El presidente de Siria Ahmed al Shara promulgó este miércoles una amnistía general para delitos cometidos antes del decreto, excluyendo a quienes cumplen condena por delitos graves o violaciones contra la población siria.
La amnistía incluye la reducción de sentencias de cadena perpetua a 20 años de prisión y elimina las condenas de quienes padecen enfermedades terminales o incurables, así como de reclusos mayores de setenta años, siempre bajo condiciones específicas.
La disposición también concede indulto total para faltas, contravenciones y delitos previstos en leyes específicas, como las relacionadas con narcóticos en ciertos puntos, contrabando, comercio con divisas extranjeras y protección al consumidor.
Las personas condenadas por infracciones vinculadas a la Ley de Armas y Municiones podrán acogerse a la amnistía si entregan las armas a las autoridades en un plazo de tres meses.
El anuncio del decreto coincide con modificaciones en el control territorial de Siria. Menos de mil familias permanecen en el campamento de al-Hol, en el noreste del país, tras el avance de fuerzas gubernamentales en la región.
Miles de personas abandonaron el campamento durante la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias y la ocupación de cárceles donde se encontraban combatientes de Estado Islámico.
El enclave, situado cerca de la frontera con Irak, funcionó como uno de los principales centros de detención para familiares de presuntos miembros de Estado Islámico tras la ofensiva internacional. El ejército de Estados Unidos transfirió a 5.700 detenidos adultos a Irak en una operación posterior al traspaso de control.
El 19 de enero, un día antes del ingreso de fuerzas gubernamentales, al-Hol alojaba a 6.639 familias, equivalentes a 23.407 personas, principalmente sirios e iraquíes, junto a 6.280 extranjeros de más de cuarenta nacionalidades.
La Agencia de la ONU para los Refugiados reportó una disminución significativa de residentes en las últimas semanas, aunque el acceso al campamento se restringió por razones de seguridad y no existen cifras actualizadas sobre la población restante.
Las autoridades sirias comenzaron el traslado de los últimos residentes nacionales a un campamento próximo a Alepo, mientras la mayoría de extranjeros habría salido durante el vacío de seguridad generado por la retirada de las fuerzas kurdas.
Un sector del campamento conocido como el anexo, considerado de mayor peligrosidad, quedó vacío tras los incidentes. Algunas personas lograron huir con ayuda de familiares o agrupaciones armadas, desplazándose tanto dentro como fuera de Siria.
Miles de personas huyeron de al-Hol, algunas durante la retirada de las fuerzas kurdas y otras con apoyo de fuerzas progubernamentales. Unidades de seguridad, en coordinación con actores internacionales, pusieron en marcha operativos para ubicar a los fugitivos, especialmente a quienes representan mayor riesgo.
(Con información de Europa Press)
Fuente Infobae
