Sacudido por la coyuntura, el Gobierno trata de levantar la mirada hacia el 2017

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«Piensen menos en gestión y más en llegar a la gente para el 2017». La frase del jefe de Gabinete no sorprendió a los funcionarios que lo escuchaban, reunidos en una de las tantas dependencias que en las últimas semanas fueron visitadas por el más influyente del entorno presidencial para arengar a la tropa. Marcos Peña volvió a insistir con el mensaje en los primeros días de marzo, en la reunión de gabinete ampliado en Tecnópolis, ante más de quinientos ministros y secretario de Estado: «En un año hay elecciones de nuevo, el voto no es un cheque en blanco».

El de Peña, uno de los principales arquitectos de la ingeniería comunicacional y política del PRO -ahora en su versión Cambiemos- no es más que el objetivo que más ronda por la cabeza de Mauricio Macri y su entorno: encauzar la economía y llegar a las legislativas del año que viene con una oposición dispersa para sortear las elecciones sin dificultades y transitar con cierta tranquilidad el segundo tramo de mandato. En el 2005, Néstor Kirchner ganó en 17 provincias y consiguió mayoría en el Congreso. La ex presidenta Cristina Kirchner aplastó a Hilda «Chiche» Duhalde en la provincia de Buenos Aires, Kirchner se sacó de encima a Eduardo Duhalde, se adueñó del Partido Justicialista y empezó a consolidar el proyecto político más osado y voraz de los últimos 50 años. Macri se mira en ese espejo.

En el Gobierno hay consenso generalizado: si la economía no repunta en el segundo semestre del año y la inflación no cede, el 2017 puede tornarse complicado, a pesar de que las encuestas que consumen con voracidad en el primer piso de la Casa Rosada arrojan que la sociedad, por ahora, estaría dispuesta a sacrificarse por el modelo instaurado desde el pasado 10 de diciembre. Los sondeos aún no llegaron a computar el humor social tras los fortísimos aumentos tarifarios en luz, gas, naftas, peajes, colectivos y trenes, que Elisa Carrió calificó de «ajuste brutal». En el seno del gabinete, sin embargo, hay cierto optimismo. Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los cancerberos de la nueva administración, derrochan confianza: juran en privado que la inflación del segundo semestre será de alrededor del 10 por ciento.

«Nos preocupa la situación actual, por eso necesitamos que alguien vaya preso urgente», se sinceró ante Infobae uno de los ministros más cercanos del Presidente a mediados de semana. Convencido de que un nombre de peso del kirchnerismo tras las rejas podría generar una sensación de Justicia, frente al inevitable malhumor de los ajustes económicos. La detención de ayer de Ricardo Jaime ordenada por el juez Julián Ercolini por la escandalosa compra de material rodante a España y Portugal, dos días después del anuncio de la suba del boleto en el transporte público, fue recibida en la Casa Rosada con algo de alivio. ¿Podría seguir Lázaro Báez? Al menos hasta hace algunas semanas, Macri estaba disgustado por la citación a indagatoria de Cristina Kirchner en la causa en la que el juez Claudio Bonadio la investiga por la venta del dólar futuro durante su gestión. Es que inquietan las consecuencias de la movilización preparada por militantes K para ese día frente a los tribunales de Comodoro Py.

Con Comodoro Py como telón de fondo y los intentos para encarrilar la economía, la estrategia del Gobierno para las elecciones del próximo año tiene otra pata central: la dispersión del peronismo. La fractura del bloque del Frente Para la Victoria en el Senado en la votación en la que se aprobó el pago a los holdouts se festejó con euforia en la Casa Rosada. Es parte de la atomización del PJ fogoneada por el Gobierno a través de la seducción a los gobernadores, a los que ya les giraron poco más de 23.000 millones de pesos. Un dato que pasó casi inadvertido: el tucumano Juan Luis Manzur, que el año pasado se enfrentó con dureza a Cambiemos en las elecciones provinciales, se fotografió dos veces esta semana con funcionarios nacionales, en la Rosada y en Olivos. Desde el propio Gobierno fogonearon en las últimas horas una supuesta candidatura del tucumano a la conducción del PJ.

La inscripción de la lista integrada por el formoseño Gildo Insfrán y Guillermo Moreno, en contraposición del sanjuanino José Luis Gioja, también fue festejada por la Casa Rosada porque equivale a más dispersión. El ala política de Macri, encabezada por el ministro Rogelio Frigerio, mira con lupa la provincia de Buenos Aires, fundamental el año que viene. «Necesitamos tres listas enfrente: una kirchnerista, una peronista y otra massista», explican. El ministro del Interior habla con Sergio Massa casi a diario. Es parte del peligroso operativo para contener al líder del Frente Renovador. Que se mantenga como un híbrido: ni oficialista ni opositor.

Según el entorno de Macri, recién hacia las vísperas de las próximas legislativas el Presidente tendría planeado reformar su gabinete, pero varios desatinos -todavía prematuros y producto de la inexperiencia- en algunos de sus funcionarios podrían alterar los planes. Hay internas entre funcionarios que empiezan a fastidiar, y colaboradores que comienzan a sentir el peso de la gestión nacional.

Frente Renovador

La incómoda relación entre la ministra Patricia Bullrich y el secretario Eugenio Burzaco cada vez hace más ruido. El vuelo privado de semana santa del ministro Francisco Cabrera -de los más cercanos al jefe de Estado- cayó pésimo en el seno del gabinete. En especial en Peña, coordinador de los ministros. «No transmite austeridad en momentos en que estamos atravesando ajustes en la economía», se queja un ministro que suele viajar sin excepción en vuelos comerciales. «Yo también tengo amigos con aviones», se sulfura. Dentro de esa ingeniería administrativa, Nicolás Caputo, el más íntimo de los amigos de Macri, se corrió del día a día. Habla a diario con el Presidente, pero lo visita poco. «Está golpeado por las críticas a su cercanía con Mauricio», asegura un amigo muy cercano del empresario. En la intimidad, Caputo jura no entender las críticas. Está perplejo: cree que fue el artífice de la llegada de su amigo a la Casa Rosada. ¿Lo festeja Peña íntimamente? Algunos recuerdan que desalentó su designación como vice.

El objetivo 2017 de Macri también incluye una ambiciosa reforma electoral. Boleta electrónica y calendario unificado para el año que viene, y un órgano electoral independiente y cambios en la financiación de las campañas para el 2019. Es parte de la discusión encabezada por el Ministerio del Interior y los gobernadores.

Pero no obedece solo a una necesidad política. La reforma impulsada por Macri apunta directo al sistema de recaudación y financiación de los procesos electorales que hasta ahora fomentan la circulación de dinero negro. En parte por los topes bajísimos exigidos por la Justicia electoral y por la imposibilidad de los partidos de justificar la recaudación. La implementación de la boleta electrónica y el calendario único bajan exponencialmente los gastos, por ejemplo en la contratación de fiscales o la impresión de boletas. En ese esquema, Caputo fue clave en los comicios del año pasado y nadie asegura su incumbencia full time en el próximo calendario electoral. Es más: el empresario, que empezó a sentir el fastidio de su familia por las críticas crecientes, está a punto de vender SES, una de las compañías en la que participa desde hace más de dos décadas.

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