La policía de Noruega informó que la explosión ocurrida la madrugada del domingo en la embajada de Estados Unidos en Oslo, que no dejó heridos y causó daños materiales menores, podría tener un móvil terrorista, aunque las autoridades mantienen abiertas otras líneas de investigación.
Uno de los investigadores principales, Frode Larsen, jefe de la unidad conjunta de investigación e inteligencia de la policía, declaró a la emisora pública NRK que “una de las hipótesis es que se trata de un acto de terrorismo”. No obstante, subrayó que “debemos mantenernos abiertos a la posibilidad de que existan otras causas detrás de lo sucedido”, en declaraciones realizadas durante una conferencia de prensa.
La policía de Oslo indicó que hasta el momento no hay sospechosos identificados y continúa la búsqueda de los responsables. Tras la explosión, las autoridades incrementaron la seguridad en el lugar y pidieron a la población comunicar cualquier información o movimiento inusual observado en la zona entre la medianoche y las 2:00 (23:00 y 01:00 GMT).
La autoridad noruega de seguridad PST (Servicio de Seguridad de la Policía de Noruega) confirmó a la agencia AFP que reforzó su personal para colaborar en la investigación, aunque su portavoz, Martin Bernsen, precisó que no se ha modificado el nivel de amenaza en el país, que desde noviembre de 2024 permanece en el nivel tres de una escala de cinco. Bernsen no reveló si existían amenazas previas dirigidas a intereses estadounidenses en Noruega.
Durante toda la noche, peritos examinaron el área afectada, apoyados por perros rastreadores, drones y helicópteros. Horas después del estallido, la policía declaró “segura” la zona circundante a la embajada para residentes y transeúntes.
Un joven de dieciséis años, identificado como Edvard, relató a la televisora TV2 que, al escuchar la explosión mientras veía televisión, pensó inicialmente que provenía de su propia casa. “Vimos luces intermitentes afuera y una cantidad de policías”, describió. Edvard observó la presencia de perros, drones, agentes armados y helicópteros sobrevolando el sector.
Por su parte, Kristian Wendelborg Einung y dos amigos, que esperaban un taxi cerca de la embajada, informaron que “sintieron tres explosiones que hicieron vibrar el suelo”. Al pasar en taxi frente al lugar, presenciaron la calle cubierta de humo espeso. “Llegamos antes que la policía. La capa de humo era muy extraña, como una niebla densa”, recordó Einung.
La seguridad en las embajadas estadounidenses suele ser estricta a nivel global, aunque las autoridades noruegas no han especificado qué medidas de protección estaban vigentes en Oslo al momento del incidente. La policía mantiene la investigación como “prioridad alta” y solicita colaboración ciudadana para esclarecer los hechos.
Fuente Infobae
