Misa por el ARA San Juan: Es tiempo de agradecer y buscar verdad y justicia

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El obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, presidió  una misa en la catedral Stella Maris por el eterno descanso de los 44 héroes del submarino ARA San Juan y por el consuelo de sus familiares, en la que consideró que al asumir el drama de la muerte se “podrá asumir, se podrá comprender el proyecto de Dios en la vida de cada uno”.

La Eucaristía, concelebrada por los capellanes navales, contó con la presencia del jefe del Estado Mayor General de la Armada, vicealmirante José Luis Villán, y representantes de otras fuerzas militares y de seguridad.

“Solo asumiendo la realidad. Cuando nos oponemos a ella, cuando la queremos transformar, cuando la queremos construir, cuando solo queremos echar culpables no encontraremos paz”, advirtió delante de los familiares de los marinos fallecidos.

“Cuando asumimos la crudeza de la vida, cuando asumimos la posibilidad de morir solo por estar vivos nuestra mirada cambia y más cuando sabemos que hay cielo, cuando transitamos la vida sabiendo que hay un Padre, cuando la vida nuestra es siempre pascual. Muerte y vida, muerte y resurrección”, recordó.

El prelado explicó que “hoy celebramos la misa por estos 44 hermanos nuestros. Pero celebramos dando gracias porque apareció el Submarino ARA San Juan, hemos tenido la gracia de compartir con algunos lo que significaba la incertidumbre, el dolor”.

“Sumando al dolor de la partida, al dolor de la desaparición del submarino, el dolor de la incerteza, el dolor a saber qué paso y por qué y dónde está. ¿Qué habrán sufrido?, ¿cómo estarían? Y apareció y nos da la posibilidad de la verdad, nos da posibilidad de justicia”, subrayó, y agregó: “Por eso damos gracias a Dios. Porque es un camino también que nos abre la posibilidad del cierre, de hacer duelo. Nunca será igual la vida para las familias directas desde aquel 15 de noviembre del 2017 que no se tuvo noticias del ARA San Juan”.

El obispo castrense admitió que “nunca será igual la vida para aquellos que hemos perdido a un ser querido y que ha muerto también una parte nuestra con ellos, los recuerdos, los afectos, los diálogos, tantas cosas compartidas”, pero destacó: “Quienes tenemos fe sabemos que tenemos que mirar para arriba para el cielo y para adelante, porque Jesús camina a nuestro lado y que un día todos nos reencontraremos”.

“Quiera Dios que esta triste situación del submarino no sirva, no sirva, para seguir dividiendo a los argentinos, para aprovechar de este drama, de esta situación bien difícil: puntos de desencuentro entre los argentinos”, sugirió.

Tendríamos que haber estado muy contentos todos, a pesar de todo, a pesar de la situación, y buscando luego verdad y justicia, pero la alegría de que ha aparecido y no buscar nuevos deseos a veces casi imposible de cumplir, pero que nos hacen distraer la gratitud más elemental de bien nacido: agradecer a Dios y a nuestra patria, al Gobierno, al Estado, a la Armada Argentina y a sus hombres y mujeres, que pusieron los recursos, ciertamente también a insistencia de las familias. Damos gracias a Dios por ello.

“Virgen Stella Maris, te suplicamos que nos orientes y nos conduzcas al puerto de la bienaventuranza eterna concediéndonos en la vida y en la muerte la misericordiosa dulzura de la paz”, concluyó.

AICA

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