La preocupación de Diego Reinhold por la continuidad de su hogar de niños

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“Ayudar me hace sentir que llego más lejos, que salgo de mi propio sentir, que aprendo a ver con los ojos de los demás”. Diego Reinhold (47) lleva cinco años trabajando en la ONG Conceptos Sencillos, que en 2016 abrió su propio hogar, al que le pusieron de nombre Mariposa. Allí el actor dice haber visto historias que le “molieron el corazón”.

“El objeto de Conceptos Sencillos es trabajar para restablecer a la infancia y adolescencia sus derechos vulnerados. En el hogar viven permanentemente niños judicializados que llegan allí por distintas causas. Se trabaja las 24 horas, los 365 días del año», cuenta Reinhold. Ademas, explica que actualmente hay 13 niños, pero que ya han pasado por ahí más de 60.

En el hogar participa mucha gente de distintas disciplinas; operadores, cocineros, gente de mantenimiento, asesores jurídicos, psicólogos, médicos y contadores. El lugar funciona por aportes de voluntarios, pero desde que se decretó la cuarentena por la pandemia del COVID-19 la situación empeoró, y les cuesta mucho más poder cubrir todos los gastos.

“El hogar tiene gastos naturales: la vida de los chicos, la alimentación, la educación, el esparcimiento y los tratamientos especiales. Nosotros hacemos todo tipo acciones y eventos para conseguir alguna entrada de dinero que nos ayude un poco más. Pero en este momento de pandemia global tenemos que extremar los cuidados al máximo y esto implica gastos extra. Es el caso de los remises de los asistentes, ya que no pueden tomar el transporte publico. Esto nos esta generando una gasto adicional de 30 mil pesos por semana. Es decir, 120 mil pesos por mes”, cuenta Diego, afligido. Además explica que “si bien el lugar es parte del conjunto de hogares que están vinculados con el Estado, y reciben un aporte económico, el dinero no alcanza”.

Reinhold cuenta que viene de una familia que le dio una casa y una buena educación. «Soy una persona muy afortunada, de la parte más chica de la población mundial. Además, tuve mucha suerte de poder hacer una carrera que me permitió acceder a muy buenos trabajos. Esta posición de no tener necesidades básicas me ayudó a decirle muchas veces que no a trabajos en los que me ofrecían muchísimo dinero, pero que en algún punto no me satisfacían”.

Son varias las historias con las que me identifico, historias que me golpearon de forma contundente -dice, sobre la realidad que enfrentan muchos de los niños de Mariposa-. Esta es una experiencia cabal y me parece enriquecedora. Es imposible no involucrarse con las circunstancias y problemáticas de los niños del hogar”.

Cuando los niños llegan al hogar, entran en una situación muy crítica. “Están totalmente alterados, distorsionados -describe Reinhold-. Pero pasa el tiempo y se van relajando porque, claro, ahí nadie les hace daño, nadie les va a violentar nada. Ahí adentro se van transformando”.

“La peor historia que recuerdo es la de unos hermanos que fueron adoptados y devueltos en dos oportunidades. Llevan consigo tres ingresos al hogar. Cuando los niños son devueltos es muy frustrante, tanto para ellos como para nosotros. Lo vivimos con mucho dolor. No sucede a menudo, pero cuando pasa me destruye el corazón”.

Para donar al hogar Mariposa: www.conceptossencillos.com.ar 

Camila Hadad/Infobae

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