«Nos parecía mentira, hace unos días salíamos del barrio Autonomía y hoy ya estamos pisando la Cuesta del Portezuelo con toda una comunidad que nos está acompañando y con mucha gente que nos da una mano en el camino», con esas palabra el padre «Pepe» Di Paola comenzaba a transitar junto a los jóvenes del Hogar de Cristo el último tramo que los llevaría al encuentro con la Virgen del Valle, ese sueño que se hizo realidad en la tarde de este sábado.
Sin dudas, el cansancio se hizo sentir. Fue un gran esfuerzo, una muestra de fe y amor propio; cada parada era como alcanzar un nuevo umbral, donde se cargaban las energías y se llenaba el corazón de esperanza para continuar camino hacia el próximo y así fue.

Allí el clima fue distinto, la emoción embargó a los peregrinos; hubo lágrimas, abrazos, algunos se pusieron de rodillas para hacer el último tramo al encuentro de la Virgen. Habían llegado al último «umbral» y eran abrazados por la Madre, tal cual lo habían soñado.
