InicioHISTORIA Y RELATOS DE LA BANDALa Salamanca de Don Tilo Argañaraz

La Salamanca de Don Tilo Argañaraz

Lugar histórico y emblemático de la cultura Bandeña
Don Aristóbulo Argañaraz fue el sucesor de una de las primeras familias que habitaron los tiempos primigenios en esta orilla del Río Dulce y de la cual heredo esa finca que con los años se transformó en uno de los lugares que aún pervive en la memoria bandeña.
La Salamanca de don Tilo, fue el lugar de encuentro de la bohemia bandeña en las décadas de 1950 y 1960. Aquellos encuentros, hoy recordados todavía, fueron la reunión de artistas, poetas, cantores, músicos y público en general, encuentros donde él como anfitrión recibía a todos sus invitados.
Entre los visitantes ilustres, cuentan que hasta un presidente de la Republica-Dr. Arturo Ilia- camino por entre medio sus rosales. Músicos como Eduardo Falú y Atahualpa Yupanqui, no perdieron la oportunidad de conocer la belleza del lugar.
Hoy “La Salamanca” de Don “Tilo” Argañaraz, todavía perdura a pesar del tiempo. Subsiste los años, y cuando pasamos por esa esquina de Lavalle y Balcarce en nuestra ciudad, estoy seguro que los que conocen la historia del lugar, miran, se asoman e imaginan que en sus albores fue el sitio donde nuestro pueblo buscaba alegría y amistad en bailes, carnavales, asaltos de primavera y el placebo para curar las tristezas que a veces produce la vida diaria.
En los años noventa el “Festival de La Salamanca” lo homenajeo, como era costumbre por aquellos años.
Esa noche fui testigo del momento donde esa otra “salamanca”, el festival, lo recordaba como a una de las grandes personalidades bandeñas. El no pudo asistir, ya estaba muy enfermo, su familia subió al escenario “Jacinto Piedra” para recibir la distinción.
Don Aristóbulo Argañaraz, “Tilo”, para todos, sin duda es un paradigma de la Badeñidad. Como lo son muchos nombres que guarda la historia de nuestro pueblo, grandes trabajadores de nuestra cultura, y que desde el lugar que ocuparon dentro de la sociedad, estoy seguro de que lo hicieron pensando en un futuro venturoso para las generaciones venideras, y sembraron abundante amistad, como “Tilo” que siempre soñó con la esperanza de un mundo mejor.
Don Tilo Argañaraz y señora
Miguel Coria
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