La inflación en el arranque del 2026 habría experimentado una desaceleración respecto al cierre del año pasado, pero aún continuaría por encima del 2% mensual.
El índice inflacionario habría reflejado una merma en enero frente al 2,8% registrado en diciembre, cortando con una tendencia alcista que se observa desde junio del 2025 y que se profundizó a partir de septiembre cuando las cifras volvieron a superar el 2%, según estiman los analistas privados relevados por la Agencia Noticias Argentinas.
El reporte de Equilibra indicó que la inflación mensual avanzó el mes pasado al 2,2%, registrando los principales aumentos en los rubros restaurantes y hoteles (3,8%), bienes y servicios varios junto con alimentos y bebidas no alcohólicas (ambos 3.1%) y salud (2,8%). La variación interanual fue estimada en 32%.
El economista senior de la consultora, Gonzalo Carrera, asoció la baja mensual a tres factores: “alimentos y bebidas no estacionales descenderían más de 1,5 puntos porcentuales, por carne más calma; baja en regulados tras fuertes subas en transporte público, nafta y tabaco de diciembre, y dólar estable que abarató ciertos bienes del resto de la núcleo”.
EcoGo Consultores, por su parte, estimó que la inflación en alimentos y bebidas del mes pasado alcanzó el 2,5%, sosteniendo que “la suba estuvo liderada por la categoría verduras, mientras que las carnes mantuvieron incrementos en torno al 3,6% mensual”.
La Fundación Libertad y Progreso estimó que la inflación cerró en 2,6% en enero. De esta manera, calculó que la variación de precios interanual alcanzó en el primer mes del año un 32,1%, “evidenciando una aceleración, en línea con la dinámica observada desde octubre”.
Sin embargo, se mostraron optimistas de cara al comportamiento de los precios durante el nuevo mes al proyectar que “a partir de febrero podría revertirse esta tendencia y retomarse el proceso de desaceleración interanual”.
Al analizar la dinámica alcista de los últimos meses, explicaron que “la leve aceleración inflacionaria que hemos visto es el reflejo de la baja de la demanda de pesos por la creciente incertidumbre electoral que depreció nuestra moneda”, indicando que “esto hizo subir los tipos de cambio y, posteriormente, fue impulsando el alza de los productos comerciables como alimentos y bebidas, cuestión que continúa sucediendo”.
En este sentido, desde la entidad remarcaron que “llevará tiempo para que el total de esa pérdida de valor del peso se termine de reflejar en todos los precios, pero debería ser decreciente en la medida que cada vez una mayor proporción de todos los bienes y servicios ya la incorporaron, quedando menos por hacerlo”.
El relevamiento de precios minoristas de la consultora C&T para la región Gran Buenos Aires tuvo un incremento mensual de 2,4% en enero, “rompiendo la tendencia al alza de los meses previos”. De esta manera, calcularon que el IPC anual habría marcado un 29,2%.
Al detallar el comportamiento de cada rubro, el análisis puntualizó que alimentos y bebidas fue el de mayor incremento en el mes (4,1%) señalando que “el movimiento estuvo muy influido por la fuerte suba de las verduras” y agregó que “la carne fue determinante también, al aumentar en torno al 5%, pero se trato del menor ritmo desde octubre”.
