La arzobispa de Canterbury y máxima autoridad de la Iglesia anglicana, Sarah Mullally, será recibida este lunes en el Vaticano por el papa León XIV, en la primera reunión que mantendrán ambos líderes religiosos.
La arzobispa, según un comunicado de la Confesión Anglicana, se reunirá con el papa y rezará junto a él en el primer acto de una visita de cuatro días que se presenta como un esfuerzo por afianzar las relaciones ecuménicas entre el anglicanismo y el catolicismo, dos credos con muy pocas diferencias dogmáticas.
La audiencia llega 60 años después de un encuentro histórico en 1966 entre el entonces arzobispo Michael Ramsey y el papa Pablo VI, el primero a ese nivel desde la creación de la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVI, cuando el rey Enrique VIII rompió con Roma.
Además, el anglicanismo debate abiertamente la unión de parejas homosexuales, y algunos sacerdotes a título individual han empezado a ‘bendecirlas’. Este ‘progresismo’ ha avanzado no sin tensiones, y de hecho ha surgido una escisión en su seno, protagonizada por obispos africanos principalmente, que se oponen a lo que llaman ‘derivas doctrinales’ de la actual dirección anglicana.
En cambio, la Iglesia Católica ha rechazado repetidamente la idea de las sacerdotes, mientras que los sacerdotes varones tampoco pueden casarse, con la excepción de los sacerdotes anglicanos casados que desean convertirse.
Las activistas por los derechos de las mujeres, que esperaban avances bajo el exPapa Francisco antes de su muerte el año pasado, celebraron la visita del arzobispo.
“Podría darse cuenta de que las mujeres, que representan a la mitad del pueblo de Dios, tienen las mismas habilidades que los hombres”.
Dentro de la agenda de Mullally en Roma se incluye una visita al centro de refugiados Joel Nafuma, una señal de que también en los temas migratorios hay sintonía entre las autoridades de Roma y de Canterbury.
(con información de EFE y AFP)
Fuente Infobae
