Maru Botana: “Tuve una vida completita, hice de todo”

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Foto Web

Por las ventanas llenas de verde, la luz entra sin pedir permiso. Un batallón de chicos pasa corriendo por ese living plagado de libros de cocina con rumbo a la pileta. Todos saludan, impecables, encantadores, educadísimos. En un rincón hay un árbol de navidad enorme. Un rogel inmaculado arriba de la mesa del comedor insinúa que esa perfección que Maru Botana muestra en la pantalla también está en esta.

Su vida, su familia, sus tortas, todo parece estar sintetizado en cómo luce su casa. Pero, todo eso lo comparte a través de historias sencillas en su nuevo libro, “Las recetas de mi vida”

El libro es un recorrido por tu historia además de tus recetas. ¿Llega en un momento de balance?
Balance, no. Tengo ya diez libros y la verdad es que mucha cocina está relacionada con la vida y esta propuesta había sido más un libro de vida, que a lo último decidimos combinarla con las recetas. Yo todo el tiempo contaba cosas y las relacionaba con cosas que comía, y salió así. Es un libro súper sentido, amado, apasionado. Fue muy lindo hacerlo, lo hice acá en casa, así que se vivía todo el clima con los chicos que llegaban del cole. La gente lo vive y le divierte esa parte.

¿Cuál es tu primer recuerdo en la cocina?
Yo aprovechaba cuando mamá se iba y me metía en la cocina, me re divertía. Me encantaba ir a cocinar a la casa de mis abuelas, era un programón. Mi abuela paterna hacía unas bombas de profiteroles con crema pastelera al oporto y caramelos de chocolate. Me apasionaba verla producir y disfrutar de esa comida tan rica. Mi otra abuela era especialista en ñoquis, en tallarines, hacía unos panqueques de espinaca riquísimos, y una torta que se llama Charlotte, que la sigo haciendo en los locales, me trae todos los recuerdos de mi abuela.

Y eso creció, y se convirtió en tu carrera…
Tuve una vida completita, hice de todo, me di todos los gustos, disfruté, trabajé en restaurantes, hice stage en Europa… Tuve una parte de la adolescencia muy independiente, pero siempre supe que el eje que quería en mi vida era tener una familia numerosa, lo tenía muy claro. De hecho, como estaba tanto tiempo en la cocina, tuve novios cocineros, me costaba decidir quién era la persona que quería a mi lado porque me daba cuenta de que esa persona no podía ser un cocinero. Así que realmente sin pensarlo llegué a lo que quería. Hoy miro para atrás y digo “guau”, porque fue todo super disparatado pero todo se fue dando como quería. Nunca me imaginé que iba a estar en la tele, nunca me imaginé que me iba a gustar tanto, fueron cosas que me fueron llamando, y dije “bueno, voy a probar”. La verdad que al día de hoy me sigue pasando eso, sólo que lo voy manejando más con el instinto. Me sigo tirando a la pileta, sigo aceptando desafíos y cosas que me divierten y la verdad que soy una agradecida, porque al principio da miedo, pienso “quién me va a mirar”, y después me va re bien. Creo que cuando vos haces tu trabajito día a día, como una hormiguita, las cosas terminan saliendo, cuando sos una persona honesta, de bien, constante. Yo no quiero más fama, soy feliz con lo que tengo.

De todas tus facetas, ¿cuál es la que más te gusta y cuál es la que más te cuesta?
No me gusta ser jefa para nada, es complicado porque hoy en día es otra cosa. Cuando laburaba con Francis (Mallman) vos por tu jefe y tu trabajo sentías todo, la realidad es que vos querías agradar, entonces te esforzabas. Francis me decía “vengo a las cuatro de la mañana y quiero tener esto” y yo a esa hora estaba ahí. Hoy hay otra historia, no está eso. Muchos de mis empleados me miran como el personaje, la de la tele, entonces no te podes poner en el papel de mala, me cuesta decir “todo bien, pero esto te salió mal”. Lo hago, pero es lo que menos me divierte. Me encanta la combinación que se me dio de empresaria, cocinera y mamá. Si bien es fuerte, porque todo es Maru Botana, me di cuenta que la puedo llevar, es mucha responsabilidad pero se puede. A veces me da un poco de miedo, porque está todo muy agresivo, hacen cualquier cosa para pegarte. Eso me da pánico, porque yo soy liberal y mi vida es súper normal, no soy una topísima. Me pasan cosas como a cualquier persona, cocino en casa, aunque esté muerta, y ese equilibrio entre la imagen que se hace la gente y la verdadera se complica.

