Tucumán: Les ofrecían un trabajo, pero las obligaban a prostituirse

0
379
FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

“Llegado el momento he tenido que decirle las cosas. Y como que se ha puesto nerviosa. Me dice ‘sí, pero yo he venido para hacer fotos, no para otra cosa’. La mina hasta ha llorado te digo. Le acabo de mandar un mensaje como si fuera la chica en la que ella confía, Emilia. Aparte, li dao plata (sic). Esa chica no veía un billete hace año”, le dijo por teléfono W.A.A (varón) a C.K.C (mujer), según la transcripción de las escuchas telefónicas que realizó la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La pareja está detenida por haber manejado un prostíbulo ubicado a unas 15 cuadras del microcentro tucumano. Afrontan una acusación de trata de personas con fines de explotación sexual.

Leonela, Yuli, Dalila, Macarena, Evelyn y Julieta (no son sus nombres reales, sino los que usaba en el prostíbulo) fueron sus víctimas en una casa de 12 de Octubre al 800, aunque algunas de ellas fueron obligadas a ejercer la prostitución en una vivienda de Corrientes al 1.800, que la Justicia Federal también ligó a los acusados. La situación procesal de los imputados se agravó porque tuvieron cautivas a más de tres víctimas y porque una de ellas estaba embarazada.

La investigación comenzó con una llamada anónima al 145, la línea para el rescate de víctimas de trata Del otro lado del teléfono, en julio del año pasado un anónimo alertó que este grupo estaba captando con engaños a jóvenes que tenían serios problemas de dinero para forzarlas a prostituirlas.

Luego de la investigación que realizó el fiscal Pablo Camuña y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), el juez Fernando Poviña ordenó un allanamiento a la vivienda de la calle 12 de Octubre. Al llegar, encontraron a las chicas del “turno mañana”.

Tarifas y horarios

Evelyn, Aylén y Julieta estaban allí cuando llegaron los efectivos de la PSA. Según un cuaderno de anotaciones que se secuestró en el lugar, ellas debían prestar servicios sexuales desde las 9 hasta pasado el mediodía, de lunes a viernes. A las 14 se sumaban las otras tres víctimas. Los sábados, todas hacían horario corrido. En el lugar también estaba la acusada, quien quedó detenida de inmediato.

Los investigadores encontraron que en las anotaciones cada una de las jóvenes atendía entre cuatro y 20 clientes por día, algo que dependía de dos factores: si se estaba cerca de día de cobro y si estaba por llegar el fin de semana. Los clientes llegaban a ellas a través de una página web -que aún se mantiene en línea- y de algunos celulares a los que se comunicaban. La mujer admitió que ella atendía los llamados, pero negó haber reclutado a las víctimas. Incluso, señaló que ella sólo trabajaba allí como recepcionista y haciendo tareas de limpieza.

Por último, se pudo saber que el valor de los servicios que eran obligadas a brindar eran impuestos por los acusados, al igual que el tiempo de duración. Media hora costaba $ 500; una hora, $ 800.

Engaños

En la resolución de Poviña donde le dictó la prisión preventiva a los sospechosos, se presentó una línea sobre cómo hacían para reclutar a las jóvenes.

Por ejemplo, Macarena (24 años) estaba buscando trabajo. En la página OLX publicó que se ofrecía a realizar tareas de limpieza. Sin embargo, una tal “Araceli” le ofreció trabajar como acompañante en un departamento privado “donde nadie le haría nada”. La chica forma parte de una familia numerosa, que tiene un hermano con capacidad diferente y se mantenía con las “changas” que realizaba su padre. “Captaban a personas vulnerables con estado de necesidad con el fin de ser explotadas a través del ejercicio de la prostitución”, razonó el magistrado en su resolución.

El mismo sistema utilizó la pareja para engañar a Dalila, pero en este caso fue captada por una tal Alma. Distinto es el caso de Leonela. Con apenas 13 años fue víctima de un abuso sexual y a los 17 comenzaron a obligarla a que se prostituyera. Un año después quedó embarazada, pero eso no impidió a que la siguieran explotando sexualmente durante varios meses.

Las escuchas

“Escuchá, ¿cuál va a ser su nombre”, le pregunta él a ella, según las transcripciones de las escuchas. Los investigadores consideran que el hombre era quien captaba a las jóvenes con engaños. “Bueno, pero vos ya sabes que en promociones se trabaja con la imagen, no. ¿Cómo sos físicamente? Esto es para capital, nosotros trabajamos generalmente un súper. Estarías cobrando $ 500 por dos horas. También podemos hacer promociones de ropa, pero eso ya es para el centro, no sé si te animás. Eso se paga más. Se va a exhibir tu cuerpo. ¿Tenés vergüenza vos?”, le dijo el acusado a una chica identificada como Emilse.

Al ver que la joven dudaba y le decía que sí tenía cierta timidez, él la habría presionado: “Para modelaje y publicidad no tenés que tener vergüenza. No es que te esté pegando una patada pero sé que el trabajo lo necesitas y sé que está complicado…”. Increíble.

La Gaceta

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here