Ucrania decidió reforzar sus defensas en el norte del país ante la posibilidad de una ofensiva rusa desde territorio bielorruso. La amenaza de una ampliación del conflicto llevó al presidente Volodímir Zelensky a ordenar el envío de refuerzos y a instruir al Ministerio de Relaciones Exteriores para intensificar la presión diplomática sobre Bielorrusia.
“Ucrania se defenderá sin duda, y ahora nuestra tarea es fortalecer nuestro Estado para que ninguno de los cinco escenarios rusos de expansión de la guerra por el norte de Ucrania tenga éxito”, dijo.
“Estoy cansado de la constante amenaza a Ucrania de que los rusos puedan involucrar a Bielorrusia en la expansión de la guerra. Deben entender que habrá consecuencias para ellos, y serán significativas”, agregó.

Por otro lado, en esta jornada las principales autoridades de la Unión Europea calificaron de inadmisibles las amenazas de Rusia contra los países Bálticos tras las alertas aéreas provocadas por la presencia de drones en la región.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, vinculó estos incidentes con amenazas públicas de Moscú, advirtió que representan un riesgo para toda la UE y aseguró que habrá una respuesta unida y firme. Al mismo tiempo, António Costa, presidente del Consejo Europeo, atribuyó estas acciones a tácticas de guerra híbrida y prometió reforzar la defensa colectiva, mientras la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, consideró que las intimidaciones rusas reflejan debilidad ante el fracaso en Ucrania e instó a incrementar el apoyo a Kiev.
El contexto de estas advertencias incluyó maniobras militares bielorrusas con armamento nuclear ruso. Bielorrusia afirmó que esos ejercicios no apuntan a terceros países ni representan una amenaza para la región, mientras que Moscú negó cualquier intención de atacar Ucrania desde territorio bielorruso y acusó a Kiev de buscar un aumento de la tensión con sus declaraciones.
Las tendencias en el campo de batalla cambiaron a favor de Ucrania, lo que impactó directamente en la posición de Vladimir Putin, según el análisis de Brett McGurk publicado en CNN. Las fuerzas rusas, que esperaban avanzar en el este gracias a su superioridad numérica, no lograron romper las líneas ucranianas ni cumplir los objetivos políticos de la invasión. El ejército de Moscú sufrió pérdidas masivas, que ya superan el millón de bajas acumuladas, mientras Ucrania consolidó una defensa innovadora basada en sistemas autónomos y drones, expandiendo el espacio de combate y obligando a Rusia a dispersar sus recursos.
En el interior de Rusia, la presión aumentó por el desgaste del conflicto y las consecuencias económicas. Hasta el propio Putin reconoció que el conflicto podría estar llegando a su fin, una afirmación llamativa para un líder que durante años presentó la guerra como una lucha existencial. Sin avances significativos, el Kremlin enfrenta una situación en la que el control territorial retrocede y la población percibe un costo creciente, mientras la alianza de la OTAN se fortaleció y el respaldo internacional a Ucrania se mantiene firme.
(Con información de Reuters, CNN, DPA, Europa Press)
Fuente Infobae
