La influencia de la inteligencia artificial (IA) está alterando el plano educativo en países como Estados Unidos, impactando en cómo los jóvenes y sus familias deciden qué carreras universitarias elegir y qué instituciones considerar, ante la incertidumbre sobre el valor real de una titulación en un mercado laboral transformado.

La irrupción de la inteligencia artificial ha difuminado las certezas tradicionales respecto a la utilidad de ciertos títulos. Brianna Angelucci, asesora universitaria del grupo Access to College Experts, observa que padres y alumnos enfrentan “más confusión que nunca antes” al organizar sus trayectorias académicas.
“Me alegra mucho que mis hijos se estén orientando hacia los campos STEM, porque siento que son áreas menos susceptibles de ser absorbidas por la inteligencia artificial”, dijo a CNN.
Para profesiones creativas, como la ilustración, la percepción es opuesta: “No permitiría que mi hijo fuera a la universidad para formarse como ilustrador, pues la IA está acaparando ese terreno por completo”.
La preocupación financiera influye en los acuerdos familiares para costear la universidad. Hilgenberg impone límites estrictos en el apoyo económico y deja en manos de sus hijos la decisión de endeudarse.
Otras voces, como la de Lucy Hughes, madre en Carolina del Norte, priorizan el desarrollo de competencias que aseguren “ingresos económicos”, aunque eso implique orientar a sus hijos lejos de carreras vocacionales. “Si mis alumnos quisieran ser maestros, yo les diría: ‘No, no voy a pagar por eso’; ¡y eso que yo fui maestra!”.
Mary Akkerman, madre de Dakota del Sur, dijo que las alternativas técnicas o de comunidad se han normalizado, brindando trayectorias laborales más rápidas y previsibles en un contexto de incertidumbre. “Constantemente me enfrento a la idea de ‘qué tiene valor’”, confesó, tras visitar más de 30 campus junto a sus hijos.
El título universitario continúa ofreciendo beneficios. Según el College Board, quienes se gradúan de una carrera de cuatro años ganan en promedio un 60% más que quienes solo cursaron la secundaria y presentan menos riesgo de desempleo incluso en recesiones económicas.
No obstante, el rendimiento varía según la especialidad elegida, sumado a la forma en la que el sistema educativo logre adaptarse a las exigencias del mercado laboral reformulado por la inteligencia artificial.