Es tendencias entre los cocineros volcar todo en las redes sociales, ¿cómo vivís eso?
Me largué con las redes, con Facebook en vivo, en casa. Pensé que me iban a ver mi mamá y el perro, y me encanta cómo la gente me sigue desde todas partes del mundo, el diálogo en un ámbito re-informal, es un video que lo hace mi nene de 9 años, con lo que pase, que puede salir bien o pésimo, y la gente esta ahí. Soy una agradecida del cariño, de la presencia en todo momento. Es impresionante el tema de las redes sociales, cómo te conectan, todo lo que se abrió. No hay que negarse a esas cosas, es seguir comunicándote y poder estar con los mas jóvenes, si no te quedás afuera, te perdés una magia especial. Con los amigos de mis hijos tengo una relación divina, de admiración y que te consulten todo por eso, porque trato de mantenerme ahí, sino me voy para el otro lado y perdés.

Otra de las tendencias ahora son los foodtrucks. ¿Qué opinás de esa movida?
Me copan, es un sueño que tengo ganas de que hagan mis hijos, lo empecé este año un poco pero es un negocio aparte y hoy no doy abasto, laburo toda la semana y el fin de semana tenés ganas de estar en casa, es muy desgastante, requiere mucho compromiso. Cuando voy a Masticar apenas la puedo apreciar, lo único que hago es sacarme fotos, si todos los fines de semana tuviera que estar así descuido todo lo demás. Me re divierte y me parece una tendencia lindísima, pero me gustaría que la hicieran más los chicos y yo pasar y darles una mano.

¿A alguno le gustaría?
Estan copados, el más grande con los amigos. Igual acaba de terminar el colegio, están en esa etapa de vértigo entre la facultad, el trabajo, ver qué hago, pero sí, creo que van a tomar fuerzas y lo van a hacer. Creo que todavía no se dan cuenta de que tienen una marca para explotar. Yo cuando puse el negocio no me conocía nadie y fue golpe a golpe. Les doy todo, pero me gustaría que tengan su historia.

¿Qué opinás de los realities con cocineros?
Me habían propuesto estar en la primera edición de Master Chef, en la conducción, y la verdad que no. Me parece bárbaro que triunfen, pero no podría decirle a nadie “este plato es un horror”, me muero. La gente ya me conoce de una manera, me disfruta así, yo soy así, y es algo que no soy. Todo el estrés de que en tres minutos tenés que entregar el plato lo he vivido en el restaurante, es una adrenalina re-linda, pero no sé si estoy para hacer un programa de eso y para tirarle un plato en la cara a alguien, y son cosas que hay que hacerlas porque es lo divertido: que haya un malo, un bueno y el intermedio. Pero no me tienta, la tele mía es la de «Sabor a Mí» (su programa en vivo en Telefé), de llegar, que mi vida sea un ‘bolonqui’, la tele que la gente me pide, si vengo con el reality, quién me la cree?

¿Y si uno de los chicos te dice que quiere ir a la tele?
Ninguno es apasionado en la cocina. La chiquita es la que más se engancha, no se si es porque está más pegada a mí, a los demás el tema de la cocina se les da un día, tengo ganas de hacer cookies, y listo. Soy partidaria de que los chicos hagan su propia historia, cada uno a su edad, si se golpean, se golpean y si les sale, bárbaro, los vamos a aplaudir. Cada uno tiene que vivir lo suyo.

¿Qué sabor tiene para vos las fiestas?
Pavo, pan dulce, turrón de almendras de Alicante, garrapiñadas, las batatas glaseadas que hace mi mamá que son imperdibles, y siempre hacemos alguna tarta de verduras, este año fue la de verduras grilladas que estuvo buenísima. Mucha familia, cocinar un montón, no parar un minuto.

Fuente: Telam

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