidad de la ofensiva durante varias semanas más.
La situación ha generado preocupación entre aliados de Washington, algunos de los cuales han cuestionado la falta de coordinación previa al inicio de la ofensiva. También se han mostrado cautelosos ante la posibilidad de involucrarse en operaciones para garantizar la seguridad del transporte marítimo en el Golfo.
En ese contexto, Saar reiteró que la campaña militar sigue en curso y defendió su importancia estratégica.
“Estamos haciendo un trabajo muy importante”, afirmó, al justificar la continuidad de las acciones militares.
A pesar de la declaración de victoria, el escenario en Medio Oriente permanece abierto, con enfrentamientos activos, tensiones crecientes y sin una fecha clara para el fin de las hostilidades.
(Con información de Reuters y AFP)
Fuente Infobae
