La emoción de Susana Roccasalvo desbordó la pantalla al recordar su paso por Masterchef Celebrity, el certamen que no solo desafió sus habilidades culinarias, sino que también la conectó con una nueva audiencia que jamás imaginó. En la última emisión de su programa, la periodista y conductora se quebró en llanto al hablar en vivo sobre el final inminente de su participación en el popular reality. “Esto va a terminar dentro de muy pocos días, así que todo mi agradecimiento primero a canal Nueve que me permitió ir, porque bueno, el tema de las exclusividades”, expresó entre lágrimas, dejando ver cómo la experiencia había calado hondo en su vida profesional y personal. El pañuelo en mano fue testigo de sus emociones. “A toda mi producción, como lo dije, y a ustedes, porque ahora tengo un nuevo público”, dijo con una sonrisa que apenas disimulaba la emoción. Esa novedad inesperada llegó en forma de niños. “Son los chicos de siete, ocho, diez años que me saludan, me dicen Roca”, confesó, visiblemente conmovida, mientras se limpiaba la nariz y recibía los aplausos y la ovación de sus colegas en el estudio.
Las emociones de Susana no se limitaron a la competencia culinaria. Su participación en Masterchef Celebrity también la llevó a abrir las puertas de su vida privada en un contexto distendido y televisado. Durante una charla con Wanda Nara, conductora del ciclo, la periodista de espectáculos se animó a hablar como pocas veces sobre su situación sentimental actual. La conversación, que comenzó entre risas y anécdotas sobre preferencias culinarias, fue tomando un tono más personal. Ante la pregunta sobre con quién suele salir a cenar, Roccasalvo respondió sin rodeos: “Hoy te diría que un amorío no tengo”. El intercambio tomó un giro divertido cuando la periodista expresó su deseo de compartir una salida a bailar con Maxi López y agregó con ironía: “No necesito que me pague él pero me encantaría que pague Maxi”. La franqueza de Roccasalvo generó complicidad en el estudio.
La periodista también reveló detalles sobre la elección del nombre del nieto. Si bien la decisión final recayó en los padres, Roccasalvo contó que participó del proceso. “Se lo pusieron los padres, pero la abuela lo había elegido. Yo lo puse en un papelito y coincidimos. Había otro nombre, que nunca me enteré cuál era. Es solo Simón. En algún momento fue Pedro. Que sea con todas las bendiciones”, relató. El sentido del humor no faltó en su relato, cuando explicó la decisión familiar de reservar la privacidad de las primeras imágenes del bebé. “Las fotos vendrán pronto cuando el chico tenga diecisiete o dieciocho años. No se las voy a mostrar porque no me dejan, pero lo único que les puedo decir es que tiene la marca en el orillo”, dijo, señalando su boca y destacando la famosa “trompita Roccasalvo”.
La relación con su hija Belén y su yerno Rodrigo quedó reflejada en la forma en que manejan la exposición pública. Roccasalvo contó que su hija sigue de cerca cada una de sus declaraciones y le pidió discreción en cuanto a los detalles familiares. “Belén está bien y seguramente nos está mirando y controlando lo que digo. Tengo toda la libertad del mundo…”, ironizó, entre risas, mostrando la confianza y el cariño que los une. La felicidad compartida por toda la familia ante la llegada de Simón se vivió como un acontecimiento esperado y celebrado, donde cada miembro sumó su emoción al nacimiento.
El anuncio de que sería abuela ya había tenido lugar meses atrás, cuando Roccasalvo, entre lágrimas, compartió la noticia con su público. “¡Voy a ser abuela!”, exclamó en su programa, reconociendo que había pensado en formas más teatrales de comunicarlo, pero la emoción pudo más. “Un beso grande a Belén y a Rodrigo, que me han hecho muy feliz en los últimos meses. No pude ni puedo decir nada porque no me dejan”, explicó entonces, respetando el pedido de privacidad familiar y priorizando el vínculo con la audiencia.
Fuente Teleshow
