El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia a la dirección del Indec, según anunciaron fuentes del organismo estadístico.
A través de una carta a los empleados, Lavagna hizo conocer más detalles de su dimisión. En su mensaje, destacó los logros alcanzados durante su mandato: “Fueron 6 años de mucho trabajo y de enormes desafíos, en los que logramos avanzar en la mejora de las estadísticas públicas y el sistema estadístico nacional”.
El exdirector señaló que la realidad económica y social exige que el sistema estadístico nacional “siga adaptándose y fortaleciéndose”, y valoró el compromiso del equipo: “Son el principal activo del organismo y la base para que las estadísticas públicas sigan siendo técnicas, confiables y transparentes”. Además, expresó su confianza en el futuro del Indec y en la posibilidad de que “próximamente se pueda actualizar el marco normativo que ayude a esto”.
“En lo personal no es una decisión sencilla, pero es momento de encarar nuevos proyectos y desafíos, con la tranquilidad de haber compartido con ustedes una etapa intensa y valiosa”, dijo Lavagna.
Lavagna concluyó su despedida agradeciendo el trabajo diario de los empleados y afirmó: “Un fuerte abrazo, los voy a extrañar y el INDEC siempre podrá contar con lo que esté a mi alcance para defenderlo”.
Lavagna no dio a conocer los motivos de su renuncia, aunque fuentes sindicales del órgano estadístico lo asociaron al congelamiento salarial. El atraso de los salarios en la administración nacional profundizó el malestar entre funcionarios de distintos niveles, quienes señalan que la falta de actualización salarial desde el inicio de la gestión dificulta la retención de cuadros técnicos y profesionales. Las quejas se multiplicaron en los últimos meses, con relatos sobre la imposibilidad de sostener la dedicación exclusiva al sector público frente a sueldos que quedaron rezagados respecto al sector privado y a otros poderes del Estado. La situación derivó en una sucesión de renuncias y en reclamos internos que advierten por la pérdida de experiencia y capacidad en áreas clave del Gobierno.
En los últimos meses, Lavagna y el Indec estuvieron abocados a la actualización de la canasta con la que se mide el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el dato de inflación. Los cambios en la canasta buscaron acercarse a los consumos de las familias argentinas actuales de manera tal de reflejar mejor el impacto del movimiento de los precios en las cuentas de los hogares.

El cambio sustancial en el IPC radica en que empezará a utilizarse la canasta de consumo que surge de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018 en reemplazo del relevamiento de 2004. La falta de actualización de la canasta con la que se mide el avance de los precios llevó a subestimar el impacto de muchos consumos que crecieron en las últimas décadas, como por ejemplo la mayor relevancia que ganaron los servicios de internet y celulares.
Los cambios más drásticos están en los rubros Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, donde la ponderación (es decir el peso de ese capítulo en el total de la canasta) pasa de 9,4% a 14,5%, lo que lleva a que las tarifas de los servicios públicos incidan más. Así, con la nueva fórmula, cada incremento en el cuadro tarifario de electricidad o gas tendrá un impacto directo en el nivel general superior al que evidenciaba con la canasta anterior.
En Transporte se notará otro cambio sustancial, ya que la ponderación pasará de 11% a 14,3 por ciento. Aquí tendrán mayor peso los combustibles y los boletos de pasajeros. También en Comunicaciones (de 2,8% a 5,1%), donde se duplicará el peso de internet y celulares, y Educación (de 2,3% a 3,1%) con mayor relevancia de las cuotas y servicios educativos.
Otros rubros como Salud (de 8,0% a 9,1%) se mantendrán estables respecto al impacto que tienen en la inflación. Respecto a los que reducen su peso, figura Alimentos y Bebidas (de 26,9% a 22,7%), ya que el agro y la industria alimenticia se reducen. Este segmento fue la principal razón de la aceleración en el último cuatrimestre de 2025.
Cabe destacar que la nueva canasta captura un consumo de alimentos con mayor incidencia de los procesados, donde el componente industrial, logístico y de comercialización (con servicios asociados) tiene más peso que el insumo primario.
Lo mismo sucederá con Prendas de Vestir y Calzado (de 9% a 6,8%) que tendrá una pérdida de relevancia relativa en el gasto total; y Recreación y Cultura (de 7,3% a 8,6%) donde se ajusta el gasto en esparcimiento.
En términos generales, los analistas plantean que si Servicios sube por encima de Bienes, la nueva metodología arrojará una inflación más alta que la que hubiera medido la canasta anterior. Por el contrario, si Bienes sube por encima de Servicios, la método actualizado podría mostrar una dinámica inflacionaria más moderada. A modo ilustrativo, en un escenario donde el precio de la carne aumentara un 10% en ene/26, el IPC viejo subiría 1,07 puntos solo por ese rubro; con el nuevo, subiría 1,03
Fuente Infobae
